Mensaje de Mons. Juan Gabriel Díaz Ruiz, obispo de Ciego de Ávila, en el comentario del Evangelio del III domingo de Cuaresma, 20 de marzo de 2022

Una de las exigencias más importantes del mundo actual es la inmediatez, la obtención de resultados al instante; en verdad, la paciencia es una virtud que no tiene hoy muchos adeptos. El evangelio del tercer domingo de Cuaresma, por otra parte, no trata acerca de la paciencia humana, sino de la paciencia de Dios; ésa que Él practica ante nuestros constantes pecados, fallos e inconsistencias.

La parábola de la higuera que no da frutos ejemplifica la constancia con la cual el Señor insiste en darnos otra oportunidad para rectificar el rumbo de nuestra vida. No se trata de una espera pasiva: así como el viñador de la parábola se compromete a procurar, por todos los medios, que la higuera tenga las condiciones óptimas para dar una cosecha abundante, del mismo modo Dios hará siempre todo lo que esté a su alcance -ya sabemos que para Él nada hay imposible- para que produzcamos frutos de bien. Dios, como el viñador con la higuera, espera frutos buenos de nuestra parte, no pierde la esperanza que ha puesto en nosotros. Pudiéramos imaginar, aunque sea lejanamente, lo que nos sucedería si el Señor imitara nuestra impaciente exigencia de resultados inmediatos y tangibles. Por suerte para todos, como dice el salmo 86, en el versículo 15: Tú, Señor, eres un Dios compasivo y lleno de piedad. Lento para la ira y abundante en misericordia y fidelidad.

Al mismo tiempo, la parábola de hoy contiene una advertencia severa e importante: la espera de Dios no es indefinida; así como el dueño de la viña le indica al viñador que deberá cortar la higuera si ésta persiste en su esterilidad, de la misma manera, como sabemos bien, nuestras posibilidades de arrepentimiento y conversión están circunscritas a esta vida en este mundo. De esta realidad brota la urgente necesidad de volvernos a Dios y aprovechar todas las oportunidades de salvación que Él nos pone en el camino. Resuenan entonces muy actuales las palabras del Apóstol San Pablo en la segunda Carta a los corintios, capítulo 6, versículo 3: Ahora es tiempo de la gracia; ahora es el dia de la salvación.

La Cuaresma es uno de esos momentos especiales de misericordia y perdón que Dios nos concede; no dejemos pasar de largo estos días de gracia, no defraudemos la esperanza que Él ha puesto en nosotros, esforcémonos por dar los frutos de devoción, caridad y misericordia que el Señor espera con paciencia ejemplar.

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