Comentario de Mons. Juan de Dios Hernández, SJ, Obispo de Pinar del Río; al evangelio del IV Domingo de Adviento, 18 de diciembre de 2022

Queridos hijos e hijas soy Mons. Juan de Dios Hernández, obispo de esta diócesis, que abarca los territorios de las provincias civiles de Pinar del Río y parte de Artemisa.

Hemos llegado al último domingo de Adviento, comienza la semana que nos abre las puertas para vivir junto a la Sagrada Familia de Nazaret, el regalo inmenso e inmerecido del nacimiento de Jesús.

En el Evangelio de Lucas, María se convierte en la mujer del “Sí” a Dios. En el evangelio de Mateo que acabamos de escuchar, es José quien no duda en ponerse al servicio del plan salvador divino para que Jesús, el Enmanuel, venga a vivir entre nosotros. Por medio de José, Jesús recibe una nación, un pueblo, una cultura, la adhesión al pueblo de Abrahán y a la estirpe de David. Jesús, el Mesías e hijo de Dios, se encarna gracias a la obediencia de María y de José. Jesús, el Dios- con- nosotros, es el gran regalo de Dios para con su pueblo. En este regalo José tiene un papel porque se dejó involucrar en el plan divino.

El anuncio del ángel a José es un resumen completo del Nuevo Testamento: Dios salvará a su pueblo de sus pecados. El Dios de Jesús es el “Dios con nosotros”, no fuera de nosotros, no contra nosotros, es el mismo Dios, encarnado en Jesús y nacido de mujer. Esa es la gran y buena noticia para gozo y salvación de todos.

José es un modelo de confianza plena en Dios que nos sorprende y pide aquello que nos parece imposible, aquello que nos puede hacer tambalear y dudar, como a José, para centrarnos de nuevo, desde la fe, en la llamada permanente de Dios y en el servicio a los demás.

Según expresa San Mateo, la llegada e infancia de Jesús está vinculada a la persona de José. Hoy podemos ver la acción de alguien que quiere vivir su vida rectamente, en justicia… que escucha lo que el Señor le dice y que es capaz de responder con generosidad a su llamada. El actuar de José tiene consecuencias que favorecen a María y al niño que nacerá; le da a Jesús la pertenencia a una familia y a un pueblo, por tanto, le da una identidad y un lugar en la sociedad. Dios entra de lleno en la existencia humana y terrenal, y lo hace con la colaboración del varón justo, que obra en todo “para que se cumpla la Escritura”.

Hoy a la luz de la figura de José nos podemos preguntar: ¿Cómo descubro el llamado de la Palabra de Dios en los hechos de mi vida? ¿Cómo estoy respondiendo a ese llamado?

Señor Jesús, en este tiempo de Adviento, nos recuerdas que siempre llegas y llegas para todos, sin excluir a nadie. Que esta próxima fiesta de sea buena noticia para todos. Ayúdanos a centrarnos en lo importante y fundamental: el nacimiento de Jesús, para ser “Dios con nosotros”, con todos, mujeres y hombres del mundo entero.

Que María, Virgen de la Espera, nos enseñe a esperar.

Un comentario sobre “Comentario de Mons. Juan de Dios Hernández, SJ, Obispo de Pinar del Río; al evangelio del IV Domingo de Adviento, 18 de diciembre de 2022

  1. GRACIAS!!!!!!!!!!!!!

    FELIZ NAVIDAD EN COMUNION DE ORACIONES POR UCRANIA GRACIAS Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz «Ahogar el mal en abundancia de bien». San Josemaria Escriva (cf Lumen gentium 61) AMDG Saludos René HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO

    “Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49).

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