MENSAJE RADIAL DE MONSEÑOR WILLY, ARZOBISPO DE CAMAGÜEY, TRANSMITIDO POR RADIO CADENA AGRAMONTE, CON MOTIVO DEL DÍA DE NAVIDAD: 25 de diciembre de 2023

Canto: Aleluya, aleluya, ha nacido el Salvador (2.21)

Escuchad, hermanos, una gran noticia; “Hoy en Belén de Judá, os ha nacido el Salvador”

¡Muy buenos días a todos y Feliz Navidad!

Celebramos hoy el nacimiento de Jesucristo, nuestro Salvador. Ésta es, sin duda, la mejor noticia

que la humanidad toda ha podido escuchar en su historia.

Es la gran buena noticia que hace 2,023 años proclamaron los ángeles: “Les anunciamos una gran alegría”. Y la noticia es ésta:

Dios ha nacido de la Virgen María en un pesebre de Belén;

Dios ha querido nacer en el corazón del hombre y del mundo.

Dios confirma hoy su amistad con el hombre.

Dios se acerca hoy a nosotros para envolvernos en su misericordia.

Dios hoy se rebaja para levantarnos. Dios se humaniza para divinizarnos.

Con el nacimiento de Jesucristo pararon todos los relojes para comenzar de nuevo;

la historia del hombre se dividió, desde ese momento,

en antes de Cristo y después de Cristo

Todo empezó a ser nuevo desde que Dios vino a la tierra: nuevo el corazón del hombre,

nuevas las relaciones de los hombres con Dios y de los hombres entre sí.

Vamos a repetirlo una y otra vez:  Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado,

su nombre es Maravilla de Consejero, Príncipe de la Paz.

Él se llamará Emmanuel, nombre que significa “Dios-con-nosotros”.

Ya no tenemos nada que temer, porque Dios está con nosotros.

Ya no hay motivos para estar tristes, porque Dios es la razón de nuestra alegría.

Ya podemos esperarlo todo, porque Dios camina con nosotros.

Alegrémonos, hermanos, este día con gozo grande.

Cantemos el himno de los ángeles y los mejores villancicos.

Ofrezcamos al Niño Jesús nuestros regalos y vamos a abrirnos a los suyos.

Que cada uno haga de su corazón una cuna para el Niño Dios, Jesucristo,

que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Queridos hijos e hijas: Como sabemos, y lo acabamos de proclamar, hoy es el día de la Navidad del Señor, del nacimiento de Jesucristo, aquel que sigue marcando a incontables generaciones desde hace más de 2000 años. Jesucristo nace pero no obliga a nadie a creer en él, sino que espera el libre consentimiento de cada uno. El día menos pensado cada uno de nosotros quedará o ha quedado emplazado ante la misma pregunta que hizo a sus discípulos: “Y, ustedes, ¿quién dicen que soy yo?». Y algunos han respondido y otros ojalá respondamos como el apóstol Pedro: «Tú eres, Señor, el único que tiene palabras de vida eterna».

Desde el primer día de Navidad, la historia de la humanidad se ha dividido en dos partes: lo que sucedió antes de Jesucristo y lo que está sucediendo después de Jesucristo. Él inició una nueva era. Y esto es algo para preguntarse: ¿Por qué aquel hombre que nació en un pequeño país, ocupado militarmente por el imperio romano, en una aldea de escasos habitantes, hace dos mil veintitrés años, pudo desencadenar un movimiento religioso tan importante como para dividir en dos la historia de la humanidad? ¿Por qué alguien, sin salir de las fronteras de su pueblo, ha influido en todo el mundo? ¿Por qué el hijo de una mujer sencilla como María, criado por José, un carpintero, sin grandes estudios, fue y sigue siendo llamado el Maestro por tanta gente?

Abramos ahora la Biblia y vayamos a la historia. Escuchemos con atención el relato del nacimiento de Jesucristo. Quiera Dios que nos maravillemos con esta lectura que será proclamada por Eugenio Rivero, laico de la iglesia del Cristo.

LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS, capítulo 2, versículos del 1 al 20: “En aquel tiempo, salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero. Éste fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad. También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para inscribirse con su esposa María, que estaba embarazada. Y mientras estaba allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no habían encontrado sitio en el albergue.

En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. Y un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: ‘No teman, les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tienen la señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre’. De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: ‘Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor’.

Cuando los ángeles los dejaron y subieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: ‘Vamos derecho a Belén, a ver eso que ha pasado y que nos ha comunicado el Señor’. Fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que los oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores regresaron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho”. PALABRA DEL SEÑOR. GLORIA A TI, SEÑOR JESÚS

Amables oyentes: Jesucristo ya ha venido. Lo acabamos de escuchar. Forma parte de la historia del hombre. Vino tan igual a nosotros, tan idéntico, que parecía uno de tantos. Niño como todos los niños. Pobre y necesitado como muchos en este mundo. Nació en un rincón insignificante del mundo entonces conocido: Belén, un pequeño pueblo que todavía se sigue llamando así y está situado a solo 8 kilómetros al sur de Jerusalén. El Padre Dios no escogió para el nacimiento de Jesucristo alguna ciudad o país más importante como lo eran Roma, Grecia, Mesopotamia, Egipto… No hubo televisión y, sin ánimo de ofender a los periodistas, digamos que ni ellos se enteraron. Los primeros en saberlo fueron los sencillos, representados en aquellos pastores que tenían fama de ladrones, pero que oyeron el mensaje de gozo que escuchamos: «Les anuncio una gran alegría: hoy les ha nacido el Salvador que es Cristo, el Señor». Luego tendrían su oportunidad los «sabios de este mundo» representados en aquellos que llamamos los Reyes Magos, los extranjeros que vinieron para adorar a Jesús con el oro, el incienso, la mirra… y sus rodillas. Jesús ha venido para todos. Es el misterio que se revive cada año en la fiesta de la Navidad. Fiesta que nunca aburre.

Jesucristo prometió volver.No sabemos cuándo, pero volverá el Salvador. Ya no será en la sencillez del pesebre de Belén y ante la indiferencia de la gran mayoría. Su regreso será, como enseña nuestra fe, «para juzgar a vivos y muertos». Será el momento de recoger la cosecha. Y cada uno recogerá según lo que haya sembrado. Ese día será el último de este mundo y el primero de la eternidad. A los que le preguntaron a Jesús cuándo sucedería ese día final, no les dio ninguna fecha, sólo una advertencia: «Velen y estén preparados porque eso sucederá el día y la hora en que menos lo piensen». Nosotros, ahora, vivimos en la espera de su vuelta. Esperamos ese Gran Día. Será su día y nuestro día.

Pero hoy Jesucristo sigue viniendo. En realidad, Jesús no ha cesado de venir. Viene diariamente a nuestros mundos: la familia, los vecinos, la comunidad, la fábrica, el taller, la escuela, el arte, el deporte, etc. Viene al mundo interior de nuestra vida. Viene bajo mil disfraces, con mil rostros (diferentes e idénticos) y mil tonos de voz. Viene en cada Misa, en el pan y el vino consagrados y en su palabra. Viene en todos los hombres, especialmente en los que sufren en su cuerpo o en su alma, en los necesitados, en los presos, en los marginados, en los pobres, en los que tienen hambre o no tienen zapatos, ropa, medicinas o familiares que los ayuden. Él viene a curar, a consolar, a comprender, a amar, a desatar cadenas. Viene a poner su libertad en nuestra esclavitud y su Resurrección en nuestra muerte. 

Escuchemos, como dichas a nosotros, aquellas preciosas palabras que dijo al mundo un ángel hace 2023 años, en la primera Navidad de la historia:

“LES ANUNCIO UNA BUENA NOTICIA: ¡HOY LES HA NACIDO EL SALVADOR, EL MESÍAS, EL SEÑOR!

Queridos hijos e hijas: Este mensaje nos llenó de esperanza: “Nos ha nacido el Salvador”. Eva Varona, también de la comunidad del Cristo nos hará estas exhortaciones junto con Eugenio:

  • Si hay alguno de los que nos escuchan que no sabe cómo salir de su estancamiento en la vida espiritual o no acaba de abandonar su vida de pecado, sepa que hoy le ha nacido el Salvador.
  • Puede que sintamos sobre nuestras cabezas el peso del pesimismo o del desaliento. Conviene entonces repetirnos: Hoy nos ha nacido el Salvador.
  • Puede que no sepamos cómo vencer el mal en nosotros o a nuestro lado. Para poder lograrlo, digamos ¡hoy nos ha nacido el Salvador!
  • A lo mejor en nosotros hay heridas que no acaban de sanar. ¡Hoy nos ha nacido el Salvador! Y él podrá sanarlas desde dentro.
  • Tal vez nuestra memoria no logra olvidar a quien nos ofendió. Para librarnos de esa esclavitud, hoy nos ha nacido el Salvador.
  • Posiblemente alguno de nosotros haya intentado cambiar de su mala conducta varias veces y no ha podido. Dios nos dice ahora: “Hoy les ha nacido su Salvador”.
  • Probablemente hemos pensado que no tenemos remedio. Que por más que nos esforzamos seguimos siendo los mismos: egoístas, mal pensados… En este día de Navidad Dios te dice: “Hoy ha nacido tu Salvador”.
  • Seguramente que a muchos les preocupa su familia, su situación laboral, el qué voy a hacer… Escucha a Dios decirte: “Hoy ha nacido tu Salvador”.
  • Si entre nosotros hay, pues, alguno con el alma estrujada, que recuerde que hoy le ha nacido el Salvador.

Queridos todos: Recordemos que el nombre de Jesús significa: Dios salva. Y a eso ha venido este niño recién nacido: a salvar. Ya lo dirá él claramente: “Yo no he venido para condenar sino para salvar. No necesitan de médico los sanos sino los enfermos. No he venido para los justos sino para los pecadores, para llamarlos a la conversión”.

Por eso, hoy día, nuestras iglesias, nuestros corazones, deben tener siempre las puertas abiertas, como los brazos de Jesús.

  • Ojalá que todas las personas dominadas por el alcohol en Camagüey escuchen a Dios decirles: “Hoy les ha nacido un Salvador”, el que puede sanarlos.
  • Ojalá que todos los jóvenes camagüeyanos que andan desorientados escuchen a Dios decirles: “Hoy les ha nacido un Salvador”.
  • Ojalá que todos los ladrones que haya en Camagüey escuchen a Dios decirles: “Hoy les ha nacido un Salvador”, capaz de escuchar a ladrones arrepentidos y prometerles estar con él en su Reino.
  • Ojalá que todos los mentirosos de Camagüey escuchen a Dios decirles: “Hoy les ha nacido un Salvador”, que les podrá enseñar el camino de la Verdad.
  • Ojalá que todos los ciegos y sordos del alma, que tienen ojos pero no quieren ver, y tienen oídos pero no quieren escuchar, escuchen a Dios decirles; “Hoy les ha nacido el Salvador”, la Luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.
  • Ojalá que todos aquellos que hace tiempo no saben lo que es reír o que se sienten abandonados por las personas que querían, escuchen, como dichas a ellos, estas maravillosas palabras: “Hoy les ha nacido un Salvador” que les dirá: “Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré”.

Queridos todos: Luego de estos minutos de reflexión, los invito a que, en este día tan alegre, escuchemos varios villancicos o cantos de Navidad. Año tras año, cantar villancicos junto a la familia y amigos ha acabado por convertirse en una tradición o costumbre navideña. Destacados compositores cubanos han legado al mundo sus propios villancicos que han enriquecido estas composiciones musicales de Navidad. Vale destacar, entre ellos, a Esteban Salas, Olga de Blanck, Gisela Hernández, Rogelio Zelada, Tony Rubí, Roger Hernández, Mercy Ferrer, Jorge Catasús, María Morales, Maida Galano, Alfredo Morales, Emérita Sorí y Perlita Moré.

Que el siguiente villancico exprese los sentimientos y deseos de felicidad que seguramente hay en el corazón de cada uno de nosotros para con todos los que nos rodean.

Canto: Feliz Navidad                         

¡Feliz Navidad, feliz Navidad, Feliz Navidad, próspero año y felicidad!

Cantemos todos alegres porque el Amor ha nacido. Cantemos todos alegres recibiendo al Salvador.

Que el año nuevo nos traiga mucha unión y armonía. Que el año nuevo nos traiga verdadera fraternidad.

Otro villancico que no puede dejar de cantarse en un día como hoy es “Noche de Paz” que tiene una historia singular. “Noche de Paz” fue compuesta en Austria en 1818 (acaba de cumplir, por tanto 205 años) y es, quizás, el villancico más conocido del mundo, que ha sido traducido a 330 idiomas y dialectos.

Canto: Noche de paz

Noche de paz, noche de amor, todo duerme en derredor; entre los astros que esparcen su luz,

bella, anunciando al niñito Jesús, brilla la estrella de paz, brilla la estrella de paz

Seguidamente escuchamos el villancico “Campanitas cubanas” del compositor cubano Alfredo Morales.

Canto: Campanitas cubanas

Eco se oye en la campiña, eco de alegres cantares, cantan al recién nacido voces que son celestiales.

Y en todo el campo cubano cantan los verdes palmares, cantan al Rey de los cielos dormidito entre pañales. ¡Cuba le adora y le canta con campanitas cubanas! ¡Noche tan linda y tan bella no hubo jamás en mi tierra!

 ¡Noche en que Cuba se alegra con la llegada de un Dios!

Baja del cielo una estrella, se oyen campanas lejanas: son campanitas cubanas, son campanitas de amor

Otro villancico conocido por muchos es el que ahora escucharemos: “Cascabel, cascabel, lindo cascabel”.

Canto: Cascabel, cascabel

Ha llegado Navidad, la familia alegre está celebrando Nochebuena en la paz del santo hogar.

Cascabel, cascabel, lindo cascabel, con sus notas de alegría va anunciando él.

En cada país, la Navidad se llena de villancicos. Algunos son conocidos y cantados en el mundo entero. Son sobre todo los niños quienes más los cantan en la Navidad. Y tienen todo el derecho de hacerlo porque el protagonista de la Navidad es, precisamente, un niño, el niño Jesús. Para ellos, va especialmente ahora un villancico que unos cuantos de ellos conocen muy bien: “El burrito sabanero que va camino de Belén”.

Canto: El burrito sabanero

Con mi burrito sabanero voy camino de Belén. Si me ven, voy camino de Belén.

Con mi burrito voy cantando, mi burrito va saltando. El lucerito mañanero ilumina mi sendero.

Apúrate mi burrito que ya vamos a llegar. Apúrate mi burrito vamos a ver a Jesús.

La Navidad es una fiesta que nos debe hacer reflexionar. Para ayudarnos a encontrar el sentido profundo de este regalo que Dios nos hizo en la persona de su Hijo Jesucristo y en sus enseñanzas, les propongo ahora un momento especial. Se trata de un cuento de Navidad con el título: “Porque vino Jesucristo al mundo… y no todos lo recibieron”. Aprovecho la ocasión para agradecer a los que hicieron posible esta dramatización. Escuchemos:

Cuento: “PORQUE VINO JESUCRISTO AL MUNDO… Y NO TODOS LO RECIBIERON” (3.58)

“Era la noche de Navidad. El ángel Gabriel se apareció a una familia rica y le dijo a la dueña de la casa:

-Te traigo una buena noticia: esta noche el Señor Jesús vendrá a visitarte a tu casa.

La señora quedó entusiasmada: Nunca había creído posible que en su casa sucediese este milagro. Trató de preparar una cena excelente para recibir a Jesús. Encargó pollos, conservas y vino importados. De repente sonó el timbre. Era una mujer mal vestida, de rostro sufrido, con el vientre hinchado por un embarazo muy adelantado.

-Señora, ¿no tendría algún trabajo que darme? Estoy embarazada y tengo necesidad del trabajo.

-¿Pero esta es hora de molestar? Vuelva otro día, respondió la dueña de la casa. Ahora estoy ocupada con la cena para una importante visita.

Poco después, un hombre, sucio de grasa, llamó a la puerta.

-Señora, mi camión se ha roto en la esquina. ¿No tendría usted un alicate que me pueda prestar?

La señora, ocupada como estaba limpiando los vasos y los platos de porcelana, se irritó mucho:

-¿Usted piensa que mi casa es un taller de mecánica? Por favor, no ensucie mi entrada con esos zapatos llenos de grasa.

La anfitriona siguió preparando la cena: buscó aceitunas, puso champán en el refrigerador, preparó unos coctelitos.

Mientras tanto alguien afuera comenzó a aplaudir. Será que ahora llega Jesús, pensó ella emocionada y con el corazón acelerado fue a abrir la puerta. Pero no era Jesús. Era un niño harapiento de la calle.

-Señora, deme un plato de comida, por favor.

-¿Cómo te voy a dar comida si todavía no hemos cenado? Vuelve mañana, porque esta noche estoy muy atareada.

Al final, la cena estaba ya lista. Toda la familia emocionada esperaba la ilustre visita del Señor Jesús. Sin embargo, pasaban las horas y Jesús no parecía. Cansados de esperar empezaron a tomar los coctelitos, que al poco tiempo comenzaron a hacer efecto en los estómagos vacíos y el sueño hizo olvidar los pollos y los platos preparados.

A la mañana siguiente, al despertar, la señora se encontró, con gran espanto, frente al ángel Gabriel.

Molesta, ella le gritó: Escucha, Gabriel, yo lo preparé todo con esmero, esperé toda la noche y Jesús no apareció. ¿Por qué me hizo él esta broma pesada?

-No fui yo quien mentí, fue usted la que no tuvo ojos para ver, dijo el ángel. El Señor Jesús estuvo aquí tres veces, en la persona de la mujer embarazada, en la persona del camionero y en el niño hambriento. Pero usted no fue capaz de reconocerlo y de acogerlo”.

Queridos todos: ¡Con esta fiesta de hoy, felicitemos a nuestro buen Dios! Demos gracias a Jesucristo porque con Él hemos aprendido a encontrar y amar al verdadero Dios.

¿Cómo no creer en Dios, si todo lo hemos recibido de Él? Es lo que afirmaremos en el canto que a continuación escucharemos.

CANTO: ¿Cómo no creer en Dios?

Queridos hijos e hijas: El gran regalo que nos hizo Jesucristo con su venida fue enseñarnos cuál es el verdadero Dios al que debemos adorar. ¡Qué cercano nos puso Jesucristo a Dios! Para llamar a Dios no hay que utilizar los títulos de este mundo. No hay que llamarlo diciendo Excelentísimo Señor, Distinguida Personalidad, Eminencia, Ilustre Persona, etc. Y cuando un día sus discípulos le pidieron que los enseñara a rezar, lo hizo enseñándoles la oración que llamamos el Padrenuestro, y que ahora les invito a rezar juntos: PADRE NUESTRO…

Continuemos escuchando un villancico más. El Arbolito de la Navidad forma parte de las tradiciones de esta época, ya que millones de familias en todo el mundo lo colocan para decorar sus hogares y así alegrar la Navidad. Escuchemos el tradicional villancico “Arbolito”.

Canto: Arbolito, arbolito

Esta noche es Nochebuena; vamos al monte, hermanito, a cortar un arbolito hoy que la noche es serena.

Los reyes y los pastores andan siguiendo una estrella, le cantan a Jesús Niño, hijo de la Virgen bella.

Arbolito, arbolito, campanitas te pondré. Quiero que seas bonito que al recién nacido te voy a ofrecer.

Iremos por el camino, caminito de Belén. Iremos porque esta noche ha nacido el Niño Rey

A continuación, los invito a convertir en oración este canto que acabamos de escuchar. Oración que tiene por título “Yo quiero ser un arbolito de Navidad”.

“En esta Navidad yo quiero ser tu arbolito, Señor. Un arbolito sencillo que empezaré por limpiar. Y así, poco a poco, quitaré todo lo que me estorba: mi egoísmo, mis envidias, mi orgullo, mi soberbia…que, como plaga, crecen sin que yo me dé cuenta. Después, como recuerdo de todas las estrellas que brillaron esa noche bendita en que tú naciste, me llenaré de bombillitos de colores para reflejar la alegría de tu venida al mundo. Le pondré bolas doradas que representen mis ALABANZAS por lo grande que tú eres. ¡Nadie como tú, Señor! Continuaré con muchas bolas rojas. Serán mis PETICIONES para que hagas de mí un instrumento de tu amor. Te pido por mi familia, mis amigos, mi comunidad, nuestra Iglesia, nuestro país. Pondré también unas bolas plateadas, muy grandes, que serán para darte GRACIAS por todo lo recibido de ti. Gracias porque me has dado salud, alegría y satisfacciones. Gracias también por la enfermedad, las penas y los sufrimientos, porque me han acercado más a ti. Y en la punta, con una luz muy intensa, pondré una estrella enorme, que me ilumine siempre. Esa será MI FE. Una fe madura y firme, siempre en aumento, alimentada por la Sagrada Comunión y tu Palabra”.

Queridos hijos e hijas: Antes de despedirnos, invocamos a nuestra Madre del Cielo, la Virgen María. Ella, y su esposo San José, vivieron como nadie, la gran alegría del nacimiento de Jesucristo. Rezamos la oración del Avemaría: DIOS TE SALVE, MARÍA…

Sólo falta darles la bendición de Dios. Bendición que quisiera llegara a todos: nuestros compañeros de trabajo o de estudio, nuestros vecinos, los miembros de nuestras comunidades, los enfermos de los hospitales, y los que se sienten solos. Inclinen, por favor, sus cabezas

Que la bendición de Dios Padre, la fuerza del Espíritu Santo y la alegría de nuestro Señor Jesucristo, el mismo que vino hará 2024 años, el mismo que viene cada día a nosotros de maneras diferentes, y el mismo que vendrá el día y la hora que menos pensemos, estén con todos ustedes y los acompañe hoy y siempre. AMÉN.

Les recuerdo que, si no han visitado aún el Nacimiento de Jesucristo en la iglesia de la Soledad, están a tiempo. La iglesia estará abierta todos los días hasta el 6 de enero, de 8 de la mañana a las 6 de la tarde. Cada niño y cada niña está recibiendo hoy como regalo, un pequeño libro sobre la vida de Jesús. Hay nacimientos muy lindos también en las iglesias de La Catedral, Santa Ana, El Cristo, y otras más-

Dios mediante, nos volveremos a encontrar el próximo domingo, último día del año 2023, a las 9 de la mañana, y por esta Emisora Provincial.

¡LES DESEO UNA FELIZ NAVIDAD Y UN PRÓSPERO AÑO NUEVO! ¡QUE TENGAN UNA BUENA SEMANA!

Canto: Popurrit de canciones navideñas

Un comentario sobre “MENSAJE RADIAL DE MONSEÑOR WILLY, ARZOBISPO DE CAMAGÜEY, TRANSMITIDO POR RADIO CADENA AGRAMONTE, CON MOTIVO DEL DÍA DE NAVIDAD: 25 de diciembre de 2023

  1. Neydis GRACIAS!!!!!

    FELIZ Y SANTO 2024 EN COMUNION DE ORACIONES POR UCRANIA e ISRAEL GRACIAS Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz Ese, que no cabe en lo máximo, habita en lo mínimo. Autor desconocido AMDG Saludos René HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO

    “Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49).

    Me gusta

Deja un comentario