Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, S.J. Obispo de Pinar del Río, del XXIV domingo del Tiempo Ordinario, 17 de septiembre de 2023

Queridos hijos e hijas les habla su Obispo, Mons. Juan de Dios, Obispo de esta amada diócesis.

A la pregunta de Pedro, Jesús responde, como en tantas ocasiones, con una parábola. Y el que quiera entender que entienda. El rey que pide cuentas a sus siervos desborda nuestros parámetros. La deuda es enorme y no la recuperará de ninguna manera. Ni vendiendo al siervo, su familia y sus bienes, ni teniendo al siervo toda la vida trabajando para él. También desbordan nuestros criterios economicistas. Ante la súplica, simplemente el perdón. Y un perdón sin interese, a fondo perdido.

Perdonar al hermano, al que vive conmigo, al que forma parte de mi comunidad. No siete veces, sino siempre. Todos debemos reconocer nuestra deuda y nuestra insolvencia para pagarla. Pero contamos con un Dios que supera nuestros esquemas y borra pasión. El siervo de la parábola no entra en los esquemas que Dios maneja. Es tratado con benevolencia y él trata duramente al compañero, que también le suplica. Aunque no somos dignos del perdón, Dios nos desborda en amor y compasión. Nos muestra su amor perdonándonos nuestros pecados, deudas infinitas que tenemos con Él. Nos ofrece su misericordia para que también nosotros podamos ser misericordiosos con los demás. El perdón es una característica del amor perfecto de Dios a los hombres. Pero Él necesita de nosotros para que su misericordia llegue a la gente. Quiere que nosotros seamos instrumentos de su perdón. Quiere mostrarles a los hombres su perdón a través de nosotros. Cuando nos invita a amar como Él mismo nos ama, también se refiere al perdón. El perdón es la perfección de la caridad. Nos cuesta mucho porque requiera que venzamos nuestro orgullo y que seamos humildes.

Pero solamente así podemos ser sus apóstoles y llevar su amor al mundo. Dios nos necesita y nos llama a esta misión maravillosa: ser instrumentos de su amor y de su perdón.

Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar? Con esta respuesta Jesús nos dice que perdonar no es fácil, sino que es un requisito absolutamente indispensable para nuestra vida. Podríamos decir que es un mandamiento, porque nos dice ¡perdona! De otra forma el corazón se encuentra como una ciudad asediada por el enemigo, la caridad rodeada por el odio y el progreso espiritual sumergido en un pozo profundo.

Por otro lado, no debemos preocuparnos por la correspondencia del otro si hemos hecho lo que estaba de nuestra parte. Cada uno es diverso y, por tanto, cada uno dará cuentas a Dios de lo que ha hecho con su vida y con sus acciones.

Nuestro corazón debe ser un castillo donde sólo reine Dios. Él es amor, como dice san Juan en su primera epístola, y como tal aborrece el odio. Si, por el contrario, permitimos entrar al odio en nuestro corazón, Cristo abandonará el sitio que estaba ocupando dentro de nosotros porque no puede ser amigo de quien odia. Por ese motivo debemos trabajar en amar en lugar de odiar, comprender en lugar de pensar mal, perdonar en lugar de buscar la venganza.

“Perdónanos como nosotros perdonamos”. Qué fácil es repetir esta frase en la oración que tú, Jesús, nos enseñaste. Pero qué difícil es hacerla realidad en la vida diaria. Haz que perdonemos de corazón, que no sea solo de palabra, reservándonos el rencor y la desconfianza. Que colaboremos en la venida de tu Reino donde no caben la mentira, los odios y las rencillas. Danos paciencia, entendida como esperanza, oración y empeño por la conversión propia y del hermano.

Que María de la Caridad nos acompañe siempre.

Un comentario sobre “Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, S.J. Obispo de Pinar del Río, del XXIV domingo del Tiempo Ordinario, 17 de septiembre de 2023

  1. GRACIAS!!!!!

    EN COMUNION DE ORACIONES POR UCRANIA GRACIAS Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz “La globalización de la indiferencia nos ha robado la capacidad de llorar” Francisco en Lampedusa Ese, que no cabe en lo máximo, habita en lo mínimo. Autor desconocido AMDG Saludos René HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO

    “Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49).

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