Alguna inquietud desde la psicología

Por. José Manuel Raposo Lamas*

¿Alguien se ha preguntado quienes son, y si han encontrado su esencia?

Encontrarla implica dar respuesta a todas nuestras situaciones, nuestros tabúes y nuestros problemas, que existen, o que simplemente son creación de nuestra mente, lo que nos minimiza ante la vida, lo que nos hace creer que no podemos. El reencontrarnos desde nuestro interior, desde la introspección, nos da la posibilidad de ser un nuevo yo, partir de cero, hace darle sentido a la vida, hasta disfrutar del sufrimiento, porque hasta eso tiene un sentido. Se trata de descubrirnos, descubrir nuestra alma y nuestro espíritu, pero para ello es necesario despojarse de todo, así llegamos a la trascendencia y si logramos conocernos a profundidad hemos dado un paso a la trascendencia desde el aquí y el ahora, creando una mejor interrelación con nosotros mismos y con los demás, perdonando para así entregarnos a nuestra esencia, la cual está imbricada dentro de nuestro cuerpo.

Más allá de nuestro aprendizaje, a través del tiempo de nuestras falsas creencias que creamos a partir de la percepción distorsionada de la realidad, más allá de todo, descubrirnos implica vivir una vida desde nuestra esencia, desde una satisfacción espiritual con nosotros mismos y con los demás. También es una forma que enriquece nuestra vida y nos prepara hacia la muerte, la cual no la llamaría así, pues nuestro espíritu y alma perduran siempre, sólo que siguen a la dimensión del sin tiempo y entonces no estaría mediatizado por el cuerpo, sino que sería la esencia pura, la que nos trasciende. Alcanzar esta trascendencia desde ahora conlleva a dar un sentido real y vivo a nuestras vidas, para luego llegar despojados de todas nuestras miserias a contemplar al que nos trasciende, a nuestro Dios. Muchos no descubren su espíritu ni de dónde vienen, aunque todos tenemos la capacidad de descubrirla. Debemos aclarar que, aunque nos perdonemos, ya nuestro Dios nos ha perdonado desde antes. Llegamos desde su luz y partimos hacia su luz.

Que riqueza tan grande descubrir, nuestro espíritu y alma desde aquí. Que regalo más grande tenemos y en muchas ocasiones, no nos conocemos. Pero este conocimiento profundo implica una profunda introspección y una gran conversación con el Señor. De esta manera y solo así, alcanzaríamos la libertad plena.

Comunidad de La Merced en La Habana Vieja*

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