Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, obispo de Pinar del Río, el V domingo de Pascua, 28 de abril de 2024

Queridos hijos e hijas, les habla su obispo, Mons. Juan de Dios Hernández Ruiz, su pastor y amigo.

Hoy escuchamos nuevamente al Evangelista San Juan, poniendo en boca de Jesús, la explicación de su identidad desde la vida diaria de la época. “Yo soy la vid verdadera y mi Padre el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto”

Un sarmiento fuera de la vid no es nada más que palos secos que se pudrirán y han de desaparecer consumidos por la intemperie. La comunidad de Juan expresa la experiencia de los seguidores de Jesús con un ejemplo potente y vital. Con sus raíces ancladas en la tierra, creada por Dios, cultivada y habitada por las personas, la Vid que es Cristo crece y despliega la diversidad de sus sarmientos con la posibilidad de producir mucho fruto siempre y cuando estén unidos a la vid.

La comunidad cristiana no es una mera institución, sino una participación en la vida misma de Jesús. Unido a Jesús, cada miembro de la comunidad está invitado a dar testimonio, promocionando la constante expansión y crecimiento de la comunidad. La lógica de la comunidad cristiana es que cuanto más da de sí más crece. Si una comunidad se aísla y retiene para sí la savia de la vida, si se desconecta de la vid, está destinada a secarse y morir. El fruto de la comunidad, unida a la vid que es Cristo, está destinada a producir el amor.

Si tuviéramos la oportunidad de hablar a todos los católicos de la tierra, creo que mi mensaje sería invitarlos a amar a Jesús, permanecer unidos a Él, porque sin Él no podemos hacer nada.

Cuando Cristo dice: «permanezcan en mí» está queriendo decir que lo amemos, es así como nos unimos a él, y es así como permanecemos en él. Es así como damos fruto. Un naranjo da frutos dando naranjas y un limón dando limones, pero un cristiano, ¿cómo da frutos? Pues, amando y haciendo que otros amen.

Dios nunca se deja ganar en generosidad. Tiene un defecto, no sabe medirse, cuando ama, se da totalmente. Y si su amor no tiene límites, que no lo tenga tampoco el nuestro. Para ilustrar esta generosidad el evangelio nos ayuda mucho, si lo amamos – permanecemos en él, es decir, vivimos el cielo por adelantado. – Damos fruto, porque si amamos, nos realizamos ya que para esto fuimos creados y para hacer que otros amen.

– Podemos pedir lo que queramos porque lo conseguiremos.

– Y además damos gloria a Dios porque su gloria es que nosotros demos mucho fruto y que permanezcamos en Cristo, que seamos sus discípulos.

Que tus palabras, Señor, permanezcan en nosotros, que nos nutran como la savia nutre a los racimos, que nos pode cuando nuestro racimo crezca demasiado y le quiten la savia a otros que lo necesitan, que sea la fuerza que impulse la dulzura y la salud de nuestros frutos. Que nos identifiquemos contigo, Señor, que permanezcamos unidos a ti y, en ti, unidos los unos a los otros, para que al mirar nuestra unidad seamos testigos de vida para todos los que se nos acerquen. Que permanezcamos en ti como comunidad de amor y que sigamos dando frutos para mayor gloria de Dios y vida para el mundo.

Que María de la Caridad nos acompañe siempre.

Un comentario sobre “Mensaje radial de Monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz, SJ, obispo de Pinar del Río, el V domingo de Pascua, 28 de abril de 2024

  1. Neidys GRACIAS!!!!! FELIZ Y SANTO TIEMPO PASCUAL GRACIAS Unidos en el Corazón de Nuestra Madre, y con Ella al pie de su Hijo sediento en la Cruz Ese, que no cabe en lo máximo, habita en lo mínimo. Autor desconocido AMDG Saludos René HORIZONTESDECRISTIANDAD.ORG TODOCATOLICO.ORG TWEETER @todocatolicoO

    “Prefiero una Iglesia herida, accidentada, manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por la comodidad y el encierro de aferrarse a sus propias seguridades” (“Evangelii Gaudium,” 49).


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