El rostro de los días, algunos apuntes sobre la telenovela cubana. Sección Bitácora del Paquete Semanal

Por Julio Pernús*

La telenovela cubana El rostro de los días es un producto comunicativo de gran relevancia en medio de la pandemia que azota la humanidad y nuestra Isla. Después de finalizada la novela anterior: Entrega, el listón había quedado bien alto, pero la directora Nohemí Cartaya y su equipo de trabajo han logrado responder con acierto a las exigencias, incluso sociales, pues en medio del aislamiento, hay quienes ven hasta dos veces los capítulos para no perderse un detalle de la trama.

El guion escrito a cuatro manos, logra tocar con acierto varias de las problemáticas actuales de nuestra sociedad, lo que demuestra la rigurosidad investigativa de Ángel Luis Martínez Rodríguez que descifró argumentos de éxito, para mantenernos a los espectadores en vilo durante cada capítulo. En los primeros episodios parecía un poco exagerada la grandilocuencia del hogar materno, con unas condiciones casi de país desarrollado; pero a medida que la trama se ha ido develando, siento que sí se parece la narrativa mostrada a realidades diversas de nuestra sociedad y por supuesto, comprendo la diferencia entre un hogar materno de la Víbora (donde se filmó la novela) en relación con otras zonas del país. Pero, eso también es parte de esta nueva Cuba, con personas comprando en CUC y otras con acceso solamente a la moneda nacional.

Me ha llamado la atención que la novela, inspirada según su equipo de realización en casos reales, muestra situaciones que históricamente se ha tratado de no visibilizar en demasía desde los medios nacionales. Estos hechos que existen en Cuba -con menor magnitud que en otros países de la región- de abuso infantil (el caso de Lía); diferentes tipos de violencia doméstica, sobre todo el maltrato a la mujer; la baja natalidad (Mariana la doctora tiene más más de 35 años y aún no tiene su bebé); la alta tasa de familias disfuncionales casi como norma de la cotidianidad cubana (muchas madres solas, trabajando con valor para poder sacar adelante a sus hijos); el deterioro del fondo habitacional y la falta de recurso de dos padres profesionales para poder resolver este dilema; el libertinaje sexual y sus consecuencias como el SIDA; la migración rompiendo estructuras familiares (el caso de Saúl o de René), con una juventud que vive constantemente entre el quédate o vete para ser feliz; la corrupción (en este caso en los rastros con materiales de la construcción); el envejecimiento poblacional; etc.

Todos estos micro-tramas mantienen en vilo a muchos cubanos las noches de lunes, miércoles y viernes esperando ver cada desenlace y eso es un logro sin lugar a dudas de El rostro de los días, pues al mismo tiempo nos brinda herramientas para reflexionar y sacar ideas, para buscar soluciones a realidades que cada día se hacen más evidentes. Indudablemente nos muestra de forma implícita algunas soluciones humanas y ayuda a reflexionar sobre ciertos problemas sociales, en algunos casos parecidos a como Jesús lo hizo con la Samaritana en el pozo de Jacob. Además, la defensa de la vida desde su concepción es uno de los puntos clave a tono con las enseñanzas de nuestra fe católica.

Algo que se agradece mucho desde el comienzo de la novela es la producción musical de Ernesto Cisneros, pues las interpretaciones de Adrián Berazaín, Yoel Martínez, Abel Girónes, el dúo Iris, Dairon Rodríguez, Giordano Guerra y Camilia Daniela son uno de los platos fuertes de cada capítulo (agradezco mucho la canción fina inspirada en el poema de José Martí a su madre). El elenco actoral ha demostrado un alto compromiso con el libreto y nos regalan actuaciones de lujo en cada escena. Un valor agregado del casting actoral es la mezcla de actores consagrados de la televisión, con jóvenes talentos, hasta los niños y bebés nos han dejado un grato recuerdo en nuestras mentes.

Mencionar nombres destacados en la actuación sería injusto, pero deseo poner un breve comentario sobre Saúl (Rodrigo Gil Echenique); pues, es un muchacho formado en la Iglesia católica (Escolapios de Guanabacoa) viene siendo el primero en ganar relevancia nacional de una generación de jóvenes actores de la pastoral juvenil de La Habana (hay tres en la Escuela Nacional de Arte). Ha colaborado como actor en varias actividades de la Vicaría de la Asunción, e incluso en la formación de valores en niños dentro de la Iglesia desde la Escuela para Niños y Adolescentes de los Escolapios en Guanabacoa, conocida por sus siglas en catalán ESPLAI. Ojalá que podamos seguir su carrera de cerca, pues es un muchacho sencillo con un gran concepto de amistad que puede desde los medios, con sus actuaciones, también transmitir la alegría de una espiritualidad como la Católica.

Nuestra recomendación del paquete es la novela cubana: El rostro de los días, sus capítulos semanales aparecen en la carpeta de sección cubana.          

*Comunidad de la Asunción en Guanabacoa, Arquidiócesis de La Habana.                  

Deja un comentario