Mensaje radial de Mons. Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, Obispo de Pinar del Río, del XXXI domingo del Tiempo Ordinario, 5 de noviembre de 2023

Queridos hijos e hijas les habla su Obispo, Mons. Juan de Dios, pastor de todos ustedes.

Aunque es muy frecuente encontrar juntos a los escribas y fariseos, sobre todo en las críticas de Jesús, ambos forman parte de grupos diferentes. Los escribas, en resumen, tenían la misión de enseñar la ley y al mismo tiempo de impartir la justicia, de acuerdo con los preceptos y mandatos de la ley. Por su parte, los fariseos constituían el grupo de quienes se consideraban a sí mismo los mejores practicantes de la ley. Los dos son criticados por Jesús por su falta de coherencia, porque enseñaban y aparentaban una práctica religiosa que en el fono era solo apariencia, ya que su vida, con mucha frecuencia, no se ajustaba a la ley de Dios.

Ciertamente muchas de las críticas de Jesús a los escribas y fariseos de su tiempo podrían ser válidas para el comportamiento de los profesionales de nuestra religión cristiana, para el clero, los integrantes de la vida religiosa, quienes frecuentan a menudo el templo. Pero el texto de hoy es una fuerte llamada de atención, no solo a ellos, sino también a todos los bautizados, a quien está en el camino del seguimiento de Jesús. Es una buena oportunidad para preguntarnos por la coherencia entre nuestra fe en Jesucristo y la práctica de nuestra vida.

Somos buscadores por naturaleza, y ante esto nos planteamos ciertas preguntas para encontrar aquello que buscamos. Pero ¿nos hacemos las preguntas correctas? Alguna vez nos hemos preguntado, ¿por qué hacemos las cosas día a día? ¿Qué nos mueve a actuar? ¿Qué buscamos tras cada uno de nuestros pensamientos, palabras y obras? ¿Acaso es dar gloria a Dios? ¿Es la llamada felicidad verdadera? O por el contrario, ¿es el tratar de agradar a los hombres, el querer ser reconocido ante los demás? ¿Pierdo mi coherencia de vida por actuar según los criterios del mundo? ¿Qué tanto vivo mi fe por amor a Dios?

Señor, sabes que muchas veces en mi vida actúo como un fariseo. Soy duro de juicio, critico a los demás; no acepto mis errores pero sí comento los de los otros; vivo en el legalismo de cumplir o no cumplir sin ir al amor; busco ser el centro de atención y que me traten de manera superior que a los me rodean.

Me invitas a no actuar conforme a lo que los demás piensen de mí. Me llamas a vivir de cara a Ti. Es esto lo que al final me hará una persona libre, sin temores, audaz, feliz. ¡Cuánta tristeza embarga mi alma cuando busco sólo dejar ante los demás una imagen de lo que no soy!

Me pasa como los perfiles de Facebook en los que miles de fotos presentan y construyen la imagen de una persona, sin que de verdad muestre todo de ella. Son las imágenes de la apariencia, no de la verdad. Son imágenes, no personas. Trato de vivir de acuerdo a las modas, a lo que los demás hacen o dicen, a lo que mis amigos usan o a lo que los famosos tienen. Pero entonces no hay verdad. Se hace todo sólo para que los demás vean lo «feliz, bueno, cool, divertido, incluso, santo» que soy.

Ayúdame, Señor, a buscar la verdad en mi vida, a buscarla con pasión y sin temor. Ayúdame a vivir de acuerdo a ella y a transmitirla sin temor. Porque sé que sólo la verdad y amor verdadero me hacen libre.

Que María de la Caridad nos acompañe siempre.

Un comentario sobre “Mensaje radial de Mons. Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, Obispo de Pinar del Río, del XXXI domingo del Tiempo Ordinario, 5 de noviembre de 2023

  1. GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!!

    EN COMUNION DE ORACIONES POR UCRANIA e ISRAEL GRACIAS Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz Ese, que no cabe en lo máximo, habita en lo mínimo. Autor desconocido AMDG Saludos René HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO

    “Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49).

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