Mensaje radial de Monseñor Wilfredo Pino Estévez, arzobispo de Camagüey, el domingo 8 de septiembre de 2024, fiesta de la Virgen de la Caridad del Cobre

Queridos hijos e hijas: hay un canto a la Virgen de la Caridad que nunca se ha dejado de escuchar y cantar en Cuba, en cualquier época, buena o mala. Estoy seguro que, en cuanto oigan la música, ya se darán cuenta de qué canto les hablo. Canto que, como sé que lo saben, los invito a cantar.

Canto: Y si vas al Cobre quiero que me traigas una Virgencita de la Caridad.

Amables oyentes: Con esta canción tan nuestra, tan conocida y tan querida, he querido comenzar estas palabras en el día de la fiesta de la Virgen de la Caridad del Cobre. El Cobre es ese pequeño poblado situado a 20 kilómetros de Santiago de Cuba que se ha convertido, desde hace más de 400 años, en un punto de referencia en Cuba, por estar allí el Santuario que custodia la bendita imagen de la Virgen de la Caridad, la Patrona de Cuba.

Mucha razón tuvo el siempre recordado primer Arzobispo de Camagüey, Monseñor Adolfo, cuando afirmó lo siguiente: “ir al Cobre y visitar a la Virgen de la Caridad ha sido y es para los cubanos una dicha, una experiencia única y una gracia que no se olvida nunca… Es ir a un lugar donde se olvidan las diferencias y rencillas y nadie se hace el valiente, donde se palpa una presencia viva y se espera siempre algo nuevo, algo sorprendente, incluso el milagro. ¿Qué cubano no ha dicho alguna vez en su vida: “Virgencita de la Caridad?”

Gracias, Virgen de la Caridad, porque pasas tu cielo haciendo el bien en la tierra

Gracias, Virgen de la Caridad, porque amaste a los cubanos antes de que los cubanos tuviésemos nuestra bandera, nuestro himno y nuestro escudo, y Cuba fuera Cuba.

Gracias, Virgen de la Caridad, porque has sido amparo y alegría para los cubanos en todas las épocas, y desde tu altar del Cobre sigues cuidándonos y protegiéndonos

Gracias, Virgen de la Caridad, pequeña y a la vez grande, mulata, criolla por naturaleza, rodeada siempre de hijos, de flores, de velas y de cantos

Gracias, Virgen de la Caridad, esclava del Señor, aquella sobre la que Dios puso sus ojos y le confió el mayor de los tesoros: su hijo Jesucristo

Gracias, Virgen de la Caridad, la madre grande a la que, en los momentos de enfermedad, invocamos como Salud de los enfermos

Gracias, Virgen de la Caridad, la madre grande a la que, en las horas sombrías, invocamos como Consuelo de los afligidos

Gracias, Virgen de la Caridad, la madre grande a la que, en las horas amargas de nuestros pecados, invocamos como Refugio de los pecadores

Gracias, Virgen de la Caridad, la madre grande a la que, en las horas de las vacilaciones y las dudas, invocamos como Madre del Buen Consejo

Gracias, Virgen de la Caridad, la madre grande a la que, en las horas de tempestad, llamamos Estrella de la Mañana, y en las horas felices invocamos como Causa de Nuestra Alegría.

Gracias, Virgen de la Caridad, por corresponder al amor que te profesaron Carlos Manuel de Céspedes, los Maceo, Calixto García, Jesús Rabí y los mambises de nuestras Guerras de Independencia.

Gracias, Virgen de la Caridad, Madre extraordinaria que quieres acogernos a todos, especialmente a los más necesitados, bajo los pliegues de tu hermoso manto

Gracias, Virgen de la Caridad, porque no tienes reparos en que te llamemos la Reina del pueblo cubano

Gracias, Virgen de la Caridad, Madre nuestra, a quien, una vez más, hoy le pedimos que ruegues por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.

Queridos todos: No se podrían calcular cuántos millones de cubanos, a lo largo de estos cuatro siglos, han hecho el camino del Cobre para saludar a la Virgen, para suplicarle su intercesión, para agradecerle las bendiciones recibidas de Dios a través de sus manos o para cumplir una promesa… El del Cobre es un camino que cumplió ya 400 años. Por ello, el músico cubano Jesús Llanes compuso un “Canto a la Caridad” en el que se repite esta frase: “Por el camino viejo del Cobre marcha un buen hombre buscando a la Caridad”.Les propongo escucharlo. La música es muy cubana y sé que les gustará.

Canto: Por el camino viejo de El Cobre.

Queridos oyentes: Le pido ahora al Padre Genaro que nos comente el mensaje de la canción recién escuchada.

La letra del canto nos decía: “Llegaré para darte muchas gracias… con este ramo de flores…en nombre de mi familia… en nombre de mi mamá. ¡Muchas gracias, Virgencita!”. Quien vaya a visitar a la Virgen de la Caridad en su Santuario del Cobre no se extrañará de encontrar muchísimos testimonios de amor agradecido dejados por sus hijos, porque cubanos de toda clase, raza, ideología, van a rezarle diariamente a su Santuario.

El canto también afirmaba: “Convoca la Virgen buena a todo el pueblo cubano que marcha, unido de manos, por el camino del Cobre”. Es por eso que decimos: LA CARIDAD NOS UNE.

También el canto nos dijo cómo debemos ser los hijos de la Virgen de la Caridad: “El odio no cabe en mí, ahora puedo perdonar. ¡Qué bueno es poder amar sin prejuicios ni rencores!”. ¿Por qué no pedirle a la Virgen de la Caridad que nos ayude a sanar nuestro corazón y nuestra memoria? Hay personas que tienen una “memoria de elefante” para recordar por años a los que los ofendieron. ¡Seamos sinceros al rezar el Padrenuestro, donde le pedimos a Dios que nos perdone las ofensas que hemos hecho, de la misma manera que nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido! Perdonar es muy difícil, pero no imposible. Jesucristo nos dio su ejemplo.

¡Qué bueno sería que, al celebrar hoy su fiesta, le pidiéramos a ella que nos lleve a conocer mejor a su Hijo Jesucristo, el único que tiene palabras de vida eterna! ¡Es lo mejor que nos pudiera suceder!

Queridos todos: Aprovecho que la radio llega a muchas personas para invitarlos a rezar juntos a la Virgen de la Caridad. Considero que lo primero que debemos hacer es darle gracias. Porque las madres no se cansan de amar a sus hijos. ¡Cuánta comida no se comen ellas para guardársela a sus hijos! ¡La alegría de una madre es que su hijo viva! Y, además, es bueno recordar que las madres trabajan en secreto. No hacen propaganda de todo lo que hacen por sus hijos. Una madre nunca le dirá a su hijo que se está comiendo el pedacito de pollo que le tocaba a ella…

¡De cuántos peligros nos habrá librado el amor de nuestras madres!

La Virgen de la Caridad es también madre nuestra. Ningún cubano debe sentirse huérfano.

Ella ha hecho mucho por cada uno de nosotros y nuestras familias.

¡Sólo Dios sabrá cuántas maravillas nos ha conseguido ella con su intercesión! Por eso, ahora los invito a repetir unas palabras maravillosas.

Virgen de la Caridad, ¡Cuba entera te está agradecida! ¡Gracias por lo que has hecho por mi familia y por Cuba!

En segundo lugar, los invito a pedir su ayuda. ¿Hay alguien que no necesite su ayuda maternal? En breve escucharemos un relato de la Biblia donde se nos habla de cómo ella le pidió un milagro a su hijo Jesucristo para ayudar a dos novios que se casaban y pasaban una dificultad material en el día de su matrimonio en Caná de Galilea. Quizás hoy alguno de ustedes esté pasando también por dificultades: el salario sigue sin alcanzar, se ha apagado el amor en mi matrimonio, la casa está en mal estado, no logramos tener un hijo, mi salud se ha debilitado, mi hijo quiere dejar de estudiar, un vecino se ha enemistado conmigo, no logro perdonar a quien me ofendió, etc. En algún momento del día de hoy, preséntenle a la Virgen su dificultad del cuerpo o del alma. Pídanle que interceda también ante Jesucristo por ti y los tuyos.

Recen conmigo:

Virgen de la Caridad, ¡cuento con tu ayuda!

Y, en tercer lugar, los invito a prometerle algo a la Virgen.

¡Vamos a prometerle esforzarnos por ser mejores padres y madres, mejores esposos y esposas, mejores hijos y hermanos, mejores vecinos y compañeros de trabajo o de estudio, mejores cristianos!

¡Vamos a prometerle no dejarnos vencer por el mal sino vencer el mal haciendo el bien!

¡Vamos a prometerle arreglarnos con aquellos a los que no les hablamos!

¡Vamos a prometerle nunca más llamarle “loca” a una mujer que nos diga que está embarazada, ni “guanajo” a quien se negó a coger algo que no era suyo!

¡Vamos a prometerle tener una conciencia limpia y no aprobar nada defectuoso!

¡Vamos a prometerle cuidar la educación religiosa de nuestros hijos y nietos!

¡Y vamos a prometerle ser, al igual que ella, fieles discípulos de Jesucristo y ardientes misioneros de su Evangelio!

Recen conmigo:

Virgen de la Caridad, ¡ayúdame a ser mejor! ¡Y a cumplir lo prometido!

Un comentario sobre “Mensaje radial de Monseñor Wilfredo Pino Estévez, arzobispo de Camagüey, el domingo 8 de septiembre de 2024, fiesta de la Virgen de la Caridad del Cobre

  1. Neidys Publicadas Gracias por las oraciones!!!! AMDG Saludos René HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO

    Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz Ese, que no cabe en lo máximo, habita en lo mínimo. Inscripción en la tumba de San Ignacio. “Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49).


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