Queridos hijos e hijas soy Mons. Juan de Dios Hernández, obispo de esta diócesis.
Cuando Judas sale de la pieza, Juan afirma simplemente: “y era de noche”. El momento de oscuridad, de rechazo a la Luz, ha llegado. A Judas se le presenta como uno de aquellos que prefiere la oscuridad. Y, sin embargo, esta hora es también un momento de gloria, cuando vemos la luz de Cristo en todo su esplendor.
Es conmovedor recordar este incidente durante nuestras celebraciones de fuego y luz en nuestras celebraciones de Pascua. Es como si estuviéramos mirando hacia atrás en la lucha, cuando se ve que la oscuridad extinguirá la luz. Estamos en una mañana brillante, mirando hacia atrás con gratitud de que haya pasado la noche de angustia y desvelo.
Y en este momento de traición, de angustia de Jesús porque uno de sus compañeros elegidos se haya alejado de él, que a nosotros se nos da un “nuevo mandamiento”. Podemos preguntarnos sobre las tensiones y divisiones dentro de la comunidad del cuarto evangelio. ¿Por qué necesitan que se les diga y recuerde ¡repetidamente! que se amen unos a otros?
El testamento espiritual de Jesús, que el evangelio de Juan despliega en los cinco capítulos que abarcan la última cena, está lleno de sentimientos de amor y ternura hacia sus discípulos. La “gloria” de Jesús significa su resurrección y, por tanto, regresar al seno del Padre, de donde había venido al mundo. Sin embargo, la resurrección no puede desligarse de la cruz, ya que el mundo no reconoció al Verbo; por eso, los discípulos dejarán de verlo pronto. Por esta razón, deberíamos entender la gloria como “cruz- resurrección”. Un error de los discípulos sería creer que la gloria solo le concierne a Jesús. Al contrario, la gloria del Padre se manifiesta en producir frutos en abundancia, y a esta tarea conmina Jesús a sus discípulos en virtud del mandato del amor mutuo.
Si el distintivo del amor mutuo es el que caracteriza a los cristianos, convendría que me preguntara si esta dimensión aparece en primer lugar en mi vida, o si se halla reservada exclusivamente a mis familiares y seres queridos. Jesús desea que el amor abarque todos los aspectos de la persona: familiar, de pareja, grupo de amigos, relaciones laborales, fe… Incluso las relaciones internacionales, fundamentadas en el amor, nos conducirían a un mundo sin guerras ni dolor causados por los unos contra los otros. Estamos llamados a ser cristianos por todas partes, es decir, a manifestar el amor en todo momento y en cualquier circunstancia.
Espíritu de amor, espíritu del Hijo, sopla y renueva mi ser para que vaciándome de mis egoísmos, me llenes de ternura y comprensión hacia mis hermanos, amados también por Jesús, con la misma pasión que demostró por mí en la Cruz.
Que María de la Caridad, modelo de amor a Dios y a los demás, impulse nuestro caminar.

GRACIAS!!!!
EN COMUNION DE ORACIONES POR UCRANIA FELICES PASCUA!!! GRACIAS Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz «Ahogar el mal en abundancia de bien». San Josemaria Escriva (cf Lumen gentium 61) AMDG Saludos René HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO
“Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49).
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