Mensaje de Monseñor Juan Gabriel Díaz Ruíz, obispo de Ciego de Ávila. Comentario del evangelio del III Domingo del Tiempo ordinario, 23 de enero de 2022

En los inicios del ministerio público de Jesús, el evangelio de San Lucas inserta la visita del Señor a su pueblo de Nazaret y, concretamente, nos cuenta el episodio de su comparecencia en la sinagoga del pueblo. Entre el domingo actual y el próximo se nos proclamará en la Liturgia de la Palabra el pasaje completo. La colocación de esta escena en los inicios de la predicación no es casual, sino que, con toda intención, el evangelista ha querido utilizarla para presentar el significado de la enseñanza de Jesús y las diversas reacciones de la gente ante su persona y su mensaje. En el domingo próximo el acento estará en las diversas reacciones que suscitó Jesús en quienes lo escuchaban.

El pasaje evangélico de hoy, por su parte, centra la atención en el significado de la Buena Noticia que Jesucristo había comenzado a proclamar por los pueblos y aldeas de la región. Un anuncio profético, tomado del libro de Isaías, sirve como introducción de la propia persona de Jesús y su mensaje, y con ello se afirma que Él vino para dar cumplimiento a las promesas contenidas en la Sagrada Escritura, base de las esperanzas de los creyentes israelitas. Luego, el propio texto profético indica los destinatarios prioritarios de ese mensaje liberador: pobres, ciegos, oprimidos; es decir, los carentes de toda posibilidad y hundidos sin remedio en sus desgracias; todos ellos serán bendecidos con la misericordia de Dios. De este modo, la profecía de Isaías, dirigida en primer término a los desterrados israelitas que, en la época del profeta, regresaban a Jerusalén, se actualiza y ensancha su significado y alcance en la persona de Jesucristo: “Hoy se cumple esta Escritura que acaban de oír…”, como concluye solemnemente el propio Señor, ante los ojos fijos de toda la sinagoga.

El mensaje es claro y las palabras son ciertas, avaladas por el Espíritu Santo, que ha llevado al Señor hasta allí: ¿haría falta alguna prueba más de veracidad…? Veremos que, a continuación, las cosas se complicarán, pero eso corresponde al comentario de la segunda parte de este pasaje evangélico, el próximo domingo.

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