Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, obispo de Pinar del Río, el 14 de julio de 2024, XV domingo del Tiempo Ordinario

Queridos hijos e hijas, soy Mons. Juan de Dios Hernández Ruiz, obispo de esta hermosa diócesis pinareña.

Las lecturas de hoy hablan de llamada, elección y envío. Tres aspectos de la vocación que experimentaron Amós y los seguidores de Jesús. También comprendieron que supone un compromiso de vida. En el centro de la respuesta a esta vocación se halla la certeza en la fe de que “Dios nos ha elegido”, como proclama el autor de la carta a los Efesios.

La llamada de Cristo a la fe no es una llamada estática, es una llamada a conocerlo cada vez más para transmitirlo mejor. Ser cristiano no significa sólo vivir según los mandamientos de Cristo, significa además ser misionero para transmitir a todos los hombres su mensaje, que es un mensaje de paz. Sin embargo, esta proclamación del mensaje de Cristo debe respetar la libertad de los hombres de acogerlo o no.

También nosotros hemos sido elegidos y enviados a continuar la misión de Jesús. Pero necesitamos volver a escuchar su llamada, dejar que sus palabras modelen y orienten constantemente el camino, permitir que sus palabras nos descoloquen o nos despierten. Necesitamos pararnos y volver a compartir con los compañeros de misión para ver hacia dónde vamos, qué llevamos encima, para respirar juntos el aire liberador de Jesús.

Cuántas veces pensamos la misión en base a proyectos y programas. Cuántas veces imaginamos la evangelización en torno a miles de estrategias, tácticas, maniobras, artimañas, buscando que las personas se conviertan en base a nuestros argumentos. Hoy el Señor nos lo dice muy claramente: en la lógica del Evangelio no se convence con los argumentos, con las estrategias, con las tácticas, sino simplemente aprendiendo a alojar, a hospedar.

El Papa Francisco nos recuerda que la Iglesia es madre de corazón abierto que sabe acoger, recibir, especialmente a quien tiene necesidad de mayor cuidado, que está  en mayor dificultad. La Iglesia, como la quería Jesús, es la casa de la hospitalidad. Y cuánto bien podemos hacer si nos animamos a aprender este lenguaje de la hospitalidad, este lenguaje de recibir, de acoger. Cuántas heridas, cuánta desesperanza se puede curar en un hogar donde uno se pueda sentir recibido. Para eso hay que tener las puertas abiertas, sobre todo las puertas del corazón.

Seamos hospitalarios con todos: con el hambriento, con el sediento, con el forastero, con el desnudo, con el enfermo, con el preso, con el leproso, con el paralítico. Hospitalidad con el que no piensa como nosotros, con el que no tiene fe o la ha perdido. Y, a veces, por culpa nuestra. Hospitalidad con los perseguidos, con el desempleado, con las culturas diferentes. Hospitalidad con el pecador, porque cada uno de nosotros también lo es. (Homilía de S. S. Francisco, 12 de julio de 2015)

Aquí estamos de nuevo, Señor. Vuelve a llamarnos y enviarnos allí donde haya personas que liberar, vidas que proteger, hombres y mujeres que reconciliar, comunidades que evangelizar. Y ven tú con nosotros, porque de otro modo sería jugar al desconcierto.

Que María de la Caridad nos acompañe siempre.

Un comentario sobre “Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, obispo de Pinar del Río, el 14 de julio de 2024, XV domingo del Tiempo Ordinario

  1. Neidys GRACIAS Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz Ese, que no cabe en lo máximo, habita en lo mínimo. Inscripción en la tumba de San Ignacio AMDG Saludos René HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO

    “Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49).


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