Oh, Dios, para quien nada hay imposible, hoy venimos ante Ti.
Sabes que nuestra querida Patria
transita por tiempos muy difíciles
y que el cubano sufre, llora y carece de lo esencial.
¡Necesitamos tu ayuda, consuelo y fortaleza!
Solos no podemos encontrar caminos de armonía y convivencia fraterna.
Necesitamos de tu Espíritu Santo
para que nos asista en esos empeños
y para buscar soluciones sabias y verdaderas
a los graves y urgentes problemas que nos afligen como pueblo, de modo que cambien nuestras condiciones de vida y podamos ser felices en esta tierra nuestra.
Escucha, oh Padre santo, los ruegos de la Santísima Virgen de la Caridad, Madre de Jesucristo y de todos los cubanos, por estos sus hijos.
Atiende también los ruegos de este pueblo que te suplica poniendo en Ti toda su esperanza.
Amén.
