Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, Obispo de Pinar del Río, el XXVII domingo del Tiempo Ordinario, 5 de octubre de 2025

Queridos hijos e hijas, soy Monseñor Juan de Dios, Obispo de esta amada diócesis de Pinar del Río:

El pasaje de Lucas que acabamos de escuchar, aunque breve, contiene dos enseñanzas fundamentales de Jesús que iluminan nuestra vida de fe: la naturaleza de la fe auténtica y la actitud de servicio humilde que debe caracterizar al discípulo. En un mundo que valora los resultados inmediatos y los reconocimientos, estas palabras de Cristo suponen una verdadera revolución espiritual.

Los apóstoles piden a Jesús: «Auméntanos la fe». Esta súplica nace de su experiencia de fragilidad ante las exigencias del Evangelio. La respuesta del Señor es sorprendente: «Si tuvieran fe como un grano de mostaza, habrían dicho a este sicómoro: «Arráncate y plántate en el mar», y les habría obedecido».

Jesús no responde hablando de la cantidad de fe, sino de su calidad. La fe, incluso en su expresión más pequeña —símbolo del grano de mostaza—, posee una fuerza divina cuando es auténtica. No se trata de fe en nuestras capacidades, sino fe en el poder de Dios que actúa a través de nosotros. El sicómoro —árbol de raíces profundas— representa aquellos obstáculos que consideramos imposibles de superar: resentimientos arraigados, estructuras de pecado, situaciones humanamente sin salida. La fe verdadera no es un sentimiento, sino una confianza radical en el Dios de lo imposible.

San Juan Crisóstomo comentaba: «No es la fe lo que les falta, sino la voluntad de creer de verdad». Hoy, el Señor nos invita a examinar: ¿Dónde están nuestros «sicómoros»? ¿Creemos realmente que Dios puede transformar nuestras familias, nuestras comunidades, nuestros corazones?

La segunda parte del texto presenta una parábola que choca con nuestra mentalidad contemporánea. Jesús describe a un siervo que, después de trabajar todo el día en el campo, debe preparar la cena para su amo y servirlo antes de comer. Y añade: «¿Acaso da las gracias al siervo porque hizo lo que le fue mandado? Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mandó, digan: «Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer»».

La expresión «siervos inútiles» no significa que nuestro servicio carezca de valor, sino que nada podemos atribuirnos a nosotros mismos. Todo es gracia. San Agustín lo explicaba así: «Cuando Dios corona nuestros méritos, no corona nada que no sea don suyo».

El verdadero discípulo sirve por amor, no por interés. Como decía Santa Teresa de Calcuta: «Dios no nos pide que tengamos éxito, sino que seamos fieles».

Estas dos enseñanzas están íntimamente relacionadas. Solo la fe auténtica —que se abandona totalmente a Dios— nos libera de la necesidad de aparentar, de controlar resultados, de buscar gloria humana. Y solo la humildad del siervo impide que la fe se convierta en instrumento de poder o en una búsqueda de experiencias espectaculares.

La fe que mueve montañas no es para nuestro lucimiento, sino para la gloria de Dios y el servicio a los hermanos. El siervo «inútil» no es insignificante, sino libre: libre para amar sin condiciones, para servir sin esperar aplausos, para confiar cuando no ve resultados.

En una cultura que idolatra la autosuficiencia y el éxito visible, Jesús nos propone otro camino: La fe como confianza en medio de la crisis personal y social y el servicio como gratuidad, especialmente en la vida familiar y comunitaria.

Nuestras comunidades están llamadas a ser escuelas de esta fe servidora que no busca señales extraordinarias, sino que se fía del Dios que actúa en lo sencillo.

Señor Jesús, aumenta en nosotros una fe que se traduzca en servicio humilde. Que, al terminar nuestra jornada, podamos decir con paz: «Hemos hecho lo que debíamos hacer», no por nuestros méritos, sino por tu gracia.

Que María, la «Sierva del Señor», nos enseñe a creer con abandono y a servir con alegría, seguros de que nuestra verdadera recompensa es el gozo de pertenecer a Cristo.

Un comentario sobre “Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, Obispo de Pinar del Río, el XXVII domingo del Tiempo Ordinario, 5 de octubre de 2025

  1. Neidys MUCHISIMAS GRACIAS!!! AMDG Saludos René M Smith HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO

    Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz Ese, que no cabe en lo máximo, habita en lo mínimo. Inscripción en la tumba de San Ignacio. Está citada por el papa Francisco en «Gaudete et Exsultate», 169, nota 124 “Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49)..


    Me gusta

Deja un comentario