El Propósito de la Vida

Sección una Luz en la Oscuridad, transmitida el viernes 7 de agosto por el Suplemento En Detalles de RCJ-Radio

Por Julio Pernús*  

Gracias a todas las amables personas que nos escuchan a través de este sueño esperanzador que es el Suplemento en Detalles de la Red Católica Juvenil Cubana. Mi reflexión de hoy lleva por título: “El Propósito de la Vida.”

En realidad, casi siempre que converso con ustedes amigos oyentes lo hago con el deseo de poder aprender al unísono, releyendo mis palabras. En estos últimos días he tenido la oportunidad de ir en transporte institucional al trabajo, eso me ha dado la posibilidad de conocer más de cerca a parte del equipo administrativo y de servicio del complejo Reina donde ejerzo mi vocación de comunicador. El miércoles un señor de 80 años que labora como carpintero me dijo: comunicador, ¿tú sabes que desde hace tres meses salgo de mi casa en las mañanas sin desayunar? Aún así, ese hombre era feliz y le daba gracias a Dios por su trabajo. Ahí, entre maderas y apliques, hallaba un propósito para su vida confrontada los fines de semana por largas colas y la interminable escasez. La enseñanza es que tener un propósito en la vida, equivale a una riqueza.

En ocasiones cuando vivimos a millón, como decimos los jóvenes, podemos obviar incluso a ese prójimo que puede tener más carestías existenciales que uno mismo. Desde hace varios años frecuento la comunidad de la Inmaculada en Centro Habana, sé del trabajo en pos de los sectores de mayor vulnerabilidad que realizan las Hijas de la Caridad; pero, solo el otro día cuando pude ver el techo de su capilla caído, fue que sentí de adentro, la necesidad de preguntarme, ¿cómo puedo apoyar más su labor? Sin embargo, leer las palabras de Sor Nadieska me levantaron el ánimo, pues en medio de una situación digna de llanto, ella agradecía en su escrito a Dios por estar siempre junto a la congregación y le pedía a sus amigos sobre todo: oración, para que aparecieran los fondos necesarios en pos de la reconstrucción de sus obras, donde ellas hallan un propósito para sus vidas, trabajando muchas veces con personas descartadas por la sociedad.

Para mí tener un propósito en la vida, significa saber lo que quieres hacer a partir de una intencionada dirección interior, de una verdadera navegación espiritual, sin tanto humo. No porque ningún familiar te diga qué hacer, o porque sea lo más rápido para progresar económicamente, o porque todos tus amigos lo hacen; sino, por una razón profunda, porque sabes que es la vía verdadera, para alcanzar la felicidad que tanto Dios nos desea. Si algo deseo pedirles a ustedes amigos, es que esta pandemia, esta prevalencia cotidiana de una economía de subsistencia en nuestra Isla, no nos haga obviar ese propósito que tenemos para nuestra vida. 

*Colaboración desde Vida Cristiana

Deja un comentario