Queridos hijos e hijas, les habla su obispo, Mons. Juan de Dios Hernández.Aunque hace poco celebramos la navidad, la reflexión de la liturgia nos presenta al Jesús adulto que abandona su vida en Nazaret para comenzar con el ministerio de la predicación de la buena noticia. El evangelio hoy resume en breves líneas el primer ministerio de Jesús en Galilea sin silenciar una de sus genuinas características: el evangelio es un anuncio de salvación dirigido a todos los hombres, pues para todos ellos es el Reino de Dios.Intentemos ubicarnos en el escenario del texto que hemos escuchado hace algunos minutos. Juan el Bautista ha sido encarcelado por Herodes, Jesús, enterado del fatal acontecimiento, se traslada a la ciudad de Carfarnaún y desde ahí recorre Galilea, anuncia que ya está presente el reino de los cielos y realiza signos como la curación de enfermos. Jesús comienza su ministerio público por las periferias. “Galilea de los paganos” era la forma de decir que esta provincia fronteriza, limitante con otros pueblos, era considerada una región marginal desde el punto de vista religioso, una región alejada de la capital, Jerusalén, y del Templo. Jesús recorre y anuncia el Reino, por allí donde los atormentados y doloridos están esperando luz para sus vidas. Empieza a llamar a sus discípulos para que con él sigan anunciado que el reino de Dios ya está presente en su persona y en el grupo de discípulos a los que está formando. El evangelista Marcos estructura en los capítulos siguientes cuál es la misión de Jesús. En el capítulo 5 centrará la buena noticia que Jesús proclama en las bienaventuranzas. Será como un “evangelio” dentro del Evangelio, la carta programática y mapa de ruta para sus discípulos y seguidores de todos los tiempos.Nos centramos ahora en el llamado de Jesús a sus primeros discípulos que, dejándolo todo, lo siguen. Eran pescadores del lago de Galilea. Pero, dado el encuentro con Jesús, aceptan y asumen su llamado: “vengan conmigo y los haré pescadores de hombres” y empiezan a vivir con Jesús, a dejarse seducir y formar por él. Sus nombres: Simón, Andrés, Santiago, Juan…, son los primeros discípulos que lo siguen y se entregan a su causa. También nuestros nombres serán pronunciados y seremos invitados al discipulado de Jesús hoy y siempre.Así esta Palabra nos interpela, pues a veces se nos olvida que hay mucha gente que vive en tinieblas, que no sabe que es posible ser feliz en medio de los problemas, que ha perdido por completo la esperanza. Y debería darnos vergüenza tener el mayor de los regalos, al mismo Hijo de Dios con nosotros, y no ser capaces de compartirlo. O compartirlo con los más próximos, o con los que ya lo conocen. Jesús predicaba en las sinagogas, y no distinguía entre amigos y enemigos. Si somos de los de Dios, hay que abrir el corazón, y volcarnos a quien nos necesite.A la luz del evangelio de hoy nos podemos preguntar: ¿Estamos irradiando la luz de Cristo para nuestros hermanos? ¿Estamos dispuestos a salir de nuestro espacio de confort?Que María de la Caridad nos anime a anunciar constantemente a su Hijo.

Gracias!!!
SANTO Y FELIZ DIA EN COMUNION DE ORACIONES POR UCRANIA GRACIAS Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz «Ahogar el mal en abundancia de bien». San Josemaria Escriva (cf Lumen gentium 61) AMDG Saludos René HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO
“Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49).
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