Mensaje radial Rev. Jiordanis Ríos Pulido, Diócesis de Ciego de Ávila. Comentario de evangelio del XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, 13 de noviembre de 2022

En este trigésimo tercer domingo del tiempo ordinario, Jesús dijo a algunos que admiraban la belleza del templo, “vendrá un día en que no quedará piedra sobre piedra».El templo de Jerusalén era el símbolo de la fe y de la presencia de Dios para el pueblo judío. Imaginen el escándalo que provocó este comentario. Y el Señor lo que quiso decir y nos quiere decir hoy, es que tenemos que aceptar la brevedad y fragilidad de las cosas humanas, nuestra vida incluida. Nuestra vida, el mundo, todo tiene una fecha de caducidad. Nada es eterno. «Miren de no ser engañados, porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: el tiempo está cerca». Hermanos, hay predicadores que parecen tener una bola de cristal y nos anuncian cada día el fin.Hay iglesias, que nos bombardean con que el tiempo está ya cerca. Hay sectas y fanáticos cuyo único mensaje es el del mundo se acaba.»Miren de no ser engañados. No se vayan tras ellos, «nos aconseja el mismo Señor. Ellos anuncian lo que no conocen. El futuro pertenece sólo a Dios. Y su presencia y sus promesas son nuestro aliento y nuestra alegría en este presente de nuestras vidas. El primer aviso de Jesús a todos nosotros es «cuidado con los falsos profetas». Tenemos que vivir nuestra vida día a día, «a cada día le basta su afán», sin preocuparnos por el cuándo será… Jesús no quiere que nos dejemos arrastrar por supuestos visionarios que nos prometen el paraíso aquí en la tierra. Sin perder de vista el futuro de Dios, tenemos que vivir el presente en el servicio, en el compromiso y en la oración. «Cuando oigan ruido de guerras y revoluciones no se espanten».El segundo aviso de Jesús es no tener miedo. Vivimos aturdidos y mudos, preguntándonos: ¿cómo se puede creer en Dios ante el azote de tanta desgracia?, hambre, miseria, desesperanza, injusticia… ¡Qué prueba para la fe! Dios es el dueño de la historia pero hay que saber esperar. El futuro es de Dios y nuestro futuro está en las manos providentes de Dios. El Señor nos invita a amar nuestro hoy con sus pequeñas o grandes catástrofes. El futuro radiante de Dios tiene que iluminar nuestra tristeza, y la desesperanza que vivimos hoy.Miremos lo que tenemos, nuestra familia, nuestros amigos… Miremos lo que es posible hacer. Santa Teresa de Jesús decía: nada te turbe, nada te espante, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene nada le falta, solo Dios basta. Miremos con fe y esperanza el futuro, hermanos, aprendamos a abandonarnos en las manos providentes de Dios, ánimo.Pidamos la intercesión de San Eugenio de la Palma, para que el Señor nos ayude, a no ser engañados ni tengamos miedo al futuro, porque Dios está con nosotros.

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