Mensaje de la RCJ ante la COVID-19

MENSAJE DE LOS COORDINADORES DE LA RED CATÓLICA JUVENIL CUBANA ANTE LA PRESENCIA DEL CORONAVIRUS (COVID-19) EN CUBA

Queridos hermanos en Cristo,

Un cordial saludo a todos los que forman parte de la Red Católica Juvenil en sus redes sociales y participan de nuestra comunidad mediante nuestras plataformas digitales. Que el Señor Jesucristo, nuestra paz y nuestro gozo, reine siempre en sus corazones, sobre todo, en estos tiempos de prueba.

Desde que hemos tenido noticias de la aparición del Coronavirus, que ha afectado a tantas naciones dejando un tan alto número de fallecidos y contagiados, no dejamos de orar para que Dios tenga misericordia de todos los afectados, de sus familiares y del personal médico y profesionales de la salud que se involucran en la tarea de salvar vidas, a la vez que arriesgan las suyas, en un acto admirable de humanidad y fidelidad a su profesión. Por todos ellos rezamos y confiamos en Dios, que sabrá remunerar su servicio y cada uno de sus esfuerzos por aplacar esta enfermedad tan virulenta.

Desde que por los medios oficiales de la prensa cubana hemos conocido de la presencia de dicho virus en nuestra Isla, nos hemos preocupado y comprendemos el estado de temor que se evidencia en las redes sociales y las opiniones de tantos ciudadanos de nuestro entorno social que se preocupan por las consecuencias que todo esto puede traer para nuestro país y todo el planeta.

Nos ha parecido bien dar algunos consejos a todos los usuarios que componen nuestra comunidad virtual y quisiéramos se hiciera extensivo a todos los católicos cubanos que usan de las redes sociales y actuales medios de comunicación:

  • ANTE TODO CONFIEMOS EN DIOS. Recuerden que Dios nos ama hasta el extremo (Cfr. Juan 3, 16; 13, 1; 1Juan 4, 8) y que todas estas pruebas que pasamos, aunque no las entendamos al momento presente, quieren también trasmitirnos un mensaje y un sentido. ¿Qué quiere decirnos Dios con todo esto? La mejor actitud en este momento es la de abrirnos a la gracia de Dios y confiar en que todas las cosas suceden para bien de los que le amamos (Romanos 8, 28), que la vida de todos los seres humanos es muy valiosa a los ojos del Señor (Salmo 116, 15) y que Él nunca se complace en la muerte de ninguna persona (Ezequiel 18, 23; 33, 11). Antes bien, quiere lo mejor para cada uno (Jeremías 29, 11; Mateo 10, 29-31), que todos se salven (1 Timoteo 2, 4) y tengan una vida plena (Juan 10, 10) pues, como decía San Ireneo, la gloria de Dios es que el hombre viva. Debemos confiar en que esta página oscura en la historia de la humanidad pasará y todo volverá a la normalidad; sin dejar de orar al Señor en todo momento, porque Él es bueno y para siempre su misericordia, como no se cansa de repetir el Salmo 136.
  • ATENDAMOS SOLO A LA VERDAD VERIFICABLE. Como comunidad católica en internet nos parece oportuno recordar que no todas las informaciones que circulan por las redes sociales son fidedignas. Del mismo modo que debemos atender a las que provienen de los medios oficiales de la Iglesia y del Ministerio de Salud Pública, debemos ser críticos con todas las informaciones que llegan a nosotros para dar crédito sólo a las verificables.
  • NO AL PÁNICO NI A LA HISTERIA COLECTIVA. No se trata de que subestimemos la grave situación actual que sufre el mundo, de la que Cuba no se ha sustraído. Pero, de nada vale que caigamos en pánico ante esta pandemia. Es cierto que es muy contagiosa, pero dejarnos dominar por el miedo no nos ayuda, ni ayuda al buen funcionamiento de nuestro organismo, ni al equilibrio psicológico que demanda este tiempo, ni a los que están a nuestro alrededor, que quizás ven en nosotros un apoyo emocional y una referencia de comportamiento. El miedo nos paraliza y deprime, hasta hacernos caer en pensamientos irracionales y emociones perturbadoras. Ahora necesitamos ser tan realistas como optimistas, y sobre todo, estables emocionalmente.
  • NO NOS HAGAMOS ECO DE LA NEGATIVIDAD. Actualmente circulan en las redes sociales muchas informaciones falsas (fake news), alarmantes y sensacionalistas que no ayudan a quienes las consumen. Seamos selectivos a la hora de consumir información y no repliquemos cadenas, videos o imágenes que trasmitan terror. Cuando los mensajes de angustia y desesperanza pueblan las redes sociales y demás medios, éstos se vuelven verdaderamente tóxicos, y sucede que muchas veces son interpretados de manera distorsionada y producen reacciones desproporcionadas. Antes de postear o compartir alguna información de cualquier índole en nuestros espacios digitales, preguntémonos si es útil y positiva.
  • EVITEMOS LAS AGLOMERACIONES Y PROCUREMOS POR TODOS LOS MEDIOS EL AISLAMIENTO SOCIAL. Es conocido que el medio de propagación más común de este virus es el contacto persona a persona. Si usted no tiene necesidad de estar en las calles, no salga de su casa. Evitemos las colas y las multitudes. Es hora de quedarnos más tiempo en casa. Aprovechemos para dedicarle tiempo a la familia. Si reducimos el contacto persona a persona habrá menos contagios y nuestro sistema de Salud podrá dar abasto ante el número de nuevos infestados que podrían venir en lo sucesivo. Lo que ha sucedido en países donde el sistema de Salud ha colapsado es que el número de contagios ha superado la capacidad real con la que contaba su sistema sanitario. Por favor, procuremos por todos los medios “quedarnos en casa”.  
  • SI PRESENTA ALGUNO DE LOS SÍNTOMAS, ACUDA A SU MÉDICO DE FAMILIA. El Sistema de Salud cubano tiene una larga experiencia epidemiológica. Sea responsable y acuda a las instancias pertinentes si sospecha haber contraído el virus y presenta los síntomas. No permita que los pensamientos negativos invadan su mente y cuide a los que conviven con usted. Como ya hemos dicho, el miedo no ayuda, antes bien es contraproducente. Lo que más vale en este caso es la responsabilidad y actuar a tiempo.  
  • ATENDAMOS A LAS DIRECTRICES DE NUESTROS OBISPOS. Iniciando esta semana, la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) se reunirá y trasmitirá orientaciones más especificas al respecto. Estemos atentos a estas directrices y recemos por nuestros Pastores.  
  • ACTUEMOS CON RESPONSABILIDAD. No es el momento de arriesgarnos en cosas que no requieren de mucho esfuerzo nuestro. Actos tan sencillos como cuidar nuestra higiene, llevar puesto un nasobuco, lavarnos las manos con agua y jabón frecuentemente, sobre todo cuando llegamos de la calle y antes de entrar en contacto con los alimentos, cumplir con las normas que ha señalado el MINSAP, usar la solución de agua con la proporción necesaria de cloro o hipoclorito, son pequeños detalles y a la vez, pasos significativos que garantizan una menor tasa de contagios.
  • ACTUEMOS PROACTIVA Y POSITIVAMENTE. Tomemos la iniciativa de hacer las cosas bien, desde ya. Somos nosotros los máximos responsables de nuestro cuidado personal, más aun, cuando se trata de salud. Sepamos también advertir y educar a los que a nuestro alrededor no saben qué hacer ni cómo cuidarse lo suficiente. Las autoridades sanitarias podrán darnos normas de prevención, pero nos toca a nosotros como ciudadanos cumplirlas e informar a los que no saben. Hagámonos eco de estas normas en nuestras comunidades. Incluso, si en las Celebraciones litúrgicas usted cree que comulgar en la mano es riesgoso porque no ha podido guardar debidamente la higiene de sus manos, recuerde que en estas circunstancias, podríamos abstenernos de la Comunión sacramental y hacer un acto de Comunión espiritual[1]. Recordemos que en muchas partes del mundo los fieles no han podido asistir a Misa hace días y sólo pueden seguir las Celebraciones online o por televisión.[2]  
  • ACTUEMOS EN TODO MOMENTO CON CARIDAD CRISTIANA. En los momentos de crisis como los que estamos viviendo, los ánimos de muchos se exacerban, sobre todo por la comprensible sensación de frustración que nos embarga. Tengamos en cuenta que este no es el mejor momento para dividirnos por opiniones y tomar posturas reacias. Debido al nuevo Covid-19 a diario surgen discusiones acaloradas en nuestros grupos y redes, como suele suceder en este tipo de medios. No obstante, nosotros como cristianos, debemos recordar siempre las virtudes que nos vienen de Dios: la fe, la esperanza y la caridad. La fe nos hace confiar en Dios, que en medio de esta situación no nos abandonará. La esperanza nos permite ver el futuro positivamente, pues sabemos que la historia misma no se escapa de las manos providentes de Dios, que nos hará salir airosos de este momento de angustia. Pero sobre todas las cosas, la caridad nos mantendrá unidos y fraternos, sabiendo que estamos todos juntos en esta barca, y nos toca a todos remar con fuerza para salir adelante juntos, sin excluirnos, sin pelearnos, sin enfadarnos innecesariamente.

Que nuestra Madre de la Caridad del Cobre, María Santísima, nos alcance de Nuestro Redentor la gracia de ser hombres y mujeres de fe, disciplinados, valientes y generosos para hacer el bien. A María nos encomendamos como Red Católica Juvenil cada día en la oración del Ángelus. Ahora más que nunca, hagamos oración por Cuba y por todo el mundo que sufre.

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios,
 no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades. 
 Antes bien, líbranos siempre de todo peligro, 
¡oh Virgen Gloriosa y Bendita!

Equipo de Coordinadores de la Red Católica Juvenil Cubana
 22 de marzo de 2020, IV domingo de Cuaresma. 
rcjcubana@gmail.com

[1] Comunión espiritual:
 Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Os amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, venid al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

  [2] Trabajaremos porque la Red Católica Juvenil sea uno de esos medios en Cuba por los que se transmitan las Celebraciones y demás actos litúrgicos a los que no pueda asistir el pueblo por el eventual estado de aislamiento social o cuarentena, en caso de necesidad.

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