Mensaje de Mons. Wilfredo Pino Estévez, Arzobispo de Camagüey, en su alocución radial del IV domingo de Adviento, 19 de diciembre de 2021

Queridos hijos e hijas: Estamos ya a solo seis días de la linda fiesta de la Navidad del Señor. Nuestras iglesias y muchas casas se adornan ya con el tradicional arbolito de Navidad y los Nacimientos. Quiero dedicar mi mensaje de hoy a hablarles de una persona que, desde la discreción, jugó un papel muy importante en el Nacimiento de Jesucristo y en sus primeros años de vida. Me refiero a San José, el hombre que aunque no fue padre de Jesús físicamente, fue su padre legal. Todos debemos aprender de él.

En el evangelio según San Mateo, capítulo 1, versículos del 18 al 21 y el 24, leemos: “El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba prometida a José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por la acción del Espíritu Santo. José, su esposo, que era bueno y no quería denunciarla, decidió rechazarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: ‘José, hijo de David, no temas aceptar a María como tu esposa, pues el hijo que espera viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados’. Cuando José se despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado”.

Queridos todos, nos decía el evangelio que José, al darse cuenta de que María estaba embaraza, “decidió rechazarla en secreto”. Esto lo decide así porque, según la ley judía, si José la denunciaba diciendo, simplemente, que él no había tenido que ver nada con ese embarazo, entonces, ella hubiese sido condenada a morir a pedradas. Continúa el evangelio diciéndonos que, en cuanto José tomó esa resolución, se le apareció el Ángel mensajero para decirle que el embarazo de María era un deseo de Dios. Y ya las cosas quedaron claras para José. Él quedaba encargado de la custodia de María y de ponerle al niño el nombre de Jesús.

En lo que escuchamos se nos dicen sobre San José dos cosas: que era el “esposo de María” y “un hombre bueno”.

Decir “esposo de María” no es un dato para el carnet de identidad; es la razón de su santidad. Si en la vida de todos los santos la devoción a María ha jugado un papel importante, ¡ninguno como José veneró, defendió, cuidó a María como él!

Decir que era “un hombre bueno” es muy buena definición. ¡Ojalá que, después de nuestra muerte, se nos recordara no por nuestra sabiduría, o porque ganamos concursos, o porque competimos en una olimpiada y ganamos muchas medallas, o porque viajamos a muchos países! ¡Ojalá que de nosotros se dijera lo mismo que se dice de San José: que fuimos una persona buena! ¡Que la gente nos recuerde por nuestra bondad, por habernos dedicado a hacer muchas obras buenas y a la mayor cantidad posible de personas!

Ciertamente, de San José el Evangelio habla poco. No sabemos dónde nació y nada sabemos de su edad. No conocemos ni cuándo murió, ni si tenía más hermanos. Fue un hombre vinculado al mundo del trabajo y la familia, y demostró con su ejemplo que es posible ser santo y, a la vez, carpintero y casado.

Nadie escribió para la historia una sola palabra pronunciada por San José. Los Evangelios recogen palabras, entre otros, de Judas, Nicodemo, Pilatos, el Centurión romano, los pastores de Belén… pero no hay ninguna palabra dicha por San José. Él es como un testigo mudo, un colaborador activo, pero silencioso. Fue aquel hombre fiel que ¡hasta sueña con Dios! y a quien Dios habla. El que supo leer la voluntad de Dios sobre él y su familia en cualquier acontecimiento.

Me agrada pensar en él como el hombre que cumplía fielmente las órdenes de Dios, como cuando le dice: “levántate”… “recibe a María”… “ponle el hombre de Jesús”… “huye a Egipto que Herodes quiere matar al niño”… “quédate allí hasta que yo te avise”… “regresa, que ya murieron los que querían matar al niño”… José estará enseguida dispuesto a obedecer. Él, como María, pudo decir también: “Yo soy el esclavo del Señor”.

Para este mundo nuestro que parece olvidarse de Dios, el ejemplo de San José nos recuerda que Dios debe ser lo primero en nuestras vidas. Para un mundo que se burla de la fidelidad de los esposos y la consideran imposible, José es ejemplo de esposo fiel. Para un mundo que busca subir y subir, José es modelo de amor a lo sencillo, a lo que no cuenta. Para un mundo que idealiza el sexo, José nos enseña que hay valores superiores. Para un mundo donde la gente busca la vida cómoda, José nos enseña el amor al trabajo, al sudor. Para un mundo donde se busca desenfrenadamente el dinero, José nos enseña a ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente. Para un mundo donde todos quieren hablar, José es modelo de saber escuchar primero al otro.

De los escritos de Santa Teresa de Jesús, monja y primera mujer en ser nombrada, gracias a sus escritos, sabiduría y espiritualidad, Doctora de la Iglesia. Ella falleció en el año 1582 y siempre le tuvo una gran devoción a San José. “No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa a San José que la haya dejado de hacer. Es cosa que asombra los grandes favores que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, de los peligros que me ha librado. A otros santos parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad. A éste glorioso santo San José tengo experiencia que socorre en todas… Solo pido, por amor de Dios, que lo pruebe quien no me creyere, y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso Patriarca San José, y tenerle devoción”.

Quedémonos con el último consejo que nos acaba de dar Santa Teresa, que es prácticamente un reto que ella nos hace a que le recemos a San José, cuando dice: “Que lo pruebe quien no me creyere”.

San José fue el hombre humilde, no amigo de la propaganda, de la ostentación, del brillo, de los aplausos, del reconocimiento público. Fue el padre-bueno del Hijo del Padre-Dios, y el esposo digno de una esposa inmaculada. Jesús y María debieron sentirse satisfechos a su lado. Él, como María, tampoco entendía muchas cosas relacionadas con el tesoro de Jesús que tenían en sus manos. El Evangelio de San Lucas (2, 50) señala que “ellos no comprendieron lo que Jesús les acababa de decir”.

San José fue el hombre bueno que cuando cumplió su papel, no se sentó en un trono a esperar glorias, sino que salió por la puerta de atrás, así sencillamente, sin que nadie se diera cuenta. No nos habla el Evangelio del momento en que José abandonó la escena. Los estudiosos de la Biblia consideran que, al no mencionarse su nombre entre los asistentes a la boda que se celebró en Caná de Galilea (Jn. 2, 1-11) ya él habría muerto. No necesitó muchos años de su vida para hacerlo todo bien.

Fue el Papa Pío IX quién proclamó a San José, hace 151 años, como PATRONO DE LA IGLESIA UNIVERSAL. San José es el abogado defensor, el protector de esta Iglesia que camina por caminos de polvo, donde algo de polvo siempre se pega.

Muchas personas, e incluso pueblos y calles de Camagüey y de Cuba, llevan su nombre. En casi todos nuestros templos hay una imagen suya. Ojalá que la llevemos también en nuestra vida diaria. Su ejemplo y su intercesión son muy necesarios para nosotros en estos tiempos que corren.

La Iglesia celebra la fiesta de San José el 19 de marzo. También celebra la fiesta de San José Obrero el Primero de Mayo. Además está incluido en la fiesta de la Sagrada Familia y, por supuesto, forma parte de la historia de la Navidad del Señor.

¡Qué bueno sería que al pasar por alguna iglesia a visitar el Nacimiento de este año, nos detengamos un poco más de tiempo ante la figura que representa a San José! Pidámosle a él que nos acerque más a Jesús. Pongamos en sus manos nuestras humildes peticiones para que él las presente a Jesucristo.

Recemos ahora estas letanías a San José respondiendo a cada invocación: RUEGA POR NOSOTROS

  • San José, esposo de la Virgen María. RUEGA POR NOSOTROS
  • San José, celoso defensor del niño Jesús. RUEGA POR NOSOTROS
  • San José, jefe de la Sagrada Familia. RUEGA POR NOSOTROS
  • San José, modelo de trabajador. RUEGA POR NOSOTROS
  • San José, protector de la Iglesia. RUEGA POR NOSOTROS
  • San José, apoyo en las dificultades. RUEGA POR NOSOTROS

Salve, custodio del Redentor y esposo de la Virgen María. A ti Dios confió a su Hijo, en ti María depositó su confianza, contigo Cristo se forjó como hombre. Oh, bienaventurado José, muéstrate padre también a nosotros y guíanos en el camino de la vida. Concédenos gracias, misericordia y valentía, y defiéndenos de todo mal. Amén.

Queridos oyentes: Ahora, para contribuir a sus conocimientos sobre la Navidad, quiero presentarles estas tres preguntas con sus respuestas:

  1. ¿Sabían ustedes que el primer Nacimiento o Belén fue realizado por San Francisco de Asís al regresar a Italia después de un viaje a la tierra donde nació Jesús? Ello sucedió en 1223. Se cumplen ahora 798 años de aquella primera y feliz iniciativa…
  2. ¿Sabían ustedes por qué a la misa de la medianoche del 24 al 25 de diciembre se le llama “Misa del gallo”? La Iglesia celebra tres misas en el día de la Navidad: una a la medianoche, la segunda al amanecer y la tercera durante el día. A la de la medianoche se le conoció como la misa que debía celebrarse “antes de que cante el gallo” anunciando la llegada del día de Navidad. Popularmente se le empezó a llamar como la conocemos en la actualidad: Misa del gallo.
  3. ¿Sabían ustedes que Belén, el pueblo donde nació Jesús, está situado a solo 8 kilómetros de Jerusalén? Todavía hoy se llama así, y desde 1995, se encuentra administrada por la autoridad palestina. El emperador Justiniano, en el siglo VI, construyó allí la Basílica de la Natividad, para recordar el lugar del nacimiento de Jesús. Esta iglesia fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2012.

Antes de terminar nuestro encuentro les comparto los siguientes avisos:

  • Pasado mañana, martes 21, a las 8 de la noche, y en la Iglesia Catedral del Parque Agramonte, tendremos el Festival de Navidad. Será un lindo espectáculo al que ojalá puedan asistir. Martes 21, a las 8 de la noche.
  • El Belén o Nacimiento Camagüeyano en la iglesia de La Soledad, sigue recibiendo visitantes hasta el 6 de enero, en el horario de 8 de la mañana a 10 de la noche. Los invito a admirar las figuras hechas en barro por un joven camagüeyano de sólo 20 años de edad. Lleven a sus hijos y nietos.
  • Este viernes 24 será el día de la Nochebuena. En muchas iglesias se celebrará la Misa del Gallo. Deben averiguar los distintos horarios.
  • El sábado 25 llegará el lindo día de la Navidad del Señor. Ese día tendré la oportunidad de dirigirme a ustedes nuevamente a través de esta Emisora Provincial. Tendremos un programa de Villancicos Navideños a partir de las 9 de la mañana. Espero su compañía.
  • Y el domingo 26 la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia. Ese día, como cada domingo, volveré a estar con ustedes, si Dios quiere, también a las 9 de la mañana.

Solo me resta darles la bendición de Dios. Inclinen sus cabezas. Jesucristo, el Señor, esté siempre a su lado para defenderlos. AMÉN. Que Él vaya delante de ustedes para guiarlos y detrás de ustedes para protegerlos. AMÉN. Que Él vele por ustedes y los sostenga. AMÉN. Y que la bendición de Dios Todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe hoy y siempre. AMÉN.

¡Hasta el próximo sábado, día de Navidad, a las 9 de la mañana!

Les deseo, como siempre, una buena semana.

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