Mensaje de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, Obispo de Pinar del Río del domingo 8 de enero de 2023, Epifanía del Señor

Queridos hijos e hijas soy Mons. Juan de Dios Hernández, obispo de esta diócesis y pastor de todos.

Acabamos de escuchar el evangelio según San Mateo donde se nos narra la visita de los Reyes Magos al Niño Jesús. Llama la atención que ellos se pusieron en camino sin saber a ciencia cierta lo que encontrarían, ni el tiempo que demorarían en encontrarlo, pero algo les empujaba desde el corazón, confiaron y se pusieron en camino. Este encuentro es conocido como la Epifanía del Señor.

Epifanía significa «manifestación». Jesús se da a conocer en tres momentos concretos:

Su Epifanía ante los Reyes Magos

Su Epifanía a San Juan Bautista en el Jordán y

Su Epifanía a sus discípulos y comienzo de Su vida pública con el milagro en Caná.

Mientras en Oriente la Epifanía es la fiesta de la Encarnación, en Occidente se celebra con esta fiesta la revelación de Jesús al mundo pagano, la verdadera Epifanía.

De acuerdo a la tradición de la Iglesia del siglo I, se relaciona a estos magos con hombres poderosos y sabios, posiblemente reyes de naciones al oriente del Mediterráneo, hombres que por su cultura y espiritualidad cultivaban su conocimiento del hombre y de la naturaleza esforzándose especialmente por mantener un contacto con Dios. Del pasaje bíblico sabemos que son magos, que vinieron de Oriente y que como regalo trajeron incienso, oro y mirra; de la tradición de los primeros siglos se nos dice que fueron tres reyes sabios: Melchor, Gaspar y Baltazar. Hasta el año de 474 AD sus restos estuvieron en Constantinopla, la capital cristiana más importante en Oriente; luego fueron trasladados a la catedral de Milán (Italia) y en 1164 fueron trasladados a la ciudad de Colonia (Alemania), donde permanecen hasta nuestros días.

Hoy los invito a aprovechar esta fiesta de la Iglesia para reflexionar en las enseñanzas que nos da este pasaje:

  • Los magos representan a todos aquellos que buscan, sin cansarse, la luz de Dios, siguen sus señales y, cuando encuentran a Jesucristo, luz de los hombres, le ofrecen con alegría todo lo que tienen.
  • La estrella anunció la venida de Jesús a todos los pueblos. Hoy en día, el Evangelio es lo que anuncia a todos los pueblos el mensaje de Jesús, seamos comunicadores del Evangelio con nuestra propia vida, es decir, nuestro testimonio.
  • Los Reyes Magos no eran judíos como José y María. Venían de otras tierras lejanas (de Oriente: Persia y Babilonia), siguiendo a la estrella que les llevaría a encontrar al Salvador del Mundo. Representan a todos los pueblos de la tierra que desde el paganismo han llegado al conocimiento del Evangelio.
  • Ellos dejaron su patria, casa, comodidades, familia, para adorar al Niño Dios. Perseveraron a pesar de las dificultades que se les presentaron. Era un camino largo, difícil, incómodo, cansado. El seguir a Dios implica sacrificio, pero cuando se trata de Dios cualquier esfuerzo y trabajo vale la pena.
  • Los Reyes Magos tuvieron fe en Dios. Creyeron aunque no veían, aunque no entendían. Quizá ellos pensaban encontrar a Dios en un palacio, lleno de riquezas y no fue así, sino que lo encontraron en un pesebre y así lo adoraron y le entregaron sus regalos. Nos enseñan la importancia de estar siempre pendientes de los signos de Dios para reconocerlos.
  • Los Reyes Magos fueron generosos al ir a ver a Jesús, no llegaron con las manos vacías. Le llevaron:
  • oro: que se les da a los reyes, ya que Jesús ha venido de parte de Dios, como rey del mundo, para traer la justicia y la paz a todos los pueblos;
  • incienso: que se le da a Dios, ya que Jesús es el hijo de Dios hecho hombre;
  • mirra: que se untaba a los hombres escogidos, ya que adoraron a Jesús como Hombre entre los hombres.

Esto nos ayuda a reflexionar en la clase de regalos que nosotros le ofrecemos a Dios y a reconocer que lo importante no es el regalo en sí, sino el saber darse a los demás. En la vida debemos buscar a Dios sin cansarnos y ofrecerle con alegría todo lo que tenemos.

  • Los Reyes Magos sintieron una gran alegría al ver al niño Jesús. Supieron valorar el gran amor de Dios por el hombre.
  • Debemos ser estrella que conduzca a los demás hacia Dios.

Que María de la Caridad ponga a Jesús en nuestros corazones, para que seamos capaces de adorarlo siempre, como lo hicieron aquellos magos de Oriente.

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