Hoy celebramos la Epifanía del Señor, una fiesta que nos recuerda la manifestación de Jesús al mundo, representada por la visita de los Reyes Magos. Este relato, lleno de simbolismo y profundidad, nos invita a reflexionar sobre el verdadero significado de la auto-ganancia en nuestra vida espiritual.
Los Reyes Magos, guiados por una estrella, emprendieron un largo y arduo viaje desde tierras lejanas para encontrar al Rey de los Judíos. Su búsqueda no fue motivada por intereses personales o ganancias materiales, sino por un profundo deseo de adorar y ofrecer sus dones al Niño Jesús. En su viaje, los Magos nos enseñan varias lecciones importantes:
La Búsqueda de la Verdad. Los Magos no se conformaron con su conocimiento y riquezas. Buscaron algo más grande, algo trascendental. En nuestra vida, la verdadera auto-ganancia no se encuentra en acumular bienes materiales o logros mundanos, sino en buscar y encontrar la verdad en Cristo.
El Sacrificio y la Entrega. Los Magos ofrecieron oro, incienso y mirra, cada uno con un profundo significado. El oro, símbolo de realeza; el incienso, de divinidad; y la mirra, de sufrimiento y muerte. Estos dones representan la entrega total de sí mismos. La verdadera auto-ganancia implica sacrificio y entrega a Dios y a los demás.
La Humildad y la Adoración. Al encontrar al Niño Jesús, los Magos se postraron y lo adoraron. Reconocieron su pequeñez ante la grandeza de Dios. La auto-ganancia espiritual se alcanza cuando, con humildad, reconocemos nuestra dependencia de Dios y le rendimos adoración sincera.
El Cambio de Camino. Después de su encuentro con Jesús, los Magos regresaron a sus tierras por otro camino. Este cambio simboliza la transformación que ocurre en nuestras vidas cuando encontramos a Cristo. La verdadera auto-ganancia nos lleva a cambiar nuestro rumbo, a vivir de acuerdo con los valores del Evangelio.
En este tiempo de Epifanía, recordemos que la verdadera auto-ganancia no se mide por lo que acumulamos, sino por lo que damos y cómo vivimos nuestra fe. Sigamos el ejemplo de los Reyes Magos, buscando siempre a Jesús, ofreciendo lo mejor de nosotros mismos y permitiendo que su luz guíe nuestros pasos.
Que el Señor nos bendiga y nos conceda la gracia de vivir una vida de verdadera auto-ganancia, centrada en el amor y el servicio a Dios y a nuestros hermanos.
Amén.
