Mensaje de  Mons. Juan de Dios Hernández Ruiz, sj, Obispo de Pinar del Río. Domingo 3 de octubre de 2021

Queridos hijos e hijas, soy Mons. Juan de Dios Hernández Ruíz, obispo de esta diócesis y pastor de todos.

Hoy escuchamos uno de los textos en los que se anuncia el plan de Dios para la familia. El hombre es un ser social y está creado como hombre y mujer, para unirse a su esposa y ser con ella una sola carne.

Jesús no se deja intimidar por quienes lo ponen a prueba. Los fariseos se acercan buscando confundirlo dando a entender que existía contradicción entre sus enseñanzas y las de Moisés.

Su respuesta lo enfrenta, tanto a su auditorio como a la tradición judía que permitía al varón repudiar a la mujer, sin que la mujer tuviera este mismo derecho. Ambos están en el mismo plano de igualdad frente a Dios y no pueden quedarse en los factores que disgregan su vida de pareja, sino caminar hacia el “ser uno”.

Sólo desde la igualdad y desde el amor sin condiciones, al estilo mostrado por Jesús, tiene sentido el matrimonio cristiano. A veces las debilidades, la dureza de corazón, las heridas de la vida, provocan que la convivencia se resienta. Todo ello no anula el ideal de “ser uno” según la voluntad del Creador, ni el deseo de mostrar al mundo cómo Dios ama a su Iglesia. Recomponerse, levantarse, ayudarse a vivir con dignidad, es la mejor manera de seguir anunciando el Evangelio.

Hace unos días me llegó esta sencilla reflexión a través de las redes sociales. Hoy deseo compartir con ustedes algunos aspectos:

“La verdad sobre el matrimonio y la familia es independiente de lo que afirmen cifras de encuestas ni las estadísticas. Es independiente de las costumbres, de lo que dicen y practican los grupos humanos de las diferentes sociedades y de las diferentes épocas. La conciencia moral de las personas no son el reflejo de la conciencia moral de la sociedad. Tampoco son las leyes de un país las que determinan lo bueno o malo, de hecho las leyes son justas en cuanto expresan la verdad sobre el hombre, se aplicarán, pero serán injustas si no la expresan. No corresponde tampoco a la psicología ni a la medicina determinar la bondad o no de un comportamiento, ni una ni otra tienen la última palabra, ni la totalidad respecto a la verdad del hombre, ayudan, tanto cuanto, la expresan.

La verdad proviene de la naturaleza de la persona, esto es la ley natural. Los comportamientos deben ser expresión de esto inscrito en todo ser humano, es la verdad objetiva.

Lo que enseña la ley natural no es cuestión de una u otra religión.

La familia no puede ser confesionalizada, tiene su origen en el ser del hombre, anterior al Estado y a todas las normativas.

La familia como la primera sociedad natural, es titular de derechos propios y originarios, y la sitúa en el centro de la vida social. Es permanente, no estática.

La familia es un elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

La verdad del matrimonio se caracteriza por la igual dignidad del hombre y la mujer, la complementariedad heterosexual, la unidad para siempre, es el matrimonio libremente contraído, públicamente afirmado y abierto a la transmisión de la vida.

La familia nace de forma natural, del amor de un hombre y una mujer que buscan compromiso de vida en el matrimonio, estabilidad que necesita la sociedad, ese amor conyugal de forma natural genera vida, la sociedad crece con sus hijos, hijos que necesitan crecer con el amor de su madre y su padre, más aún, los hijos necesitan de ese amor fundante que les dio la vida.

Señor Jesús, derrama la fuerza de tu Espíritu sobre cada uno de nosotros. Derrámala especialmente sobre los matrimonios cristianos, llamados a manifestar en su vida tu mismo amor y tu fidelidad. Tú que abrazabas a los niños, abraza a los niños, abraza a los matrimonios y consolida tu amor en ellos, para que ninguna fuerza externa pueda destruir la santidad de esta institución y sepamos respetarlo como proyecto indisoluble.

Que la Virgen de la Caridad, Madre del hogar de Nazaret, interceda por las familias cubanas.

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