Queridos hijos e hijas, soy Mons. Juan de Dios, como siempre me siento muy feliz de encontrarnos, sobre todo en estos días tan cargados de devoción y gratitud hacia la Madre de Dios y Madre nuestra.
Jesús dice a sus discípulos: «El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y venga conmigo». Este es el estilo cristiano porque Jesús ha recorrido antes este camino. Nosotros no podemos pensar la vida cristiana fuera de este camino. Siempre está este camino que Él ha hecho antes: el camino de la humildad, el camino también de la humillación, de negarse a uno mismo y después resurgir de nuevo. Este es el camino. El estilo cristiano, sin cruz no es cristiano, y si la cruz es una cruz sin Jesús, no es cristiana. El estilo cristiano toma la cruz con Jesús y va adelante. No sin cruz, no sin Jesús.
Jesús ha dado el ejemplo y aun siendo igual a Dios, se humilló a sí mismo, y se ha hecho siervo por nosotros. Este estilo nos salvará, nos dará alegría y nos hará fecundos, porque este camino de renegarse a sí mismo es para dar vida, es contra el camino del egoísmo, de estar apegado a todos los bienes solo para mí… Este camino está abierto a los otros, porque ese camino que ha hecho Jesús, ha sido para dar vida. (Cf. S.S. Francisco, 6 de marzo de 2014, homilía en Santa Marta).
Alguien dijo que evangelio que no duele no es evangelio. Y a quién no le cuesta tener que renunciar a sus gustos para seguir a Jesús como lo hicieron sus discípulos. Dios elige para su servicio a los que Él quiere, pero también espera una respuesta generosa, decida y valiente. Y no hay duda de que aquellos a los que Dios ha elegido para su servicio más les ama y más espera de ellos una respuesta incondicional. Si se experimenta que no se tienen las fuerzas para dejar todos los atractivos del mundo para seguir a Cristo no hay de qué preocuparse porque sólo hay que dar el sí generoso y Dios hará el resto en nuestra vida.
Hablemos ahora de alguien que es Maestra de seguimiento cristiano, y a quien nosotros tenemos la dicha de llamar nuestra:
Queridos hermanos pinareños,
En estos días donde el aroma a tierra mojada de la llanura se mezcla con la fe que nos eleva, nos reunimos con el corazón lleno de alegría para honrar a nuestra Madre y Patrona de Cuba, la Santísima Virgen de la Caridad del Cobre.
Desde la occidental hermosura de nuestra tierra, desde las vegas que pintan de verde el paisaje hasta la serena fortaleza de la Cordillera de Guaniguanico, alzamos nuestra voz y nuestra plegaria con una devoción tan auténtica y firme como la raíz de una palma real.
La Virgen Mambisa, que ha acompañado a nuestro pueblo por siglos, nos recuerda el valor de la caridad, la compasión y la unión familiar. En cada hogar pinareño, en cada comunidad, su imagen es un faro de esperanza y un consuelo en los momentos de desafío. Ella es el lazo invisible que nos une no solo como creyentes, sino como cubanos que compartimos una misma historia, una misma cultura y un mismo amor por esta Isla.
Que en su día, su manto azul nos cubra a todos. Que su mirada bondadosa guíe nuestros pasos, proteja a nuestras familias, ilumine a nuestros jóvenes y dé fortaleza a nuestros ancianos. Que nos inspire a ser mejores personas cada día, a tender la mano al que lo necesita y a construir, desde la fe y el amor, un futuro lleno de bendiciones para nuestra querida provincia y para toda Cuba.
¡Feliz Fiesta de la Caridad para todos! ¡Que la Virgen de la Cobre bendiga y guarde siempre a Pinar del Río!
Que María de la Caridad ponga a Jesús en nuestro corazón.
