Mensaje radial del Diácono Randol Pineda Muñoz, Diócesis de Ciego de Ávila, el XXI domingo del Tiempo Ordinario, 25 de agosto de 2024

El lenguaje nos hace presentes en medio de la realidad que vivimos y ante las otras personas. Por medio de las palabras expresamos nuestros sentimientos, emociones, deseos, propuestas, pero en algunas ocasiones las palabras que se pronuncian exigen y demandan una acción concreta de la persona a quien se dirigen. Ese es el caso del Evangelio que acabamos de escuchar. Las palabras de Jesús demandan una adhesión total a su propuesta liberadora. Pero en la “multiplicación de los panes y de los peces,” sus propias palabras de generosidad y cercanía suscitaron y atrajeron a multitudes de personas anónimas que buscaban saciar sus necesidades materiales, el pan que se acaba.

Estos son principalmente los que se escandalizan al escuchar al Señor decir que su carne es verdeara comida y su sangre verdadera bebida, porque no buscan sus enseñanzas u su presencia en sus corazones, sino conseguir de Él aquello que necesitan. Lo curioso, sin embargo, es que las palabras de Jesús no solo encuentran obstáculo entre esa multitud anónima o entre los judíos, sino que también resultan duras para sus propios discípulos. Tristemente encuentran resistencia y rechazo por parte de sus amigos. Al parecer, los discípulos no han sido capaces de entender quién es de verdad Jesús. Parece que su propuesta de vida no es asimilada ni digerida por nadie. Pero Jesús no suaviza su mensaje por la incomprensión de sus seguidores, Él, que es la Verdad, se mantiene firme en su propuesta liberadora, aunque se quede totalmente solo.

Solo Jesús es el mediador entre Dios y los hombres y por tanto en nuestra vida de fe todo depende de si lo aceptamos a Él o no. Por eso el abandono de los discípulos ante su mensaje, hace que el Maestro se dirija directamente a los Apóstoles: “¿También ustedes quieren irse? Pedro responde con fuerza y seguridad por sus hermanos, pero también responde por ti, por mí y por todos: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna”. Si nos apartamos de Cristo, ¿dónde encontraremos la vida y la verdad? ¿dónde encontraremos al autor de la vida?

Los que creemos en Cristo debemos constantemente examinar nuestro modo de seguir al Señor, porque frecuentemente nos dejamos llevar por propuestas de este mundo que no hacen más que distraer nuestra mirada del Único que puede salvarnos. En muchas ocasiones seguimos corrientes ideológicas muy atractivas, pero que no pueden dar sentido pleno al ser humano, porque solo Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida, solo Él, que se sigue dando como pan, cuerpo, carne, sangre y espíritu, puede hacer que todos tengamos vida, una vida digna, una vida plena.

Si no es a Jesús, ¿a dónde podemos ir? ¿Dónde podemos encontrar salvación? ¿Dónde podemos ir a buscar felicidad? ¿Dónde encontraremos a alguien que nos enseñe a amar de verdad? ¿Dónde encontraremos a Dios?

Vivimos en un momento de la historia de la humanidad en que ser fieles a las enseñanzas de Jesús, aceptar y vivir según su palabra, es difícil, sin embargo, en nuestros corazones deben resonar siempre las palabras de Pedro: ¿a quién iremos? Solo Tú tienes palabras de vida eterna. Que el Espíritu Santo nos dé la fuerza para servir siempre al Señor, “porque Él es nuestro Dios”.

BENDICIÓN

Que Dios todopoderoso

Los bendiga con su misericordia

Y les conceda la sabiduría que salva. Amén.

Que aumente en ustedes la fe

Y los haga perseverantes en las buenas obras. Amén

Que enderece hacia Él sus pasos

Y les muestre el camino del amor y de la paz. Amén

Y la bendición de Dios todo poderoso,

Padre, Hijo + y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias. Amén

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