Mensaje de Monseñor Dionisio Guillermo García Ibáñez, Arzobispo de Santiago de Cuba. 27 de junio de 2021, XIII Domingo del Tiempo Ordinario

Hermanos,
Las lecturas de hoy podemos decir que tienen como tres temas. Tienen muchos temas que podemos sacar, pero vamos a tomar tres temas.
Uno, Dios es el Dios de la Vida. No es un dios de muerte, es el Dios de la vida. Él tiene la vida del hombre, porque nos ha creado para la vida, y por eso nos ha hecho a imagen y semejanza de Él. En contraposición de esta verdad, que es fundamental; porque si creemos en Dios y no creemos que sea el Dios de la Vida, creemos que Dios nos hizo por capricho, y Dios no es caprichoso. Dios es Amor. Por lo tanto, Él nos dio la vida por amor y esa verdad es esencial en nuestra fe. Si no creemos en Dios, entonces somos un mero producto de la naturaleza en la que el amor no está presente; porque si hay algo que es justiciero, que no tiene misericordia es la naturaleza, porque no tiene conciencia, no tiene amor.
Estos dos pasajes del evangelio, el de esta mujer enferma por esa hemorragia de sangre; la hija de Jairo muerta, con el dolor que la muerte produce en la familia, nosotros vemos como Jesucristo se presenta como el Dios de la Vida. Aquello que decía el Antiguo Testamento en el libro de la Sabiduría, se cumple en Cristo Jesús en este texto del evangelio. Jesús muestra que Él es el Dios de la vida, que tiene poder para dar la vida, y dio su vida por nosotros.
El otro punto también que podemos ver aquí es que Dios es el Dios de la vida, y que el diablo vamos a ver si lo encuentro fácil por aquí… “Dios creó al hombre incorruptible para la vida eterna, le hizo imagen de su misma naturaleza, que es eterna y que es amor, por la envidia del diablo entró la muerte al mundo, y la experimentan los que le pertenecen”. Hermanos este es un pasaje que uno lo puede leer así rapidito, contraponiendo a Dios con el mal, con el diablo… entonces, todo aquello que conlleve a la muerte no es de Dios.
En estos momentos, en muchos países, hay una cultura de la muerte. Eso constantemente se repite, pero nos abemos qué cosa es la cultura de la muerte, o lo decimos y no le damos el peso que tiene. Por ejemplo: la ley de la eutanasia es muerte, la ley del aborto es muerte, la pena de muerte es muerte; así vamos viendo cómo en la medida en que nosotros nos apartamos de Dios, la cultura que se empieza a formar, no es la cultura de la vida, es la cultura de la muerte. Todo aquello que nos estorba, puede pasar a la muerte. Así un niño en el seno de la madre, sabe Dios la situación de la madre eso es la conciencia con Dios, pero ese niño está llamado a la vida; un anciano está llamado a la vida; un niño Down está llamado a la vida; un hombre que se equivocó en la vida por lo que hizo, por lo que sea, está llamado a la vida; a que entienda que el amor prima sobre todas las cosas.
Y esto nos hace hablar de fraternidad. Tenemos que ayudarnos unos a otros, porque así Jesús lo hizo con nosotros. Ayudándonos unos a los otros, nosotros lo que hacemos es multiplicar la vida, porque procuramos hacer una vida más digna para todas las personas.
Entonces hermanos, llevémonos estas notas. Dios es amor, Jesucristo es muestra del amor y se entrega por nosotros en la cruz, estos pasajes del evangelio nos lo dicen. Tenemos que ser generosos, ser generosos para que lo que prime sea la vida y no la muerte. Y también hermanos, en este momento tenemos que ver a esos personajes… esa mujer enferma con una fe inmensa a pesar de lo que los discípulos decían que querían apartarla, esa mujer quería tocar a Jesús, porque sabía que de Él venía la vida que es la que aparta la muerte, y Jesús le dice, “mujer tu fe es grande, tu fe te ha salvado”; tenemos a Jairo, que también va, aquella familia que le hace caso, que al principio los vecinos y otros familiares se quedaban ahí, y Jesús hace el milagro, le devuelve la vida  a la hija de Jairo.
Hermanos, esa fe hace falta, porque hay veces que la muerte nos llena tanto que nos sentimos un poco así, desalentados, empobrecidos por la muerte. No hermanos, Cristo es el Dios de la vida, Dios no quiere la muerte del hombre, Dios quiere la conversión del pecador ye so es lo que nosotros tenemos que procurar.
Que Dios nos ayude a pensar en el evangelio y a asumir una actitud diáfana, positiva ante todo lo que sea signo de vida.

Deja un comentario