Mensaje radial del P. Peter Warui Gachoca, AJ, Diócesis de Ciego de Ávila, del 31 de diciembre de 2023, Fiesta de la Sagrada Familia

Hoy celebramos la Fiesta de la Sagrada Familia de Jesús María y José. Una familia perfecta que es el modelo para nuestras familias. También es el último día de este año 2023. Miramos hacia atrás y decimos; gracias Señor por estar con nosotros en este año que termina hoy, y a la misma vez le pedimos que nos perdone las faltas que cometimos pidiéndole que nos dé más gracias en el próximo año 2024 para vivir una vida santa.

La palabra de Dios nos invita para reflexionar y orar por la familia, recordándonos los deberes de cada miembro de la familia y la manera en que debemos vivir para hacer de nuestras familias un lugar de amor, unidad y paz.

La primera lectura nos habla del lugar privilegiado que los padres y la familia tienen a los ojos de Dios. Los padres son dotados por Dios para traer al mundo a otros a imagen y semejanza de Él. Por lo tanto, los niños están llamados a mostrar honor, respeto, obediencia, compasión y bondad hacia sus padres. La obediencia y el respeto a los padres equivalen a la obediencia a Dios. Los hijos e hijas de la familia deben tener a la madre y al padre en alta estima. De hecho, la palabra de Dios dice que las bendiciones esperan a aquellos que obedecen a su padre y traen consuelo a su madre. Independientemente de cómo sean; ricos o pobres, buenos o malos, los padres tienen derecho a ser respetados y obedecidos por sus hijos.

El Señor también les da a los padres la responsabilidad de cuidar bien a sus hijos, y no debe molestar a sus hijos, pide a los esposos que respeten y amen a sus esposas, mientras que las esposas deben estar subordinadas a sus esposos.

Con todo, el amor debe estar en el centro de la vida familiar. De hecho, la familia está construida y sostenida por el amor. El perdón en la familia es una expresión de amor. La palabra del Señor nos dice que Cristo nos perdonó y también tenemos que darnos unos a otros. Nos anima como los elegidos de Dios a tener corazón de compasión, bondad, humildad, gentileza y paciencia, teniendo el uno con el otro. Es con todo este perdón incluido que tendremos paz en nuestras familias.

La Santa Familia de Jesús, María y José es un modelo para nosotros. La honramos hoy y al mismo tiempo honramos la unidad de nuestras familias. Vamos a poner el enfoque en las cosas escondidas y muy comunes en la vida diaria de esta Sagrada familia que puede iluminar la vida de nuestras propias familias.

Primero nos preguntamos: ¿cómo era vivir día a día en la casa de José y como fue tener a Jesús hijo de Dios como hijo? Y la Virgen María ¿cómo fue como esposa y madre? Igualmente San José ¿cómo fue como esposo y padre?

Es importante saber que el hogar de Jesús, María y José fue un lugar que se enfrentó todo que se encuentra en la vida cotidiana; esta familia experimentó la pobreza, el peligro en los momentos difíciles, tuvieron que trabajar para ganarse la comida etc. Las virtudes de esta familia fueron perfectas y por esta razón nos queda como un modelo.

José como padre exhibió una gran confianza en Dios y demostró una intensa devoción y amor en el cuidado de María y Jesús. María mostró una fe tremenda en Dios y confió en el amor de Dios para ella. Como esposa, ayudó a José en su búsqueda de la santidad y estaba subordinado a él. Ambos crearon el ambiente que permitió a Jesús crecer en sabiduría y favor ante Dios y los hombres. Ellos educaron a su hijo primero en fe y en la dimensión humana e intelectual.

Hoy, ¿cuántos padres toman en serio esta responsabilidad de formar a sus hijos? Espiritual, humana e intelectualmente: a lo que llamamos formación integral. Es triste que la mayoría de los padres hayan dejado este gran papel a los demás o incluso para aquellos que lo hacen, enfatizan en una dimensión dejando a las otras. Muchos enfatizan en la formación intelectual dejando de lado la formación espiritual y humana. Podemos tener hijos inteligentes pero muy débiles para enfrentar los desafíos de la vida o muy pobres en virtudes que la formación espiritual les impartiría.

Jesús por su parte era obediente a sus padres.

Obediencia significa permitir que alguien más te gobierne. Nosotros valoramos la libertad y la independencia. Obedecer significa sacrificar la libertad de uno para hacer algo exigido por el otro. Rara vez nos gusta que nos digan qué hacer, pero hoy estamos llamados a aprender de Jesús, quien a pesar de ser hijo de Dios, eligió a obedecer a sus padres. La fiesta de la Sagrada Familia es un buen momento para orar por la unidad familiar y orar por nuestras familias a través de la intercesión de la Sagrada familia para que sean un lugar de fe, amor, unidad y paz.

Deja un comentario