Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, obispo de Pinar del Río, el domingo 8 de diciembre de 2024, II del tiempo de Adviento

Queridos hijos e hijas, que bueno poder dirigirme a ustedes en este segundo domingo de Adviento.

Hoy Lucas presenta el inicio de la predicación de Juan dentro de un contexto histórico, que no abarca solo al lugar del bautismo ni solo a Jerusalén, sino al imperio entero de Roma, que es lo mismo que decir a todos los pueblos. Su mensaje es tan claro como exigente: el Señor, el Salvador está ya dispuesto a llegar, pero espera de nosotros que preparemos el camino. Esa preparación, según el Bautista, supone una purificación previa, fruto de una conversión radical. Y estos cambios tienen que ser ya, en este tiempo y en este lugar: solo así veremos la salvación de Dios.

Como uno de los personajes centrales en este camino del Adviento, la persona de Juan el Bautista se nos ofrece como una ayuda personal para afrontar nuestras respuestas a esta palabra de Dios. Su personalidad, su mensaje, la coherencia de su estilo de vida nos muestran por dónde debemos orientarnos.

Toda la esencia de la vida de Juan estuvo determinada por esta misión, desde el mismo seno materno. Está será su vocación; tendrá como fin preparar a Jesús un pueblo capaz de recibir el reino de Dios y, por otra parte, dar testimonio público de Él. Juan no hará su labor buscando una realización personal, sino preparar al Señor un pueblo perfecto. No lo hará por gusto, sino porque para eso fue concebido. Así es todo apostolado: olvido de uno mismo y preocupación sincera por los demás.

Juan realizará acabadamente su cometido, hasta dar la vida en el cumplimiento de su vocación. Muchos conocieron a Jesús gracias a la labor apostólica del Bautista. Lo primeros discípulos siguieron a Jesús por indicación expresa suya, y otros muchos estuvieron preparados interiormente gracias a su predicación.

La presencia en nuestras vidas de personas que, como Juan, ofrecen a los demás el servicio de su esperanza nos fortalece y anima en la tarea siempre nueva de preparar los caminos del Señor. Aún sigue habiendo caminos de comportamiento humano que hacen imposible la presencia de Dios entre nosotros. Cuando hayamos retirado todo obstáculo, entonces veremos la salvación de Dios.

Cada hombre en su sitio y en sus propias circunstancias, tiene una vocación dada por Dios; de su cumplimiento dependen otras muchas cosas queridas por la voluntad divina. Podemos entonces preguntarnos: ¿Acercamos al Señor a quienes nos rodean? ¿Somos ejemplares en la realización de nuestro trabajo, en la familia, en nuestras relaciones sociales? ¿Hablamos del Señor a nuestros compañeros de trabajo y estudio?

Ayúdanos, Señor, a quitar los obstáculos de la intolerancia y el individualismo. Ayúdanos, Señor, a levantar montes de generosidad, igualdad y trabajo por la justicia. Ayúdanos, Señor, a enderezar los caminos que llevan al perdón y al amor fraterno.

Que María de la Caridad nos acompañe siempre.

Un comentario sobre “Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, obispo de Pinar del Río, el domingo 8 de diciembre de 2024, II del tiempo de Adviento

  1. Neydis GRACIAS!!! Gracias por las oraciones!!! AMDG Saludos René HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO

    Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz Ese, que no cabe en lo máximo, habita en lo mínimo. Inscripción en la tumba de San Ignacio. «Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades» («Evangelii Gaudium,» 49).


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