Comentario del evangelio de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, Obispo de Pinar del Río, del programa radial del domingo 16 de julio de 2023, XV del Tiempo ordinario

Queridos hijos e hijas les habla su Obispo, Mons. Juan de Dios.

Hoy escuchamos la parábola de la semilla que cae en distintos tipos de tierra, y podríamos imaginarnos en la escena: el viento nos pega en el rostro. A lo lejos Cristo, en una barca, nos quiere hablar. Levanta su voz y parece que se ayuda de las olas del mar para hacernos llegar su mensaje. Y en este ambiente, Jesús nos transmite unas palabras que parecen contar sólo aspectos sencillos de la vida rural. Algunas de ellas comienzan a retumbar en nuestros oídos: “Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron” ¿Qué es esto? ¿En qué consisten todas estas semillas? Parece todo muy confuso, pero de pronto aparecen unas palabras que son más misteriosas todavía: “¿El que tenga oídos, que oiga?”.

Aquí está la clave del Evangelio. Escuchar es prestar atención a lo que se oye, y esto implica que toda nuestra persona se involucra. Hemos oído al Maestro y sus palabras resuenan en nuestro interior. Sólo tenemos que ponerlas en práctica.

Pero, ¿qué tienen que ver con mi vida estas semillas? Todo. Sencillamente todo. En ellas está nuestra realización personal, y la verdadera autenticidad como cristianos. Las semillas son la palabra de Dios, lo dijo Cristo; pero no sólo eso, sino cualquier regalo que nos hace. Lo interesante es qué hacemos con estas semillas.

Las primeras caen al borde del camino y los pájaros se las comieron. Esto es cuando al escuchar la palabra de Dios- que nos puede hablar de muchas maneras, por el sacerdote que nos da la homilía, por un amigo que nos ayuda, etc,-  le hacemos caso más bien a otras muchas voces y no a la que Dios nos habla. Cuando un amigo nos dice que necesitamos ser más maduros en nuestra vida, pero le preferimos hacer “oídos sordos” y escuchar a los medios de comunicación que nos enseñan que sólo conseguimos la madurez y la felicidad abandonando nuestros principios… cuando nuestros padres nos recomiendan hacer tal o cual cosa, pero preferimos hacer lo que nos dictan nuestros caprichos… echamos en saco roto la palabra y los regalos de Dios.

Las siguientes caen en terreno pedregoso. Oyes los consejos y quieres ponerlos en práctica. En tu interior ves brotar los primeros retoños de una primavera prometedora, pero el viento sopla muy fuerte. Tu tierra no era profunda. Cuando buscaste en tu alma te diste cuenta que habías cavado poco y la planta no pudo echar raíces, por lo que terminó secándose.

Otras cayeron entre zarzas. ¿Cuáles son las zarzas de nuestra vida? Son todas aquellas seducciones que nos tiende el mundo: el dinero, la vanidad, los lujos, las comodidades superfluas, etc. La semilla es recibida por la tierra. Es una buena tierra, es una buena persona. El problema llega cuando chocan la palabra de Dios y aquello que es lo fácil del mundo para proporcionarnos una felicidad fácil y efímera. Hay que tener valentía de escoger la felicidad verdadera porque sólo esta ella para llenar la vida.

Las últimas caen en tierra buena, esa que ha sido abonada y preparada con antelación, haciéndose para que sea fértil. ¡Debemos ser tierra buena para la semilla del amor! Amor de Dios que se nos muestra en los hombres, en nuestros amigos, en nuestra familia. Estos son los cristianos en los que ha fructificado la Palabra de Dios. Han recibido la simiente y ha dado raíces. El cristiano auténtico es el que lo demuestra en sus obras. Es el que vive con la consciencia de que la palabra de Dios es viva y eficaz y hace que él obre según la voluntad de Dios, que lo único que busca es su felicidad.

No podemos permanecer indiferentes a la Palabra que se ha sembrado en nosotros. Es necesario escuchar, comprender, interpretar y decidirse en acciones concretas de vida. Nuestro consentimiento y colaboración son condiciones decisivas para la eficacia del proyecto de Dios, para que la semilla encuentre bien tierra donde germinar y dar fruto.

Perdón Señor, porque a veces nuestras entrañas están enfermas y tu Palabra no puede crecer. Nos dejamos vencer por la insensibilidad, la superficialidad, la infinidad de intereses egoístas, la comodidad. Gracias porque, a pesar de todo, sigues sembrando en mí, con paciencia, en medio de mis sequedades y brotes tardíos. Sigue echando tu semilla en nuestra tierra.

Que María de la Caridad, ponga a Jesús en nuestros corazones.

Un comentario sobre “Comentario del evangelio de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, Obispo de Pinar del Río, del programa radial del domingo 16 de julio de 2023, XV del Tiempo ordinario

  1. GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    EN COMUNION DE ORACIONES POR UCRANIA GRACIAS Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz “La globalización de la indiferencia nos ha robado la capacidad de llorar” Francisco en Lampedusa Ese, que no cabe en lo máximo, habita en lo mínimo. Autor desconocido AMDG Saludos René HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO

    “Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49).

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