Mensaje de Monseñor Juan de Dios Hernández, sj, Obispo de Pinar del Río. Domingo 24 de enero de 2020

Queridos hijos e hijas, soy Mons. Juan de Dios Hernández Ruíz. sj, obispo de esta diócesis vueltabajera y pastor de todos.

Nuevamente escuchamos la narración de la llamada de los primeros discípulos, en esta ocasión relatado por el Evangelista San Marcos.

Hoy, vemos a Jesús recorriendo los caminos que conducen a Galilea, como un ciudadano normal. Comienza su jornada, el tiempo se ha cumplido, finaliza la larga espera del pueblo de Israel donde inicia el cumplimiento de las promesas de Dios. Los tiempos fijados por Dios han llegado y lo anunciado por los profetas está muy cerca.

Marcos nos testifica cuál fue para Jesús su objetivo, el centro de su vida, la causa a la que se dedicó en cuerpo y alma: “El reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean esta Buena Noticia”. Ese fue el objetivo de Jesús: Introducir en el mundo “el reino de Dios”: una sociedad estructurada de manera justa  digna para todos, tal como la quiere Dios.

Tomar la decisión de llevar una vida recta es cosa importante, pero la persona no se renueva en lo profundo mientras el corazón no se ha abierto a la fe.

Cuando Dios reina en el mundo, la humanidad progresa en justicia, solidaridad, compasión, fraternidad y paz. A esto se dedicó Jesús con verdadera pasión. Por ello fue perseguido, torturado y ejecutado. «El reino de Dios» fue lo absoluto para él.

La conclusión es evidente: la fuerza, el motor, el objetivo, la razón y el sentido último del cristianismo es «el reino de Dios», no otra cosa. El criterio para medir la identidad de los cristianos, la verdad de una espiritualidad o la autenticidad de lo que hace la Iglesia es siempre «el reino de Dios». Un reino que comienza aquí y alcanza su plenitud en la vida eterna.

La única manera de mirar la vida como la miraba Jesús, la única forma de sentir las cosas como las sentía él, el único modo de actuar como él actuaba, es orientar la vida a construir un mundo más humano.

Estas palabras sedujeron al grupo de hombres que se encontraban echando las redes. Simón, Andrés, Santiago y Juan, dejaron todo de inmediato para aceptar la llamada de Jesús. Ellos serían los primeros de una multitud que a lo largo de los siglos continúa diciendo “Sí”, a la invitación que Dios le hace de dejarlo todo para seguirlo a Él.

A ti y a mi Jesús nos llama diariamente. ¿Qué le respondiste hoy? No es fácil mantener un cristianismo orientado según el reino de Dios, pero, cuando se trabaja en esa dirección, la fe se transforma, se hace más creativa y, sobre todo, más evangélica y humana.

No desfallezcas en tu opción por seguir a Jesús  aunque la vida te tiente a seguir otros caminos, vive con fidelidad tu vocación a la vida, al servicio, a la libertad, y al compromiso cristiano. Si Dios te llama es porque sabe que tú puedes responder. ¡Ánimo!

Qué María de la Caridad nos ayude a hacer presente el Reino de Dios en este mundo.

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