Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, Obispo de Pinar del Río, con el comentario del evangelio del XVI domingo del Tiempo Ordinario, 23 de julio de 2023

Queridos hijos e hijas les habla su Obispo, Mons. Juan de Dios.

Nuevamente el Señor nos habla de siembra, cosecha, semilla. En esta ocasión lo hace para hablarnos del Reino de Dios y nos recuerda que la vida según el reino no genera divisiones entre buenos y malos, entre quienes parecen esforzarse más y quienes viven con mayor despreocupación su compromiso. En el hoy de la historia, conviven el trigo y la cizaña. El juicio solo le corresponde a Dios, al final de los tiempos. Mientras el ser humano tiene la tentación de acelerar los procesos, la paciencia de Dios no tiene límites.

A veces pensamos: ¿Por qué no interviene Dios? ¿Por qué no destruye a los malvados y hace triunfar ya a los buenos? Pero Dios se toma su tiempo porque espera que nosotros crezcamos, maduremos, comprendamos. Nada de buenos y malos, porque todos fallamos y todos podemos rectificar. Démonos a nosotros, a los demás, las oportunidades que haga falta sin dar  a nadie por perdido.

En el pasaje Jesús nos habla del campo del mundo, donde existe el bien y el mal, pero en nosotros también existe este campo en el que encuentro el trigo y la cizaña.

¡Cuánto dolor provoca a veces el comprobar nuestros pecados, nuestras debilidades, nuestras caídas! Dios conoce mejor que nadie nuestros deseos por ser mejores, por ir logrando la santidad en correspondencia con su gracia, por vencer el pecado. Y por si fuera poco, no sólo interiormente encontramos cizaña, sino también en lo exterior. Puedo llevarla en una enfermedad, en algo que molesta de nuestro aspecto físico, en una persona con la que tenemos que trabajar pero que no es simpática, en una actitud que no podemos controlar, o en nuestra forma de ser por temperamento.

¡Pero qué fácil es ver la cizaña y olvidarse del trigo! Debemos fijarnos también en el trigo bello, dorado, sano que se ha puesto en todos. Son las cosas que tenemos que cuidar, fortalecer, potenciar. Las debilidades, pecados, errores siempre estarán ahí, pero lo bueno, depende mucho de cada uno, el que se mantenga y se potencie.

Pidamos al Señor que nos ayude a vivir la vida con equilibrio, a saber aceptar la cizaña, buscando siempre que no crezca más, con paciencia, con esfuerzo, con correspondencia a Su gracia. Pero también a potenciar las cosas buenas, a fomentar las virtudes, a fortalecer los hábitos, a afianzar las cualidades y ponerlas al servicio de los demás.

Al final del pasaje no nos interesa cuánta cizaña se arrancó, la forma en que se recogió o se quemó, sino el trigo que se salvó y los muchos granos que produjo. No importó la cizaña, importó el trigo.  Importó tanto que se guardó en el granero para así mantenerlo siempre como el tesoro más grande que se podía conservar.

Gracias Señor, porque nos acoges, nos das fuerza en la debilidad, nos das segundas y terceras oportunidades. Ayúdanos a ser como la semilla que da fruto, como el grano de mostaza que se hace árbol y como la levadura que fermenta la masa del pan. Llénanos de tu vida y haznos testigos de tu amor. Así colaboraremos en la construcción de tu Reino entre nosotros.

Que María de la Caridad, ponga a Jesús en nuestros corazones.

Un comentario sobre “Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, Obispo de Pinar del Río, con el comentario del evangelio del XVI domingo del Tiempo Ordinario, 23 de julio de 2023

  1. GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!

    EN COMUNION DE ORACIONES POR UCRANIA GRACIAS Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz “La globalización de la indiferencia nos ha robado la capacidad de llorar” Francisco en Lampedusa Ese, que no cabe en lo máximo, habita en lo mínimo. Autor desconocido AMDG Saludos René HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO

    “Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49).

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