Queridos hijos e hijas, les habla su obispo, Mons. Juan de Dios Hernández, Obispo de esta diócesis y pastor de todos.
Los textos evangélicos que escucharemos en estos domingos de cuaresma están tomados del evangelio de San Juan. En ellos reconocemos signos bautismales como el agua: Jesús es quien da el agua viva. En todos ellos hay una experiencia de encuentro personal con Jesús: la mujer samaritana, el ciego, Marta y María. Estos personajes realizan un proceso de fe en el que van descubriendo quién es Jesús…
San Juan nos relata el encuentro de la samaritana con el Señor. Llegó una mujer samaritana a sacar agua del pozo de Jacob. Esta mujer se sentía sin horizonte, sola, angustiada, sin saber por qué vivía, sufría, buscaba felicidad y no la encontraba. Acudía cada día al pozo para saciar su sed y la de los suyos. Bebían, pero volvían a tener sed. La sed de la samaritana es búsqueda e insatisfacción. La samaritana andaba sedienta de paz, de felicidad, de vida. Había buscado, pero no había encontrado; había perdido sus raíces, no sabía de dónde venía ni a dónde iba. No se resignaba a seguir bebiendo del agua turbia.
Y allá estaba, Jesús, “cansado del camino, sentado junto al manantial”, esperando a la samaritana, pues siempre es Jesús el que salía al encuentro de los pecadores y sedientos. Jesús se adelanta y pide a una samaritana, de otra cultura enemiga: «Dame de beber». Jesús se hace el encontradizo con aquella mujer junto al pozo, allí donde la mujer va a sacar agua para su casa. Y Jesús es el agua viva, esa que apaga la sed para siempre, comienza la conversación mendigando un sorbo de agua a la mujer, quien pone dificultades. Y Jesús dice: «el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna». La revelación progresiva del mismo Cristo: «yo soy», el Mesías, el que habla contigo. El que beba del agua que yo le daré…
En el diálogo con la samaritana, Jesús la va llevando del agua material al agua del Espíritu. Jesús habla a la samaritana de adorar al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad (Jn, 4, 21-24).
Después del encuentro con Cristo, la samaritana se transforma, deja su cántaro y corre entusiasmada al pueblo y va diciendo a todos: “Venid a ver a un hombre”, que es el Hijo del hombre, el Mesías que esperamos. Muchos de los samaritanos fueron y creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio. Y los samaritanos confesaron su fe: «Ya no creemos por lo que tú dices, nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo» (Jn 4,42).
Lo sucedido con la samaritana se repite en nuestra vida. San Agustín también conocía la sed, hastiado al fin de tanta aventura tras el placer, la sabiduría y la belleza dijo: “Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”. Porque tanto la sed de la samaritana como la de Agustín eran, inconscientemente, sed de Dios.
También nosotros tenemos sed, sed de felicidad, de éxitos, de verdad, de amor, de plenitud, de vida; el que no tiene sed, no busca fuentes de agua. El doctor Alexis Carrel escribió: “El ser humano tiene necesidad de Dios, como del agua y del oxígeno”. Realmente tiene más necesidad aún, al menos en un orden ontológico. San Agustín, dirigiéndose a Dios, le dice: “Quiere alabarte el hombre, pequeña parte de tu creación. Tú mismo le provocas a ello, haciendo que se deleite en alabarte, porque nos has hecho para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”.
Señor, tú me sigues esperando en todos los pozos de agua viva. El pozo es mi familia, mi trabajo, mi hogar; es mi corazón. Yo sigo llegando, con mi cántaro vacío, buscando serenidad, plenitud. Gracias por hacerte el encontradizo. Aparentemente, como la mujer samaritana, tengo todo para poder beber, (pozo, cántaro, cuerda…) pero nada me sacia. “Dame de esa agua, por favor”.
Que María de la Caridad, nos acompañe siempre.

GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
SANTA Y FELIZ CUARESMA EN COMUNION DE ORACIONES POR UCRANIA GRACIAS Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz «Ahogar el mal en abundancia de bien». San Josemaria Escriva (cf Lumen gentium 61) AMDG Saludos René HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO
“Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49).
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