Mensaje radial del P. Jorge Wojciechowski, de la Diócesis de Ciego de Ávila para el I domingo de Adviento, 27 de noviembre de 2022

Comenzamos el Adviento. La palabra adviento viene del latín “adventus” que significa el advenimiento. El tiempo de Adviento nos llama todos los años para redescubrir el misterio de la historia de la salvación. A través de las lecturas de profetas, del evangelio, gracias a estos textos podemos ver claramente cómo el Antiguo Testamento se complementa y actualiza en el Nuevo Testamento. El Adviento está lleno de símbolos que a lo largo de los siglos la Iglesia adoptó en su tradición. La corona de cuatro velas es símbolo de espera a la segunda llegada del Mesías. Antes se pensaba que se esperaba 4000 años, comenzando desde el pecado original de Adán y Eva. Otra tradición del Adviento es la celebración de la misa celebrada en honor de la Virgen María, llamada Rorate, de la antífona de entrada Rorate Caeli que significa: enviad cielos vuestro rocío y las nubes riegan al justo. En países del norte de Europa, los niños llegan a la Iglesia con las lámparas antes de la madrugada en espíritu de la espera a la parusía que significa: última llegada de Jesucristo, del Esposo. También durante del Adviento, cerca del altar se coloca una vela con cinta azul dedicada a María e iluminada durante todo el tiempo del Adviento como símbolo de la vigilancia junto con María, Madre de Dios, antes del nacimiento de su Hijo. Durante este tiempo, en muchos países, sobre todo en América, comienza la tradición de las posadas visitando con los niños a las familias, los hogares del barrio, anunciando el nacimiento del Salvador. El tiempo del Adviento podemos dividir en dos partes: la primera hasta el 17 de diciembre es dedicada al Adviento durante los últimos tiempos, durante la parusía del Señor; la segunda parte es la preparación inmediata a la celebración de Navidad. Hoy en la segunda lectura, la carta del Apóstol San Pablo a los romanos, el Apóstol de las naciones nos recuerda que esta es la hora en que debemos despertar, dice: «Desechemos pues, las obras de las tinieblas y vistámonos con las armas de la luz». La idea del Adviento es que nos preparemos para la venida de Jesucristo, todo esto a través de una conversión y espera. Durante este tiempo abrimos un camino directo para que Él entre en nuestras almas y contemplamos a nuestro Señor que vendrá en Navidad, cuando cantaremos de nuevo con gozo: ¡Gloria a Dios en el cielo! El primer domingo de Adviento es también el primer día del Año Litúrgico; este año nos preparamos para festejar en Cuba el 25 Aniversario de la Visita Apostólica de San Juan Pablo II. Queremos analizar sus mensajes, sus homilías para comprender más los desafíos morales y misioneros de nuestro país que surgen de esta primera visita papal a la Isla. Durante este año se celebrará también la Jornada Nacional de los Jóvenes en contexto de la Jornada Mundial de la Juventud, celebrada en agosto con el Lema: María se levantó y partió sin demora (Lc 1,39); acompañaremos a nuestros jóvenes en este camino. Finalmente, este año nos preparamos con toda la Iglesia para vivir el Año Jubilar 2025 con el lema: Peregrino de la esperanza. El Papa Francisco dice en la carta de proclamación del Año Jubilar: El próximo Jubileo puede ayudar mucho a reestablecer un clima de esperanza y confianza en Dios, sobre todo después del duro tiempo de la pandemia. Te pedimos, Señor, nos ayudes a ser tus verdaderos testigos, para no perder este año de nuevas oportunidades.

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