Homilía de Mons. Dionisio G. García Ibáñez, Arzobispo de Santiago de Cuba, en la Basílica Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, 16 de junio de 2024, XI Domingo del Tiempo Ordinario

“Es bueno darte gracias Señor” Salmo 91

Hay que darle gracias a Dios hermanos porque por lo menos todos los domingos tenemos la posibilidad de escuchar la Palabra de Dios, y se nos hemos hecho remolones durante la semana y nunca la hemos buscado, por lo menos el domingo tenemos esa posibilidad y por eso uno tiene que aprovecharla. Vamos a aprovecharla, a tratar de aprovecharla.

El domingo pasado vimos el tema de las tentaciones recordemos, era la tentación allá en el primer capítulo del Génesis los primeros versículos, en la cual veíamos a Dios dialogando con Adán con Eva, hace que ellos mismos reconozcan que se han dejado inducir por el mal, por el demonio. Que es una posibilidad que tenemos todos de caer de tal manera.

Ellos perdieron muchas cosas, perdieron la confianza entre sí, empezaron a atacarse mutuamente, se dieron cuenta de cosas que son buenas, pero que siempre cuando se hacen con malicia, se miran con malicia se convierten en algo que no debe ser. Se dieron cuenta de que habían desobedecido a Dios, es decir, el pecado trae todas esas consecuencias, lo que pasa que hay veces nosotros no evaluamos bien, pero el Señor no deja solos a Adán y Eva y Él les dice, que de la descendencia de la mujer aplastará la cabeza de la serpiente, es decir del mal. El descendiente de la mujer va a aplastar la cabeza del mal, y vencerá el bien.

Esa fue la esperanza para el pueblo que escuchaba estas cosas tan grandes, de tanta trascendencia, como dice el texto en ejemplos porque era lo que se podía comprender, aún hoy esto a nosotros nos dice mucho, nos hace pensar mucho. Y en el Evangelio, pues seguía con el tema de las tentaciones, es decir el demonio presente, el demonio que hace confundir, el demonio que dice que Jesús actúa, no porque Él tiene poder, porque Él es de Dios, sino al contrario porque es el demonio.

Hermanos siempre el mal está introduciéndose, por eso es que los mismos cristianos estamos tan divididos en el mundo, por eso es que hay tantas guerras, miserias, ¿por qué? Porque el mal está metido simple y sencillamente, ¿quién es el que lo puede vencer? El Señor Jesús. Cómo puede decir que Jesús era el diablo si es el que tiene poder para echar el diablo. Entonces ese fue el tema de la tentación, del pecado, nos dejamos llevar y hay veces que nosotros evadimos a hablar de estas cosas, pero hay que tener en cuenta porque forman parte de la vida. y está muy presente en nuestra vida donde menos se imaginan.

El tema de hoy para mí, es uno de los remedios que nosotros podemos tener y utilizar para combatir al mal, y combatir la tentación. Y en este caso el tema es la humildad. Pero el Señor Jesús, sabio como era, que conocía los destinatarios, dice que una turba, tanta gente. Lo curioso es que los que lo malinterpretan no era la gente que no estaba preparada, eran los fariseos, los saduceos, los buenos, la gente que sabía, y ¿por qué? Y ¿por qué es así?

Entonces las lecturas de hoy nos dan una posibilidad. Es importante hermanos, cuando el hombre se hace prepotente, cuando el hombre se hace soberbio, cuando el hombre se cree que tiene la razón, cuando nosotros creemos que nosotros podemos llevar nuestras vidas como nos dé la gana, que a nadie le interesa, solamente a nosotros, cuando nosotros somos capaces de desafiar las palabras de Dios, entonces sí nosotros nos dejamos arrastrar por el mal. ¿Qué virtud es que la que nos ayuda? Voy a hablar primero de la virtud humana, qué es lo que nos ayuda para nosotros poder vencer al mal al pecado en nosotros, la humildad.

Jesús lo dice casi sin mencionarla. Y pone el ejemplo del reino vegetal que toda esa gente sabían lo que era, porque vivían allá, cerca de los cedros del Líbano, y la mostaza se cultivaba en los huertos. Entonces dice que Jesús se fija en lo pequeño. Dice buscó un cedro del Líbano alto, y en la rama más pequeña, la más nueva, la más frágil, la última. El la coge, la sembró en un lugar propicio, y esta plantita empezó a crecer hasta convertirse en un árbol frondoso. Es decir, en la humildad está la vida, y es una vida en este caso cuidada por el Señor.

La vista a nosotros se nos va por el árbol enorme, y el Señor se fija en aquel rebrote pequeñito en lo alto que nadie puede ver por la altura. La humildad como María, he aquí la esclava del Señor hágase en mí según tu palabra, la humildad de María yo qué puedo decir le diría ella, lo que quería era hacer la voluntad de Dios. Hermanos, y para cumplir la voluntad de Dios debemos ser humildes, porque si dejamos que la prepotencia, la soberbia, el querer nosotros tener razón, el querernos salir con las nuestras, que no son signos de humildad precisamente, el demonio se puede meter.

En el caso de Eva que estábamos viendo, Eva se dejó seducir porque le dijeron serán como dioses si comen de ese árbol, y Eva se dejó seducir y sedujo a Adán, y no porque Eva fuera peor que Adán, simple y sencillamente porque a cada uno le pasó de manera diferente o en diferentes momentos, pero lo mismo fueron los dos, se dejaron seducir para salirse con la suya, qué bueno es conocer del fruto del bien y del mal y hacer distinciones, y en eso lo que quería decir era que tenían el dominio del saber o del poder determinar lo que es bueno lo que es malo.

Muy bien, pero vamos al Evangelio, y vuelve de nuevo a coger el ejemplo de la naturaleza, de la flora. Entonces dice que no se crean tan seguros, no se crean que el mundo depende de ustedes, no se crean que ustedes siempre tienen la razón, no se crean que ustedes solos pueden vencer al mal. Esa primera lectura hermanos búsquenla en Marcos, se lo voy a decir ahora, en Marcos 4, 26-34, busquen ahí cuando dice, se echa la semilla, ella empieza a germinar, el labrador se puede acostar o estar despierto, pero ella sigue creciendo y cuando menos se da cuenta, la tierra misma hace que fructifique.

Es decir, nosotros somos labradores que podemos echar la semilla, pero el que hace crecer, fructificar, no es nuestro esfuerzo, nosotros somos miembros activos que facilitamos las cosas, pero lo que verdaderamente hace crecer el Reino de Dios en nosotros, Él está hablando del Reino de Dios, es precisamente la gracia de Dios. Nosotros facilitamos las cosas, es lo que nos da nuestra parte, pero el que la hace fructificar es el mismo Cristo, que es el Reino de Dios presente entre nosotros, y dice que si algo al igual que el cedro aquel, pequeñito se hace tan grande, que dice que las aves, los pajarillos vienen de todos los colores, vienen a ponerse entre sus ramas. Qué alegría en aquel árbol al ver anidar a tantos pajarillos, y así también somos nosotros hermanos; qué alegría, en la medida en que nosotros sepamos vivir y sentir que el Reino de Dios está en nosotros, y hacer que el Reino de Dios esté presente. Hermanos esa la humildad.

Es la humildad confiar en el Señor siempre, dejar que él haga su obra, no ponerle obstáculos, no querer decir sí Él dijo esto, pero a mí no, yo tengo que hacer otra cosa. Hermanos la humildad es ser dóciles a la Palabra de Dios, la pregunta mía, sería somos dóciles a la Palabra de Dios, dejamos que el mismo Dios, su Espíritu anide en nosotros para hacer presente al Reino en mi hogar, en mí, en mi casa, mis amigos, en la sociedad donde vivo, pensemos en eso. El Señor nos llama a vivir el Reino y hacer constructores del Reino.

Hoy es el Día de los Padres, entonces, vamos a pedir por nuestros padres como dije al principio. Hermanos hoy este día yo no tengo hijos físicos, carnales, pero tengo pues muchos amigos, muchos hermanos, que no es que sean mis hijos, pero hay una fraternidad tan grande, que uno se siente responsable, y precisamente es uno de los papeles del padre es la responsabilidad sobre los demás, entonces los amigos nos sentimos responsables unos de otros, ahí estamos ejerciendo hasta cierto punto la responsabilidad.

Entonces los padres y las madres, cada uno según Dios nos ha constituido hombre y mujer, pues cada uno tiene de la misma naturaleza que el Señor nos ha dado, esos condicionamientos físicos, pero también psicológicos que nos condicionan, pero a la vez nos iluminan y precisamente, como son datos de la naturaleza que el Señor nos ha constituido así, hombre y mujer los creó, son datos que si lo tenemos en cuenta favorecen precisamente el desarrollo nuestro, de cada uno. Y el Señor nos dijo crezcan y multiplíquense.

Hombre y mujer los creó, tengan prole, diciendo, hermanos, hermanas, ustedes fueron creados iguales como personas, como hijos de Dios, pero diferentes naturalezas y cada uno tiene un papel que jugar en la vida. Y no es que un hombre no pueda ser tierno, porque todos tenemos que ser tiernos, que significa ese mirar con cercanía, con cariño interior, con una mirada así de complacencia, pero a la vez de cercanía y de gratitud cuando vemos a alguien que nosotros le tenemos ternura y lo cuidamos por la fragilidad que vemos. Eso lo tienen los hombres y lo tienen las mujeres, pero cada uno lo vive de una manera distinta. Cada uno, la misma naturaleza nos condiciona, los dos, hombre y mujer, participan en la obra de la creación, cada uno según su constitución, cada uno también según su psicología.

Hermanos que los padres sigan siendo padres. Y en esto muchas veces no me gusta separar y distinguir todo lo que es solamente del hombre, como diciendo en el hombre no puede haber ternura solamente autoridad, o todo lo que sea de mujer, ella solamente es tierna y tiene que buscar fomentar el cariño, el amor y no ser una persona de autoridad, porque está la autoridad del padre y la autoridad de la madre, la ternura de la madre y la ternura del padre, que siempre son diferentes; y psicológicamente los niños necesitan la ternura y la autoridad del padre como es la del padre, y la ternura y la autoridad de la madre como es la de la madre, es así para que psicológicamente puedan crecer en estabilidad, por lo menos eso es lo que nos enseñaban. Hace algunas decenas de años, eso era.

Cuando estoy celebrando el día de las madres, siempre pido, al igual que digo que todas las mujeres tengan hijos o no hijos físicos son madres, y hay que felicitarlas como he dicho ahora de los padres. También siempre digo que toda muchacha, toda joven se encuentre con un hombre, que sea capaz de ser el padre de sus hijos. Es decir que no solamente miren en la atracción, o en lo que me gusta o no me gusta, o me conviene o no me conviene desgraciadamente, sino que miren y ese hombre le digo a las mujeres, ¿puede ser el padre de mis hijos? Y ahora a los hombres les pregunto, y esa muchacha que yo escojo, un joven escoge y mira, y ve, también tiene que pensar, ¿y esa mujer puede ser la madre de mis hijos? Eso también interviene y eso también tiene que tenerse en cuenta. Hermanos, ¿por qué? Porque Dios nos hizo así, y si vivimos así es cuando mejor nosotros nos podemos desarrollar.

Actualmente hay un pecado en el mundo. El Papa Benedicto decía, el pecado, la herejía del siglo actual, del momento actual es la herejía en contra Dios Padre. El hombre actual se ha revelado, se quiere revelar contra Dios, y no quiere reconocer la obra de la creación de Dios, la naturaleza de Dios no la quiere reconocer. Y entonces el hombre de hoy pues, quiere determinar lo que es bueno y es justo según su conveniencia.

La Palabra de Dios lo más que es, muchas veces en muchos, una referencia. Gracias, que hay otros que siempre la quieren vivir. El hombre de hoy muchas veces hasta se quiere poner desconocer la creación, lo hizo hombre o lo hizo mujer, y entonces nació de un cuerpo equivocado. Bueno, no sé, el Creador fue que lo hizo porque ninguno de nosotros nos creamos a nosotros mismos, fue el Señor el que nos creó. Entonces ya por lo menos eso da cierta suspicacia y cierta incógnita, o de no entender, incongruencias.

Pero no solamente eso. Sino que, también hablando de los padres y de las madres, también el hombre moderno quiere desconocer el derecho del padre y de la madre a educar a sus hijos. Y le quieren poner una serie de normas que son propias del padre, de la madre en primera instancia, y el estado muchas veces, o la sociedad, o un partido, o un grupo social se la quiere apropiar. Y quiere despojar de ese derecho a los demás. Cuando los regímenes se convierten en autoritarios y totalitarios, una de las primeras cosas que hace es quitarles a los padres la autoridad sobre los hijos.

Hermanos, y esto no solamente pasa en los regímenes de ideología, de este lado, del otro, marxista, no marxista, fascista. Eso pasa en cualquier sociedad que se quiere erigir como la cabeza pensante, y el poder de definir lo que es bueno y lo que es malo, y obliga al resto de la gente a seguir ese camino. Eso se da en cualquier sociedad.

Se puede dar en países que sean regímenes como muchas veces se define en dictaduras de proletariado, ellos mismos se definen, o también podría ser en países que se declaran muy demócratas y porque una mayoría aprueba leyes, tienen imponerle al resto la manera de ser, y hasta pretenden arrebatarles a los padres la educación, la manera de llevar a nuestros hijos, la manera de conducirles a lo que ellos entienden que es el bien.

Fíjense bien que hablamos del padre, qué lindo papá te llevamos un regalo. Hablamos de la madre, qué linda mamá te llevamos un regalo, pero eso ¿está en el centro también? ¿Respetamos al padre y a la madre para que cumplan ellos según el plan de Dios, esa misión que tienen de continuar la obra de la creación? ¿Cómo le van a decir un padre que no puede intervenir en sus hijos pequeños en la educación que le dan en la escuela, cómo le van a decir a su padre? O ¿cómo le pueden prohibir un padre que educa a sus hijos en una serie de criterios lúcidos y válidos, para darle otro, que en el fondo lo que hace es despojarle desde sus derechos naturales que nacen junto con él?

Doble responsabilidad, los padres tienen que cumplir con su papel de padre, y el cuarto mandamiento no es solamente honra a tu padre a tu madre, es padre y madre quiere y honra a tus hijos también, es así, así el cuarto mandamiento.

Y también la sociedad, que siempre será subsidiaria, lo que tiene que hacer es ayudar al padre a que eduque a sus hijos en el bien y nunca despojarle de los derechos que tiene, eso es incongruente, no es lógico y por lo tanto fracasa, porque contra las leyes de la naturaleza uno no puede ir, porque nos destruye, nos causa mal. Y por eso nosotros vemos a esos niños pequeños que porque alguien dijo que había, no, los padres no se pueden meter en esto. ¿Cómo que no, si los parieron y lo engendraron?

Y eso es lo que Dios quiere y lo que es la naturaleza nos dice. ¿Quién es el Estado? ¿Quién es? Alguien que está puesto ahí por la voluntad de los demás, pero no tiene derecho a influir sobre la educación de los hijos. Solamente puede conducirlos al bien, ese es el deber del Estado ayudar al padre a eso, a inducirlos a hacer el bien. Y no se respeta ni la niñez, ni se respeta la edad psicológica, y tantas cosas que ustedes saben tanto como yo, y que en Cuba por lo menos, por lo menos cada día se ve un poco más en la televisión, y afuera mucho más todavía.

Hermanos estas son cosas que a lo mejor dicen, bueno este es el Día de los Padres. Hermanos sí, vamos a fomentar a los padres cariño, el amor, vamos a acercarnos a ellos, que todos los hijos le den un beso a los padres, y que los padres devuelvan el beso a sus hijos, pero con responsabilidad, porque si nos dejamos quitar la responsabilidad sobre las cosas que son, que a nosotros nos conciernen, entonces ahí sí que nosotros mismos hacemos dejación de nuestros derechos y de nuestra libertad.

Hermanos, que Dios nos acompañe. Él está presente ahí, acuérdense de aquella frase, la descendencia de la mujer aplastará la cabeza de la serpiente, así que mucha confianza.

Un comentario sobre “Homilía de Mons. Dionisio G. García Ibáñez, Arzobispo de Santiago de Cuba, en la Basílica Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, 16 de junio de 2024, XI Domingo del Tiempo Ordinario

  1. Neidys Gracias por las oraciones GRACIAS Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz Ese, que no cabe en lo máximo, habita en lo mínimo. Autor desconocido AMDG Saludos René HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO

    “Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49).


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