Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, Obispo de Pinar del Río, el domingo 14 de enero de 2024, II del Tiempo Ordinario

Queridos hijos e hijas, les habla su obispo, Mons. Juan de Dios.

El evangelio que hoy leemos es el tercer testimonio de Juan Bautista sobre Jesús y las consecuencias que ese testimonio tiene en dos de sus discípulos: buscan y encuentran, ven y siguen al Señor para permanecer con él.

Solo conocemos el nombre de uno de ellos: Andrés, que resulta ser el hermano de Simón. Por medio de su hermano, Simón conoce al Señor, que le cambia el nombre: “en adelante te llamarás Pedro”.

¿Qué tipo de fuerza es la que irradian algunas personas para que haya quien las siga? Seguidores de Juan Bautista, de Jesús, de tantos fundadores y fundadoras de congregaciones e instituciones. El Espíritu de Dios está en todos ellos. La luz y gracia que destilan atraen porque ven en ellos modelos de vida con sentido. Pero hay que conocerlos, vivir con ellos y sentir con ellos. Ese fuego inicial hay que mantenerlo, alimentarlo para que no se apague, sino que dé más luz.

También se nos presentan dos momentos en la vida de Juan y Andrés, discípulos del Bautista. El primero: su encuentro con Jesús; y el segundo: la respuesta natural que nace de este encuentro.

Juan y Andrés siguen a Jesús, en un momento. Éste se vuelve y les pregunta ¿Qué buscan? Los discípulos después le responden con otra pregunta. Pero la respuesta que Cristo les da parece que no resuelve su interrogante. Sin embargo, la pedagogía de Jesús es diferente a la nuestra. Les invita a que ellos mismos hagan la experiencia de convivir con Él. No los fuerza. Respeta profundamente su libertad. Hasta el punto que ellos mismos vieron dónde vivía y decidieron permanecer con Él. Lo que les atrajo no era tanto el lugar donde vivía el Maestro, eso más bien era un pretexto para acercarse a Él y conocerlo más íntimamente. Su testimonio les impactó tanto que interiormente lo único que deseaban era quedarse a su lado.

Nadie puede hacer una verdadera experiencia de Cristo y no quedar con alguna huella visible. En este evangelio, se nos muestra cómo el conocimiento de Cristo les lleva a tener una necesidad muy grande de trasmitirlo a los demás. El mismo Andrés no duda en llevar la buena noticia de que han encontrado al Mesías a su hermano Simón, para después presentarlo con el Señor y que Cristo lo escoja para seguirlo también. El apostolado brota en todo corazón como una exigencia de quien ha experimentado el amor de Dios en su alma y desea ardientemente que los demás también puedan gozar de este maravilloso encuentro.

El proceso de Juan y Andrés tiene tres pasos: ver a Jesús, experimentar su amor, salira traer a mis hermanos a su presencia. Ver a Jesús: así comenzamos todos. Alguien nos enseña quién es Jesús, y nosotros, como los apóstoles del Evangelio de hoy, comenzamos a seguirlo, tal vez sin saber bien por qué. Sin embargo, después de algún tiempo, Jesús nos pregunta: ¿Qué buscan? Ésta es la llamada a la fe adulta, que no puede seguir siendo mera tradición ni obediencia infantil. Hay que encontrar nuestras razones para seguir a Jesús, hay que conocerlo y amarlo de verdad. ¿Cómo?: «Vengan y vean…» Jesús nos invita a su casa, como a Juan y Andrés, para estar una tarde con Él. ¿Qué casa? No la de Cafarnaúm, sino su casa que es la Iglesia. En ella, Jesús nos ayuda a conocerlo poco a poco. Para eso están los guías espirituales, la oración, la Biblia, los sacramentos, y nuestros hermanos.

¿Cómo es la experiencia de Jesús? Eso no se puede contar, y si se cuenta no tiene mucho sentido. La experiencia de Andrés no fue la de Juan, ni la de Juan la de Pedro. Una experiencia de Jesús no se puede contar. Hay que hacerla. Suena misterioso… Pero después de dos mil años, la Iglesia sigue enseñando con entusiasmo que el encuentro con Jesús es lo mejor que le puede pasar a uno. ¿Quiero hacer la experiencia de Jesús? ¿Cuándo empiezo a rezar? ¿Hoy? ¿A qué hora?

Una vez que conocemos a Jesús, es natural llevar a otros a Él. Si nuestra experiencia dice que no hay nada mejor que conocerlo y vivir con Él, no vamos a dejar que los demás se lo pierdan. Esto es lo que hizo que Andrés llevara con Jesús al primero que se encontró ese día, que fue su hermano Simón. Señor, ¡hazme un apóstol incansable de tu misericordia!

Que María de la Caridad nos acompañe siempre.

Un comentario sobre “Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, Obispo de Pinar del Río, el domingo 14 de enero de 2024, II del Tiempo Ordinario

  1. Neidys GRACIAS!!!!!!!!

    EN COMUNION DE ORACIONES POR UCRANIA e ISRAEL GRACIAS Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz Ese, que no cabe en lo máximo, habita en lo mínimo. Autor desconocido AMDG Saludos René HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO

    “Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49).

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