Mensaje radial de Monseñor Wilfredo Pino Estévez, Arzobispo de Camagüey, el XVII domingo del Tiempo Ordinario, 27 de julio de 2025

Queridos todos: Del “Padre nuestro” se ha dicho todo. Es la oración por excelencia. El mejor regalo que nos ha dejado Cristo. La invocación más sublime a Dios, pronunciada jamás por labios humanos. Y, sin embargo, repetida una y otra vez por los cristianos, puede convertirse en rezo rutinario. Palabras que se repiten mecánicamente sin elevar el corazón a Dios. Por eso, es bueno que nos detengamos de vez en cuando a reflexionar sobre esta oración en la que se encierra toda la vida de Jesús. Pronto nos daremos cuenta de que sólo pueden rezar el “Padre nuestro” quienes viven con su Espíritu.

“PADRE NUESTRO”. Es el primer grito que brota del corazón humano cuando el hombre vive habitado, no por el miedo y el temor a Dios, sino por una confianza plena en su amor creador. Un grito en plural, al que es Padre de todos. Una invocación que nos enraíza en la fraternidad universal y nos hace responsables ante todos los hombres.

“SANTIFICADO SEA TU NOMBRE”. Esta primera petición no es una más. Es el alma de toda esta oración de Jesús, su objetivo y su aspiración suprema. Que el “Nombre de Dios”, es decir, su misterio insondable, su amor y su fuerza salvadora se manifiesten en toda su gloria y su poder. Y esto dicho no desde la pasividad o la indiferencia, sino desde el deseo y el compromiso de configurar nuestra propia vida desde esa aspiración de Jesús.

“VENGA TU REINO”. Que no reinen en el mundo la violencia y el odio destructor. Que reine Dios y su justicia. Que no reinen los poderosos sobre los débiles. Que no domine el varón a la mujer, ni el rico al pobre. Que se adueñe del mundo la verdad. Que se abran caminos a la paz y al perdón.

“HÁGASE TU VOLUNTAD”. Que Dios no encuentre tanto obstáculo y resistencia en nosotros. Que la humanidad entera obedezca a la llamada de Dios que, desde el fondo de la vida, invita al hombre a su verdadera salvación. Que mi vida sea hoy mismo búsqueda de esa voluntad de Dios.

“DANOS EL PAN DE CADA DÍA”. El pan y todo lo que necesitamos para vivir de manera digna todos los hombres de la Tierra. Y esto dicho desde la voluntad de compartir más lo nuestro con los necesitados.

“PERDÓNANOS”. El mundo necesita el perdón de Dios. Los hombres sólo podemos vivir pidiendo perdón y perdonando. Sólo quien renuncia a la venganza desde una actitud abierta de perdón puede hacerse cada día más humano.

“NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN”. No se trata de las pequeñas tentaciones de cada día, sino de la gran tentación de abandonar a Dios, olvidar el evangelio de Jesucristo y seguir un camino equivocado. Este grito de socorro queda resonando en nuestra vida. Dios está con nosotros frente a todo mal.

El otro detalle importante que Jesús quiere destacar es la perseverancia, la insistencia en la oración. Y va a poner el ejemplo del amigo inoportuno que toca a la casa del amigo en horas de la noche para pedirle algo de pan para atender una visita que le ha llegado. Y ante la negativa del amigo porque ya él y sus hijos se habían acostado, entonces dirá Jesús que, si este hombre vuelve a tocar una y otra vez, su amigo, con tal de que lo deje tranquilo, se levantará y le dará lo que le pide.

Un comentario sobre “Mensaje radial de Monseñor Wilfredo Pino Estévez, Arzobispo de Camagüey, el XVII domingo del Tiempo Ordinario, 27 de julio de 2025

  1. Neidys GRACIAS!!!!!!!!!! Saludos René M Smith HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO

    Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz Ese, que no cabe en lo máximo, habita en lo mínimo. Inscripción en la tumba de San Ignacio. Está citada por el papa Francisco en «Gaudete et Exsultate», 169, nota 124 “Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49)..


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