Mensaje radial del Diácono Randol Pineda Muñoz, de la Diócesis de Ciego de Ávila, en la solemnidad de la Santísima Trinidad, el 26 de mayo de 2024

Este domingo en que la Iglesia celebra la solemnidad de la Santísima Trinidad el Evangelio que hemos escuchado nos invita a contemplar de un modo especial el misterio de Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Un misterio que, como todo misterio, es difícil de entender y en el que creemos porque Cristo nos lo ha revelado.

Dios no es un ser solitario sino que es una Trinidad santa y perfecta. Él es Padre que hace todas las cosas a través del Hijo que es su Palabra, en el Espíritu Santo. Esto no significa que haya tres dioses, la Iglesia predica un solo Dios, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo. Lo trasciende todo, en cuanto Padre, principio y fuente; lo penetra todo, por el Hijo, que es su Palabra; lo invade todo, en el Espíritu Santo.

Cuando hacemos la señal de la Cruz, nos signamos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Cuando fuimos bautizados, lo hemos sido en el nombre de las tres personas divinas y así toda nuestra vida está marcada por la presencia de Dios que es un Padre que nos sostiene, nos guía y nos consuela, cuyo Hijo eterno se hizo hombre para dar la vida por nosotros, por nuestra salvación y que se hace presente en cada momento de nuestra existencia a través del Espíritu Santo que nos enseña la verdad.

A la Santísima Trinidad debemos vivirla, más que tratar de entender con certeza qué significa que Dios sea Padre, Hijo y Espíritu Santo. No podemos abrazar el océano, pero podemos entrar en él, bañarnos en él, disfrutar de su inmensidad y de su calidez. No podemos abrazar el misterio de la Trinidad con nuestras mentes, pero podemos entrar en ella.

La puerta para entrar en la Trinidad es una sola: Jesucristo, que con su muerte y resurrección, nos ha abierto un camino nuevo para entrar en el corazón de Dios y nos dejó los medios para seguirlo.

Para nosotros, que transitamos por esta vida buscando el sentido de nuestra existencia, que vivimos una realidad compleja y llena de carencias y dificultades, que a veces podemos sentir que no hay esperanzas ni horizontes, lo más importante no es buscar un concepto acabado sobre el misterio de la Santísima Trinidad, sino permanecer en la fe de la Iglesia que se dirige hacia ella, porque solo la Fe puede dar sentido a nuestras vidas, solo la Fe nos puede sostener en nuestras necesidades y dificultades, solo de Dios viene la Esperanza que no defrauda, esa que nos da la fuerza para seguir amando.

Que Dios, Padre misericordioso, les conceda a todos la fuerza y la esperanza. Amén.

Que Cristo, modelo de oración y de vida para todos los guíe a la auténtica conversión del corazón. Amén

Que el Espíritu de la Verdad los sostenga en la lucha contra el mal y la mentira. Amén

Y la bendición de Dios todo poderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familia y los acompañe siempre. Amén

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