Mensaje de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, Obispo de Pinar del Río, que comenta el evangelio del II domingo del Tiempo Ordinario, 15 de enero de 2023

Queridos hijos e hijas, les habla su obispo, Mons. Juan de Dios Hernández.

Nuevamente encontramos en el Evangelio la figura de Juan Bautista. Él es el gran testigo de cuanto ha acontecido en el río Jordán, donde Jesús se hace bautizar por él. Cuando Juan de nuevo ve a Jesús, indica a todos que Jesús es el Mesías esperado y anunciado por los profetas. Y Juan el Bautista, cumplida su misión de precursor, señala quién es Jesús y se retira. ¡Qué actitud extraordinaria!

Juan es el primero que llama a Jesús Cordero de Dios. Empieza a descorrerse el velo. El cordero que sacrificaban los judíos todos los años en la víspera de la fiesta de Pascua y cuya sangre era el signo que libraba del exterminio, figuraba a la Víctima divina que, cargando con nuestros pecados, se entregaría «en manos de los hombres», para que su Sangre «más elocuente que la de Abel», atrajese sobre el ingrato Israel y sobre el mundo entero, la misericordia del Padre, su perdón y los dones de su gracia para los creyentes.

«He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado», ¡pero quita el pecado con la raíz y todo! Esta es la salvación de Jesús, con su amor y su mansedumbre. Al oír esto que dice Juan el Bautista, que da testimonio de Jesús como Salvador, debemos crecer en la confianza en Jesús.

Es bueno meditar sobre estas dos grandes figuras, Juan el Bautista y Jesús, el Mesías. Juan Bautista es el que prepara los caminos, el que facilita el encuentro. Llama la atención su actitud comediada, austera; en el anuncio de que el Mesías está por llegar, predica conversión de mente y corazón, bautiza con agua en el río Jordán. No busca ni desea un simple maquillaje, sino un profundo cambio de actitudes, una conversión desde la raíz. A su vez, Jesús se pone en la fila con los demás y se deja bautizar. Acepta y asume la voz potente y clara que resuena desde lo alto: “Este es mi Hijo amado. Escúchenlo”, así como la actitud clara y contundente de Juan al reconocerlo: “Ahí tienen ustedes al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo… Y puesto que yo lo he visto, testifico que es el Hijo de Dios”.

Muchas veces tenemos confianza en un médico: es bueno, porque el médico está para sanarnos; tenemos confianza en una persona: los hermanos, y las hermanas están para ayudarnos. Es bueno tener esta confianza humana entre nosotros. Pero nos olvidamos de la confianza en el Señor: esta es la clave del éxito en la vida. La confianza en el Señor: encomendémonos al Señor. «Pero, Señor, mira mi vida: estoy en la oscuridad, tengo esta dificultad, tengo este pecado…», todo lo que tenemos: «Mira esto: ¡yo confío en ti!» Y esta es una apuesta que tenemos que hacer: confiar en Él y nunca decepciona. Nunca, ¡Nunca! Escuchen bien, chicos y chicas, que comienzan la vida ahora: Jesús nunca decepciona. Nunca. Este es el testimonio de Juan: Jesús, el bueno, el manso, que terminará como un cordero: asesinado. Sin gritar. Él ha venido a salvarnos, para quitar el pecado. El mío, el tuyo y el del mundo: todo, todo.» (S.S. Francisco, 19 de enero de 2014).

Gracias, Señor, por este gran profeta, Juan el Bautista, que anuncia y certifica que se ha cumplido en ti lo que los profetas habían anunciado. Gracias por su sencillez y actitud serena y profunda, porque es capaz de cumplir su misión con entereza y claridad, porque te presenta y se retira para que tú, Señor, anuncies el reino de Dios a todos, mujeres y hombres del mundo entero, de todos los pueblos y naciones de la tierra.

Que María de la Caridad nos anime a anunciar la Buena Noticia, buscando siempre la mayor gloria de Dios.

Un comentario sobre “Mensaje de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, Obispo de Pinar del Río, que comenta el evangelio del II domingo del Tiempo Ordinario, 15 de enero de 2023

  1. GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    SANTO Y FELIZ DIA EN COMUNION DE ORACIONES POR UCRANIA GRACIAS Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz «Ahogar el mal en abundancia de bien». San Josemaria Escriva (cf Lumen gentium 61) AMDG Saludos René HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO

    “Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49).

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