Mensaje radial del P. Jorge Wojciechowski, Diócesis de Ciego de Ávila, del  XXV domingo del Tiempo Ordinario, 24 de septiembre de 2023

La generosa misericordia de Dios se muestra en su plan de salvación, que supera las previsiones de los hombres. Hoy en la primera lectura del libro del profeta Isaías, capítulo 55, leemos: “Mis planes no son vuestros planes. Vuestros caminos no son mis caminos. Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros. Mis planes que vuestros planes”.

Recientemente la Sede Apostólica pidió todas las diócesis del mundo para rezar por el Sínodo sobre la sinodalidad, que inicia en octubre. Después que los miembros del sínodo participaran el retiro espiritual en un monasterio benedictino. Y en octubre, cuando empezarán sus trabajos, deben dar su reflexión sobre el futuro de la Iglesia. También nuestra Diócesis de Ciego de Ávila participó en la parte continental de esta asamblea. Durante esta llamada al camino sinodal, surgieron en todo el mundo distintas ideas, propuestas, tal vez contradictorias, poniendo en dudas ciertas verdades tradicionales de la iglesia que el Papa Benedicto XVI llamaba no negociables.

Leyendo el profeta Isaías, podemos preguntarnos: ¿hasta dónde llega la libertad de pensamiento o caprichos de moda, y cómo pueden influir sobre la interpretación de la Palabra de Dios? ¿Somos nosotros los dueños de la Iglesia, o sin embargo la Iglesia es de Jesucristo? Ciertas propuestas sinodales querían por ejemplo tratar, con selectivismo, las cartas de San Pablo, eliminando su doctrina moral, y otros no quieren más hablar sobre la castidad y el pecado, como algo que parece retrógrado. Hoy para ciertos, ser una persona de oración y fidelidad parece atrasado. Se prefiere el activismo en vez de la vida espiritual. Muchas veces caemos en el peligro de dictar a Dios cómo salvarnos. Queremos, como llamados modernos, sustituir su voluntad adaptándola a nuestro egoísmo y deseos, a las ventajas de momento.

Es obvio que Dios nos llama desde la creación para colaborar en su designo del mundo. En el libro de Génesis leemos: “llenen la tierra y sométanla. Tengan autoridad sobre las peces del mar, sobre las aves del cielo, y sobre todo ser viviente que se mueve en la tierra”. Pero da a nosotros el espacio de la creatividad. Dios claramente prohibió a los padres de la humanidad, Adán y Eva, de comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. El día –decía- que comas de él, ten la seguridad que morirás. La fidelidad a Dios es el camino seguro. Seguir sólo nuestra voluntad humana puede conducirnos al pecado del orgullo, como fue el pecado original. Démonos cuenta de la mala experiencia de la curiosidad de Adán y Eva, del deseo de ser como Dios.

Y caminando en este mundo terrenal, no olvidemos nuestra tarea final, la vida eterna. No busquemos sólo nuestro placer humano, sino cómo complacer a Dios.

El Señor esté con ustedes. Y la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y el Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

Amén.

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