Homilía del P. Rogelio Deán Puerta, Arquidiócesis de Santiago de Cuba, en la Basílica Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, el domingo 29 de junio de 2025: Solemnidad de San Pedro y San Pablo

“Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” Mateo 16, 16

Mis queridos hermanos,

Hoy estamos celebrando, como hemos estado diciendo, la Solemnidad de estos grandes santos, Pedro y Pablo. Y las lecturas un poquitico nos llevan en la dirección de ellos que no hacían más que ir en la dirección de Cristo.

San Pedro, el primer Papa de la iglesia, el hombre que en ese momento en Cesarea de Filipo, al lanzar Jesús esta pregunta que necesitaba una respuesta clara y precisa dice, «Tú eres el Mesías, el hijo de Dios vivo.» Y qué importante en la vida es ir solidificando una fe que nos lleve a una claridad mental de conciencia, de idea, de acción y evidentemente Pedro pone el matiz central.

“Tú eres el hijo de Dios, tú eres el enviado de Dios. Tú eres el ungido”. Pedro nos invita a centrar la mirada en Jesucristo y la connotación que tiene que Dios se haya hecho hombre y esté en medio de nosotros. Qué bueno cuando podemos decir que estamos centrados. A lo mejor, a lo mejor no, segurísimo.

En el momento de la pasión de Jesucristo cuando fue apresado, flagelado, crucificado, en ese momento Pedro no tenía la mirada centrada en su Señor. En ese momento a Pedro le dejó ganar al miedo, la tibieza, la incertidumbre, la desconfianza, como también le pasó cuando él le dice a al Señor en medio de la tempestad, cuando estaba en la barca, eh, «Señor, déjame que pueda ir hacia ti”, caminar sobre las aguas y parecía que al principio caminaba, caminaba sobre las aguas bien, y el Señor lo esperaba, pero de repente, tuvo duda. De repente tuvo temor y entonces empezó a hundirse.

Yo creo que el mensaje es bien claro del Evangelio de hoy. Yo creo que nos agotamos, nos desilusionamos, nos rendimos, nos equivocamos, cuando no tenemos tenemos la mirada centrada en el Señor y en lo que Él representa. Nos miramos demasiado a nosotros mismos, le tememos demasiado las circunstancias que nos rodean, miramos demasiado a los demás y sus errores, miramos demasiado nuestras miserias y las miserias de los demás, cuando no hay que apartar en ningún momento la vista y la atención en Él. Y eso es lo que nos enseña Pedro hoy en el Evangelio. Y además identificarlo con claridad, con voz fuerte y clara, sin miedo. “Tú eres mi Dios, tú eres el Señor”.

Y después nos encontramos también a Pablo en su carta a Timoteo, en la segunda lectura, donde Pablo parece tener una cierta satisfacción del camino por él transitado. Claro, Pablo sabe que él transitó de la muerte a la vida; porque Pablo, Saulo era un perseguidor. Iba por el mal camino, iba por el camino equivocado y el Señor lo rescató y de una actitud de muerte pasó una actitud de vida y lo supo aprovechar.

El Señor nos lleva de actitudes de muerte a actitudes de vida. Por eso yo le digo mucho a la gente de la parroquia, acuérdense de dónde nos sacó el Señor. Eso no podemos olvidarlo, de dónde te sacó el Señor, que hubiera sido de ti si Jesús no te hubiera llamado, no te hubiera sacado ese camino de muerte y te hubiera llevado al camino de vida. Entonces eso conlleva que aprovechemos esa oportunidad y Pablo la supo aprovechar. La supo aprovechar de tal modo que fue uno de los más grandes misioneros y evangelizadores que se recuerda, por lo menos de los apóstoles.

Entonces, Pedro nos invita a la centralidad de en la mirada, en en la convicción, en Él y Pablo nos invita a aprovechar la oportunidad. Nuestro Dios nos da una gran oportunidad a todos. Nunca pensar esos problemas de auto lástima de que Dios a mí no me dio la oportunidad, yo no sé, no sabría. No, no, no, no. Dios llama. Claro, porque el Espíritu Santo da dones y Dios llama. Y qué bueno que sepamos entonces aprovecha escuchar la oportunidad, pero con Él, por Él, a través de Él, entonces lograremos lo impensable.

Y estamos viviendo momentos donde hace falta lograr lo impensable. Vivimos momentos en que el reto es fuerte y solamente podremos vencer centrando la mirada en Él y aprovechando la oportunidad.

Que así sea.

Deja un comentario