Mensaje radial del P. Jorge Wojciechowski, Diócesis de Ciego de Ávila, del XXXIII domingo del Tiempo Ordinario, 19 de noviembre de 2023

“Te felicito, siervo bueno y fiel, puesto que has sido fiel en cosas de poco valor. Le confiaré cosas de mucho valor”

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La parábola de Jesús sobre un propietario y sus tres siervos a quienes confía sus bienes y cuenta con su creatividad, diligencia y astucia, nos invita para no ser pasivos en nuestras vidas y colaborar con nuestras capacidades y talentos al bien común. Hoy, cuando celebramos la séptima jornada mundial del pobre, el Señor nos llama para multiplicar las buenas obras, los bienes recibidos de Dios, para sentir nuestra corresponsabilidad por la sociedad y por la Iglesia.

El tercer servidor del Evangelio, que ignoró a la tarea confiada por su dueño, no quería colaborar y ser creativo. Prefirió ser indiferente. En su mensaje para la jornada mundial de los pobres, el Santo Padre, mencionando la solidaridad y entrega a los pobres, indica claramente que también los pobres mismos no pueden ser pasivos o vivir toda la vida como la “clientela parasitaria”. En el mensaje, dice: “No sirve permanecer pasivos en espera de recibir todo de lo alto. Quienes viven en condiciones de pobreza también han de ser implicados y acompañados en un proceso de cambio y de corresponsabilidad”.

San Juan Pablo II, en su Carta Encíclica sobre la dignidad del trabajo, dice: “el primer fundamento del valor del trabajo es el honor, el hombre mismo. El hombre está destinado y amado al trabajo. Pero ante todo, el trabajo está en función del hombre, y no el hombre en función del trabajo”.

Nosotros no somos sólo puros números o peones de las estadísticas del Estado. Tenemos el alma, el corazón, y merecemos un honesto reconocimiento del trabajo bien cumplido. En Cuba, tal vez, faltan las posibilidades para realizarse, para cumplir nuestras ambiciones y sueños. Y en consecuencia, nuestro trabajo se hace muchas veces una pura chapucería, terminando con fracaso. El proverbio chino dice: “dale un pez a un hombre y comerá hoy. Enséñale a pescar y comerá el resto de su vida”.

La educación cristiana, la responsabilidad y cooperación es una herramienta contra la pobreza, frente a la ayuda demasiado asistencialista y paternalista, que frena la creatividad. En la vigilia del nuevo año litúrgico, conocido como Año de Oración, que nos preparará al Año Santo Jubilar 2025, pedimos a nuestro Salvador y Redentor Jesucristo de vivir nuestra fe como realistas, no olvidando nuestros deberes, para implicarse en primera línea, como personas que quieren santificar el mundo.

Y que el Dios Omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo, bendiga a todos ustedes.

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