Mensaje radial del P. Gerome Tugadi, de la Diócesis de Ciego de Ávila, el domingo 5 de enero de 2025 en la fiesta de la Epifanía

Hoy celebramos la Epifanía del Señor, una fiesta que nos recuerda la manifestación de Jesús al mundo, representada por la visita de los Reyes Magos. Este relato, lleno de simbolismo y profundidad, nos invita a reflexionar sobre el verdadero significado de la auto-ganancia en nuestra vida espiritual.

Los Reyes Magos, guiados por una estrella, emprendieron un largo y arduo viaje desde tierras lejanas para encontrar al Rey de los Judíos. Su búsqueda no fue motivada por intereses personales o ganancias materiales, sino por un profundo deseo de adorar y ofrecer sus dones al Niño Jesús. En su viaje, los Magos nos enseñan varias lecciones importantes:

La Búsqueda de la Verdad.  Los Magos no se conformaron con su conocimiento y riquezas. Buscaron algo más grande, algo trascendental. En nuestra vida, la verdadera auto-ganancia no se encuentra en acumular bienes materiales o logros mundanos, sino en buscar y encontrar la verdad en Cristo.

El Sacrificio y la Entrega. Los Magos ofrecieron oro, incienso y mirra, cada uno con un profundo significado. El oro, símbolo de realeza; el incienso, de divinidad; y la mirra, de sufrimiento y muerte. Estos dones representan la entrega total de sí mismos. La verdadera auto-ganancia implica sacrificio y entrega a Dios y a los demás.

La Humildad y la Adoración. Al encontrar al Niño Jesús, los Magos se postraron y lo adoraron. Reconocieron su pequeñez ante la grandeza de Dios. La auto-ganancia espiritual se alcanza cuando, con humildad, reconocemos nuestra dependencia de Dios y le rendimos adoración sincera.

El Cambio de Camino. Después de su encuentro con Jesús, los Magos regresaron a sus tierras por otro camino. Este cambio simboliza la transformación que ocurre en nuestras vidas cuando encontramos a Cristo. La verdadera auto-ganancia nos lleva a cambiar nuestro rumbo, a vivir de acuerdo con los valores del Evangelio.

En este tiempo de Epifanía, recordemos que la verdadera auto-ganancia no se mide por lo que acumulamos, sino por lo que damos y cómo vivimos nuestra fe. Sigamos el ejemplo de los Reyes Magos, buscando siempre a Jesús, ofreciendo lo mejor de nosotros mismos y permitiendo que su luz guíe nuestros pasos.

Que el Señor nos bendiga y nos conceda la gracia de vivir una vida de verdadera auto-ganancia, centrada en el amor y el servicio a Dios y a nuestros hermanos.

Amén.

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