Por P. Lenin Bohórquez Carrullo ShP*
En el post anterior comentábamos como la mayor parte de la información con la que luego realizamos nuestros juicios la hemos adquirido de forma espontánea; es decir, de forma acrítica; basándonos en lo que podemos llamar: principio de autoridad. El niño confía en lo que le dicen sus padres, los maestros. Los adultos confiamos en lo que nos dice en médico o las instrucciones que traen los artículos electrodomésticos.
La segunda situación que propone De Bono (2010) nos presenta al pensador que “ve la situación, después explora, y sólo entonces la juzga”. La RAE define explorar en los siguientes términos: “Reconocer, registrar, inquirir o averiguar con diligencia una cosa o lugar”.
¿Qué herramientas les facilitamos a los niños para que exploren?.Una muy útil es la lupa, hay cantidad de experimentos que se pueden hacer con ella. Otra son los mapas, tener uno pegado en la pared no es algo descabellado. ¿Cuál ha sido tu experiencia al respecto?
Un estudio realizado sobre el programa infantil Dora la exploradora en una universidad mexicana hace un interesante análisis sobre el uso educativo que puede tener el mismo.
*Parroquia San Judas Tadeo en Centro Habana, Escolapios Guanabacoa.

