Mensaje radial del Diácono Andrés Ferrer Jiménez, Diócesis de Ciego de Ávila, del V domingo de Pascua, 7 de mayo de 2023

¡Aleluya! ¡Verdaderamente Cristo ha Resucitado!

Para llegar a Dios necesariamente hay que pasar por Cristo. Hay que pasar por la Cruz. Este encuentro no va por ámbitos deslumbrantes. Este encuentro va por las obras de fe y misericordia que cada cristiano sea capaz de practicar. En Belén de Judá, Jesús, el justo de San José y María, no encontraron lugar para poder hospedarse previo al nacimiento. El mismo Jesús expresó en una ocasión que “la zorra tiene madriguera y sin embargo el hijo del hombre no tenía donde recostar su cabeza”.

En el evangelio de este V Domingo de Pascua de Resurrección el propio Jesús nos promete que en la casa de su padre hay muchas moradas. “cuando me vaya, decía, y les prepare el sitio volveré y los llevaré conmigo para que donde yo esté, estén también ustedes”. ¡Que hermoso gesto de Jesús! Prometernos la morada eterna. “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”, es decir que el camino al Padre se encuentra lleno de verdad y de vida.

En Jesús Eucaristía encontramos el cumplimiento de esta promesa como camino, verdad y vida que nos hizo el Señor Jesús. Él, que se quedó con nosotros. Él, que nos acompaña siempre. Él, que cada día nos explica las escrituras y parte para nosotros el pan, pan de vida eterna, en la Santa Misa. Él, que es el mismo ayer, hoy y siempre, nos promete en el evangelio de hoy domingo que si creemos en Él también haremos las obras que Él hace. Obras de paz, amor y misericordia. Cuando damos pan al hambriento, cuando visitamos al enfermo y al preso, cuando vestimos al desnudo, cuando vemos el rostro de Cristo en los más débiles, los marginados y necesitados de nuestra sociedad, recordemos que Jesús también nos dijo que cada vez que hagamos esto con algunos de nuestros hermanos más pequeños con Él lo están haciendo.

Hace aproximadamente 2 mil años que Cristo está con nosotros, que Cristo está entre nosotros y aún muchos no lo conocen, o mejor, no lo reconocen, o no lo quieren reconocer. Porque el camino al Padre es angosto y lleno de espinos. No es un camino alfombrado como por el que caminan los grandes artistas, o las grandes personalidades del mundo político de hoy. El camino del cristiano de estos tiempos es difícil, esta permeado de desencantos, incertidumbres, incomprensiones y fracasos. ¡Ah! pero también esta permeado de alegrías, satisfacciones, logros y sonrisas. Estos son el motor impulsor de nuestra vida. Este es el motor impulsor para transmitir el mensaje evangelizador de estos tiempos. Para contagiar a aquellos que aún no saborean el regalo de su Palabra y el Pan de la Eucaristía. Para que el enfermo, el preso, el desnudo vean en nosotros el rostro misericordioso de Jesús que se convierte en camino hacia la morada eterna de Dios.

Pidamos a Cristo que, resucitado de entre los muertos, se convierta en Pascua. La resurrección de Cristo en perdón para los pecadores, gloria para los Santos y vida para los difuntos.

Hermanos todos, Cuba hoy más que nunca necesita del cristiano comprometido con la causa del evangelio para ser instrumento de sanación en medio de una sociedad enferma de ateísmo y desesperanza. Una sociedad extremadamente materializada en bienes pasajeros. Una sociedad dividida por la migración, la violencia, el vicio y la hipocresía. Sumerjámonos en ella, en nuestros barrios, en nuestros centros de trabajo, en nuestra vida social para convertirnos en el antídoto de estos males sociales que hoy aquejan a nuestra querida patria. Contribuyamos a salvar a nuestros hermanos alejados de Jesús o aquellos que aún no lo conocen o no lo quieren conocer. Cuba necesita hoy más que nunca de sus hijos. Amemos sin cansancio la causa del evangelio y amemos sin cansarnos a nuestra bella isla del Caribe.

Amen.

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