Queridos hijos e hijas soy Mons. Juan de Dios Hernández, su pastor y amigo.
El evangelio de hoy es un poco molesto, pues estamos acostumbrados a una fe líquida, conformista, descomprometida, de cumplimientos. Hoy Jesús nos mueve el piso. En su misma vida verificó lo que acabamos de escuchar. Simeón dice de él: “éste niño va a ser causa en Israel de que muchos caigan y otros muchos se levanten”. “Será también signo de contradicción”. La vida de Jesús molestó, enfrentó, cuestionó e irritó a muchos. Por eso lo buscaban para matarlo. Al hacerlo, creyeron solucionado el problema.
El evangelio de Jesús no es neutral. Él está siempre del lado de los que sufren injusticias, maltratos, marginaciones y olvidos. En algunos países el silencio cómplice desvirtúa el compromiso de fe. La Iglesia, los seguidores de Jesús, no podemos callarnos ante los atropellos cometidos. La sangre de los mártires es semilla de cristianos. No hay que buscar la cruz en plan sádico. Como Jesús: “Busca la verdad, la cruz ya te la pondrán”.
Cuando se ha entendido que la esencia del cristianismo se halla en la caridad, en el apasionado amor a Dios y a sus cosas, estas palabras del Señor no deberían sonar extrañas o contradictorias. Cristo está empleando un lenguaje contradictorio en apariencia para dar a entender precisamente en qué consiste el verdadero amor a Él. Es que el amor realmente como lo ha de entender el cristiano está muy lejos de ser un diluido sentimiento de afecto, bonito y pasajero.
Más bien es como un fuego que a la vez lo enciende todo y va consumiendo una y otra cosa; es algo que se extiende, que tiene por su naturaleza a expandirse con calor, con pasión y que divide a los corazones más fríos y mezquinos que nada más piensan en llenar sus pobres pretensiones. Así es la caridad. Ese es el fuego que Cristo espera arder en los corazones de los que le amen.
Hay que experimentar el fuego de su amor para entender sus palabras correctamente.
Pidamos saber amar hasta ser incomprendidos por los egoístas de nuestro mundo. Pidamos vivir en estado de lucha, en la lucha del que cree en la fuerza del amor y consigue que el mayor número de seres humanos conozca a ese Dios que se entregó por ellos por puro amor. En esto conocerán los demás que somos de Cristo. Y a tener confianza en Él. Porque el amor siempre logrará la victoria definitiva sobre el pecado y la muerte.
Que María de la Caridad ponga a Jesús en nuestros corazones.

GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
EN COMUNION DE ORACIONES POR UCRANIA GRACIAS Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz «Ahogar el mal en abundancia de bien». San Josemaria Escriva (cf Lumen gentium 61) AMDG Saludos René HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO
“Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49).
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