Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, Obispo de Pinar del Río, del domingo 20 de agosto de 2023, XX del Tiempo Ordinario

Queridos hijos e hijas les habla su Obispo, Mons. Juan de Dios, feliz de volvernos a encontrar.

Es conmovedor el contemplar la escena que presenta este Evangelio. Aunque más que la presentación de una escena es el retrato de un corazón. Es como una pintura del corazón del Señor.

Jesús se sale de su zona confort y se dirige hacia lo desconocido. En este viaje se encuentra con una mujer cananea necesitada. Viene gritando y pidiendo socorro para su hija endemoniada. Se dirige a Jesús suplicando auxilio. En este proceso, tiene que superar algunas barreras, como la aparente actitud de frialdad de Jesús y recibir las palabras duras del mismo. Pero no se cansó, porque tenía un objetivo: salvar a su hija.

Era una persona que había sufrido, una persona que imploraba compasión, una que a muchos seguramente había molestado ya, era una mujer despreciada, pero no vencida: pues no descansaba y no descansaría hasta alcanzar la bendición de Dios para su hija a quien tanto amaba. ¡Hasta tal punto llega el amor de una madre! Llega a olvidar su propia imagen, olvidar el “qué dirán”, con tan sólo conseguir aquello que sus hijos necesitan y que sin duda llegaría más lejos si fuese necesario. Y, finalmente, una mujer así conmovió un corazón…

La constancia de la mujer hace que Jesús se detenga y cambie de opinión. Incluso descubre la grandeza de la fe de la mujer. Su perseverancia y constancia hacen que Jesús se compadezca. Y, al instante, el milagro se hizo efectivo. Está claro que Jesús no viene solo para el pueblo de Israel, sino también para toda la humanidad. La salvación que nos trae es para beneficio de todos. Nos libera de nuestras ataduras. Para que se dé este proceso es imprescindible saber dirigirse y pedir ayuda.

En nuestra sociedad percibimos que hay mucha gente que padece necesidad. Pero, en muchas ocasiones, nos da vergüenza pedir socorro y ayuda a los demás. La mujer cananea nos ha dado “una lección” de que todos nos necesitamos mutuamente.

Cuántas angustias y necesidades experimentamos en la vida. El dolor nos visita, los problemas abundan, las tristezas nos sofocan. ¡Ten compasión de mí, Señor! Es el grito del alma a un Dios que siente lejano.

Sin duda, buscamos una respuesta inmediata. Y nos desalentamos si no llega. ¡Cuántas veces pedimos y, quizás, sin resultado! ¿Por qué Dios no nos escucha?

Nos desconcertamos, llegamos a dudar de Dios y hasta nos desesperamos. ¿No será que Dios nos pone a prueba? ¿Hasta cuándo resiste nuestra fe?

Espera un poco. Insiste. Dios permite esa angustia para purificar tu intención, para que sigas creyendo en Él aunque no te atienda a la primera. La mujer cananea del evangelio seguía a Jesús gritando. Los discípulos perdieron la paciencia y obligaron a Jesús a detenerse para atenderla. Nos sorprende la primera reacción de Cristo.

¿Acaso no se conmovió su Corazón, lleno de misericordia? Desde luego que sí. Pero prefirió esperar y ver hasta qué punto la mujer confiaba en Él. Como su fe era grande, Jesús le dijo finalmente: «que se cumpla lo que deseas».

Qué sensibilidad de Cristo, que supo acoger los comentarios de sus apóstoles que, aun andando en pos de la «misión», se quejaron por un alma que sufría.  Y me impresiona su corazón, que comenzó por presentarse grande y digno de las súplicas de una mujer, pero que terminó por engrandecerla y encumbrar su fe hasta que incluso le otorgó su gracia.

¿Qué puedo aprender de este Evangelio? Tengo tres modelos: tengo a los apóstoles, que aún no comprendían en qué consistía extender tu Reino. Tengo a una mujer cuyo amor el mismo Cristo enalteció. Y tengo tu corazón, Señor, del que nunca alcanzaré a aprenderlo todo, pero el cual puedo imitar también el día de hoy.

Gracias, Jesús, porque siempre atiendes nuestras súplicas. Ayúdanos a hacer lo mismo con nuestros hermanos necesitados.

Que María de la Caridad, ponga a Jesús en nuestros corazones.

Un comentario sobre “Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, Obispo de Pinar del Río, del domingo 20 de agosto de 2023, XX del Tiempo Ordinario

  1. GRACIAS!!!

    EN COMUNION DE ORACIONES POR UCRANIA GRACIAS Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz “La globalización de la indiferencia nos ha robado la capacidad de llorar” Francisco en Lampedusa Ese, que no cabe en lo máximo, habita en lo mínimo. Autor desconocido AMDG Saludos René HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO

    “Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49).

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