Mensaje radial del Rvdo. Jiordanys Rios Pulido, Diócesis de Pinar del Río. Comentario del evangelio del III domingo de Cuaresma, 12 de marzo de 2023

En este tercer domingo de cuaresma, el Evangelio nos presenta a una mujer, una samaritana que se encuentra con Jesús. Una mujer que, a pesar de sus pecados y de su vida desordenada, llega a experimentar el amor de Dios y descubre que Él es el Agua Viva que puede saciar su sed más profunda.

Jesús, le pide de beber. Su discurso parte de una necesidad concreta y vital para la vida humana, la sed, él sabe que esta mujer tiene una sed más profunda que la del agua común.

La samaritana estaba cansada de muchas cosas: tener que ir por agua cada día, defenderse de los judíos que la menospreciaban, haber tenido seis maridos que la dejaron insatisfecha, en ese anhelo que todos tenemos, buscar nuestra felicidad. En toda su búsqueda no pudo saciar su sed de paz, de alegría.

En su diálogo con Jesús, descubre que Él era más que Jacob, por eso le pide de esa agua para no tener más sed, el Señor había despertado en ella la esperanza, la fe verdadera.

Ella creía andar buscando a Dios y Jesús la sorprende diciéndole: Dios te está buscando, y reconoce su inmensa sed de amor, ve en Jesús a un profeta e inicia el proceso de descubrirse y sentirse amada por Dios.

Al descubrir a Jesucristo, como el Agua Viva, la samaritana se convierte en evangelizadora, y desea que los de su pueblo conozcan a Jesús y que puedan beber del mismo manantial del que ella también quiso beber. ¿Cuántos sedientos de Dios en nuestras Comunidades, en nuestro pueblo…?

Hoy Dios sigue buscando sedientos que quieran dejarse saciar por Él. Necesita de personas capaces de abandonar su cántaro como hizo la samaritana y que corran a despertar la sed de otros sedientos de Dios.

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