Queridos hijos e hijas, soy Mons. Juan de Dios Hernández Ruíz, obispo de Pinar del Río y pasto de todos.
El Evangelio de hoy nos presenta una situación inesperada por parte de los discípulos. Hay personas que expulsan demonios en nombre de Jesús pero no son de los que él llamó especialmente. Sin embargo, el Espíritu de Dios actuaba también en ellos. Se nos presenta así la vieja pretensión-tentación de tener la verdad en exclusiva y sentirse con el «poder» de controlar a todos los demás, repartiendo patentes de veracidad y pertenencia.
Los discípulos se quejan ante el Maestro de perder su propia exclusividad apostólica. Aquellos no eran del grupo de los doce. Jesús, por el contrario, no muestra ningún malestar y acepta con tolerancia a todo aquel que pudiera hablar o actuar en su nombre… Se muestra, más bien, excesivamente tajante contra todos aquellos que pudieran escandalizar a los más pequeños o cometer cualquier acción que produjera mal a los hermanos.
Pertenecer a Jesús, más que una relación institucional o formalista, supone una identificación con el Evangelio, asumiéndolo como forma de vida y guía en nuestro propio camino. ¿De qué me sirve decir que soy cristiano si luego no actúo en consecuencia?
Hoy sigue estando presente esa tendencia a pensar que sólo nuestro grupo es el único que tiene la verdad y que los otros no tienen ni siquiera razón de existir; esta actitud sucede incluso cuando se piensa que tal o cual sacerdote, o tal o cual líder religioso, es el que tiene la exclusiva para la construcción del Reino. Hoy el Señor nos llama a buscar puntos de encuentro, tender la mano a todos los colaboradores que quieran luchar contra los demonios de nuestro mundo, reconocer la bondad ajena, tener mucha paciencia porque cada uno coopera de diferente manera a la única misión de la Iglesia que es evangelizar. No seamos, pues, de los que criticamos u obstaculizamos la extensión del Reino, sino unámonos en un solo Espíritu para que podamos llegar a la unidad en la diversidad. Hay que trabajar por la unidad, por no dejar que la división vaya ganando terreno en tu vida de fe. Por eso es importante pedir la gracia del discernimiento.
Muchos hombres que no son creyentes representan mejor a Jesús que otros que, aun perteneciendo a las diferentes iglesias cristianas, dan falso testimonio de vida y son un escándalo hacia los hermanos que no profesan nuestra misma fe.
El papa Francisco ha invitado a la Iglesia Universal a celebrar en el 2023, un Sínodo de los Obispos. Esta gran reunión de todos los católicos inicia en cada diócesis del mundo en el mes de octubre del presente año. Es una invitación a caminar juntos como Pueblo de Dios, escuchando al Espíritu Santo que actúa a través de los hombres.
Que este tiempo que iniciamos sea un ejercicio para estar abiertos a las opiniones de los demás aunque sean diferentes a las nuestras. Pidámosle a Dios la fuerza para acoger a todo el mundo tal y como él lo hace.
Que la Virgen de la Caridad nos acompañe en este proceso de construcción del Reino de Dios, juntos, como hermanos.
