Por Manuel Martínez Hernández*
Muchas veces hemos oído en conversaciones, reflexiones, quejas, sobre las actitudes que muchos presentan y presentamos en nuestras comunidades: desaliento, desesperanza, apatía, no aceptan comprometerse en responsabilidades; y lo achacamos a diversas fuentes, como: falta de fe, pobreza espiritual, no tener sentido de pertenencia, falta de identidad, falta de coherencia entre fe y vida, al contexto social, político, económico, cultural, etc.
¿Qué solución brindamos a esto? ¿Qué proponemos a la luz del evangelio?¿Qué nos enseñó Cristo? ¿Cuál fue su ejemplo ante situaciones límites que tuvo que sufrir y enfrentar? ¿Cómo respondía? ¿Qué actitudes asumía?
No damos respuestas, proponemos reflexionar sobre algo que hoy se plantea sobre círculos de pensamiento y que sin embargo, en la vida de Cristo expuesta en los Evangelios, vemos estas respuestas. Tratemos de encontrarlas nosotros en nuestras vidas.
La resiliencia la entendemos como la capacidad de cultivar, el poder convertir la adversidad en una nueva fuerza para la vida. Es tomar las dificultades y lograr transformarlas, convertirlas en una energía creadora que les permita alcanzar que su trauma o desafío se convierta en algo positivo. Siendo perseverante en este empeño.
La resiliencia podemos decir con otras palabras es la capacidad que tiene una persona o un grupo para recuperarse frente a la adversidad y seguir proyectando el futuro.
No debemos confundirla con la resistencia. No es en ningún momento soportar con fortaleza los reveces y problemas, incluso las limitaciones;cruzarnos de brazos; aceptar con resignación… ¡Es todo lo contrario!
Podemos resumir como resiliencia a la habilidad de pasar de una resistencia a la capacidad. Seria levantarse sobre los infortunios ante circunstancias adversas, para utilizarlas como impulso vital, para convertirlos en una energía positiva, para tener las riendas de nuestra vida y en acicate para abrazar el proyecto de vida que nos hemos propuesto, entregándonos a él de una forma positiva y renovadora.
Comunidad de la Catedral San Isidoro. Director de Cáritas Holguín*
