Mensaje de Mons. Juan Gabriel Díaz Ruiz, obispo de Ciego de Avila. Comentario del evangelio del domingo 16 de enero de 2022


¿A qué viene Jesucristo, el Hijo de Dios, a este mundo…? El signo milagroso que nos narra el evangelio de hoy, ocurrido en Caná de Galilea durante una fiesta de bodas, da una respuesta clara: viene a poner remedio a la debilidad y limitación de nuestra naturaleza humana; a realizar lo que es imposible para nosotros, a vencer la esclavitud a la cual nos somete el pecado y a darnos la libertad plena de los hijos de Dios. Mirado así, nos daremos cuenta de que convertir el agua en vino fue mucho más que un gesto de generosidad y compasión hacia los recién casados que ya veían arruinada su fiesta; constituyó una prueba –según el Evangelio de San Juan, la primera de ellas– de que había comenzado una etapa nueva y definitiva en la Historia de la Salvación, porque el Mesías, el Salvador prometido, estaba aquí e iba a consumar, de una vez y para siempre, la anhelada salvación de la Humanidad.
El signo de Caná de Galilea es un preanuncio del momento supremo en el cual esta salvación se haría realidad: “Mujer, -le dice Jesús a su Madre, María- todavía no ha llegado mi Hora”, y esa “Hora” no es otra que la de la Cruz, la de la entrega de su vida por todos, cuando quedaríamos liberados del pecado y de la muerte. Por esta razón, más adelante, cuando ya estaba en esa hora definitiva, el Señor se dirigió a su Madre con el mismo título de “mujer”, en el diálogo que todos conocemos, en el cual estuvo implicado el discípulo amado, y, por último, pronunció las palabras concluyentes de su misión en el mundo: “Todo está cumplido.” Los discípulos, según el evangelista, entendieron el significado del signo que Jesús acababa de realizar en medio de la fiesta de bodas y, por eso, “creyeron en Él” y continuaron siguiéndolo. Bastante faltaba aún para llegar a la Cruz, pero ellos comprendieron que su Maestro era más, infinitamente, que un simple milagrero capaz de convertir agua en vino: tenían delante al Salvador del mundo.

Deja un comentario