Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, obispo de Pinar del Río, el XXXI domingo del Tiempo Ordinario, 3 de noviembre de 2024

Queridos hijos e hijas, como cada domingo les habla su obispo.

Hoy el Evangelio nos narra el diálogo de Jesús con uno de los Maestros de la Ley sobre el mandamiento principal.

“Los mandamientos de Dios son la continuación del amor con que él nos creó y nos redimió. Su amor no se detiene en esos primeros pasos.

Dios Padre quiere llevarnos hasta el fin de su proyecto, que es nuestra comunión eterna con él, con su hijo y con su espíritu y por eso nos da sus mandamientos,- así nos lo recuerda el Cardenal Estanislao Karlic, Arzobispo emérito de Paraná-.

Él nos regala la dignidad de ser destinatarios de ellos, para que los dones divinos sean méritos nuestros, por obediencia de nuestra voluntad.”

En la respuesta de Jesús, hace hincapié en lo que dice la misma Escritura: Escucha y am, no solo a Dios, sino también al prójimo. Esta respuesta de Jesús la suscribe y la comparte el escriba.

La escucha y el amor van de la mano. El saber lo principal de todo nos debe ayudar en nuestra praxis. Nuestro reto de hoy es cómo mantener un equilibrio en nuestra vida: amar a Dios a quien no vemos, sin olvidarnos de nuestro prójimo. Pues quien ama a Dios y al prójimo se encuentra cerca del reino de Dios.

“Amando de verdad al prójimo somos como un sacramento para que Dios toque el corazón de los otros y habite en ellos. Amar es dar, es darse, es dar a Dios.

Dice el papa Benedicto que: “Quien no da a Dios, da demasiado poco”.

Esta dignidad, la vive también, el que siendo realmente obediente al llamado de su conciencia se abre por todos, por todos los desconocidos al misterio pascual de Cristo.

Por eso tenemos el compromiso de construir la civilización del amor. Hoy con la fidelidad propia de quienes descubrieron que habiéndose amado por Dios, deben amarlo sobre todas las cosas y amar al prójimo.

Señor, queremos no solamente estar cerca del reino, sino formar parte de él. Ayúdanos a conseguir este objetivo. De esta forma seremos felices y dichosos.

Que María de la Caridad nos acompañe siempre.

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