Hermanos, la iglesia celebra hoy el segundo domingo de Adviento. El Adviento es tiempo de alegría, tiempo de preparar nuestros corazones para acercarnos a Dios. Juan el Bautista, que predicaba en el desierto de Judea, transmitía un mensaje que hoy recobra actualidad: «Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca». A él acudía gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán, éstos confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el Rio.
En este tiempo de Adviento el llamado a la conversión es fundamental para el pueblo de Dios que peregrina en Cuba. Es fundamental para la familia cubana, por tanto, queridos hermanos, es necesario acercarnos a él con un corazón puro cuidando las llamas de la fe, la esperanza y la caridad. De aquí brotan los frutos de los que hablaba Juan en su predicación. Frutos que nos permitan ver el rostro del Niño Dios en cada ser necesitado de su misericordia. Dios, que se hizo carne en el seno de María la Virgen del Amor nacido en Belén, permita, que como en tiempos de Juan el bautista, acudamos hoy a Él hermanos de todas las naciones de la tierra haciéndonos partícipes del proyecto de Dios que quiere que todos los hombres se salven.
Atesoremos hermanos la esperanza que es la llama ardiente para encender la de la fe y la del amor. Queridos todos, retomemos el llamado de Juan a la conversión. No hagamos morada a la incertidumbre y a la falta de la esperanza para que no se apaguen estas llamas. Vivamos este tiempo con la esperanza como nuestra vestidura. Que sea ésta, unida a la fe y el amor, signos de fortaleza cristiana. Construyamos el camino a la Navidad para que el Niño Dios nazca en nuestra patria, nazca en nuestras comunidades, nazca en la familia cubana en el lugar que se encuentren. Seamos cada uno de nosotros un pesebre que le dé cobijo a Jesús, Rey del Universo.
Oremos que Dios escucha el clamor de su pueblo para que nos ayude a permanecer vigilantes mientras se acerca su venida gloriosa como dijo el profeta Isaías «El pueblo que caminaba en tiniebla, vio una gran luz». Que este tiempo sea de unidad, paz, amor, armonía y reconciliación.
Amen.
